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Full text of "Primer Congreso ganadero-agrícola celebrado por la Asociación rural del Uruguay, marzo y abril de 1895"

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401 

A7 

LiC 



Asociación Rural del Uruguay. 

Primer Congreso Ganadero- Agrie ola celebrado 
por la Aflociacitfn Rural del Uruguay. 



THE LATÍN AMERICAN COLLECTION 

Of 
TH£ UNIVEHSITY OF TEXAS LIBRAR Y 




THE SLNÍON LUCULX 
RIO DE LA PLATA LlBBARY 

PurcJiúsed 
1963 



Muí 
l-RC 



S 401 &7 LAC 




X 



Reptíblica Oriental del Uruguay 




PRIMER CONGRESO 



GANADEEO-AGRICOLA 

CELEBRADO 

POR LA 

ASOCIACIÓN RURAL DEL URUGUAY 



MARZO Y ABRIL DE 1895 



\ 



MONTEVIDEO 
Imprenta Artística, de Dorna i^eche y Reyes 

Calle 18 db Julio, Nt5>nmos 77 y 79 

1896 



:..A 






*«- .— — .-^. 



COMISIÓN DELEGADA 



POR LA. 



y 



y 



ASOCIACIÓN RURAL DEL URUGUAY 



PRESIDENTE DEL CONGRESO 

Doctor don Carlos María de Pena 

1." VICE 

Teniente General don Luis Eduardo Pérez 

2.<* VICE 

Don Emiliano Ponce de León 

SECRETARIO GENERAL 

Doctor don Carlos A. Fein 



VOCALES 



Dr. D. Juan José do Herrera. 
» Gregorio Sánchez. 
» Pedro Piñeyrüa. 

► Carlos M.* Ramírez. 

► Antonio M.* Rodríguez. 
» Eugenio Garzón. 

► Carlos A. Berro. 
» Carlos Revles. 



Dr 



Dr 



Dr, D. Tomás Percira. 

» Félix Buxareo. 
Dr. » Eduardo Acevedo. 
» » Saturnino Camps. 

» Julio Lamarca. 

» Conrado Hughes. 

» Gastón Sansinena. 



SECHETARIOS ADJUNJ-OS 



Dr. D. Carlos García Acevedo. 
Ing.® » Enrique Diez Ocampo. 
Dr. » Blas Vidal (hijo). 

» > Alberto A. Márquez. 

» » Alvaro Pacheco. 

» > Daniel García Acevedo. 



Dr. D. Elbio Fernández. 
» » RanM)n Vázquez Varehu 
» A. Pintos Márquez. 
» Ángel Baeza (hijo). 
» Je.sús Méndez Alcain. 









I ■ * ■ * ■ 1 1 1 iiT ' 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES 

AL 

PODER EJECUTIVO DE LA REPÚBLICA 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES 



Las conclusiones votadas por el Con- 
greso serán presentadas al Poder Ejecu- 
tivo por una Comisión compuesta del 
Pi'esidente del Congreso, los Presiden- 
tes de los Grupos, el Presidente de la 
Asociación Rural del Uruguay y demás 
miembros de su Junta Directiva, 

(XI DE LAS Conclusiones obnerales. ) 



Nombramiento de Presidente 

De la Comisión de Presentación 

La Asociación Rural pasó al Presidente del Congreso, doctor don Carlos 
María de Pena, la siguiente nota: 

Asociación Biind del Urngaay 

Montevideo 

Montevideo, 4 de Septiembre do 1895. 

Señor doctor don Carlos María de Pena. 

En la última sesión celebrada por la Directiva, Fe ha tratado déla pres^- 
tación al Gobierno de las conclusiones votadas por el Congreso G^ttttttioo- 
Agrícola, acordándose, por unanimidad, delegar en Vd. la proAtgnriít de la 
Comisión y encargarle de entregar al F. E. las citadas concluaÍ0aeK Lar re- 
ferida Comisión estará constituida por las mismas personas qm da8Ígú& el 
Congreso, que serán invitadas oportunamente por esta Junta. 

Al tomar la Directiva esta resolución, ha obedecido á un principio de equi- 
dad y justicia, porque habiendo ejercido Vd. la presidencia efectiva del Con- 
greso y debiéndose á Vd. la iniciativa del mismo, imponíase nombramiento 
tan merecido, de que con plena satisfacción le ha hecho objeto la Directiva 



Vni CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

En consecuencia, la Junta que presido tiene el honor de comunicar á Vd. 
el nombramiento de presidente de la referida Comisión, encargado de pre- 
sentar al Grobierno, en nombre de la Asociación Rural del Uruguay, las con- 
clusiones del I.*** Congreso Ganadero-Agrícola y la nota correspondiente, 
cargo que espera sea aceptado. 

Con este nuevo motivo saludo á Vd. con mi mayor consideración. 

Alfredo Árocena, Diego Pons, 

Secretorio. Presideute. 



Nota de la Asociación Rural 

Al Exorno, señor Ministro de Fomento 

Montevideo, Octubre de 1895. 

Excmo. señor Ministro de Fomento, Ingeniero don Juan José Castro. 
Excmo. señor: 

El Congreso Ganadero- Agrícola, con que la Asociación Rural complementó 
la obra de la Exposición Nacional de Ganadería y Agricultura, ha estudiado 
los variados temas sometidos á su ilustrada consideración, que son ya del do- 
minio de V. E., y ha terminado su cometido votando Conclusiones prácticas 
que, llevadas á debido efecto, dejarán solucionadas muchas y trascendentales 
cuestiones que preocupan á nuestra campaña. 

La Exposición inaugurada en Marzo último, ofrecía oportunidad para reu- 
nir el elemento rural y cometer á su estudio puntos del más alto interés, por 
relacionarse estrechamente con la producción de la campaña. La Asociación 
Rural no podía, pues, desperdiciar la ocasión que se brindaba para llevar á 
buen fin los propósitos que siempre tuvo, de solicitar el concurso de las bien 
preparadas inteligencias del país, con el objeto que se deja enunciado, y uti- 
lizando la feliz iniciativa de uno de los miembros de la Junta Directiva, el 
doctor don Carlos M. de Pena, tuvo la satisfacción de ver coronados sus 
deseos, gracias al patriotismo con que á su llamamiento respondieron cuan- 
tos fueron requeridos para someter á su competencia las variadas cuestiones 
que permanecían sin solución, con perjuicio de la riqueza nacional. 

El Congreso vino á llenar un gran vacío, y la Asociación Rural se felicita 
de haberlo promovido y celebrado con el éxito de que el país fué testigo, 
que se debe por entero á la activa é ilustrada Comisión delegada, elegida 
con todo acierto por la Junta Directiva, y á los laboriosos é inteligentes con- 
grégales. Por su parte el Superior Gobierno se sentirá poseído de entera sa- 
tisfacción, tanto por los resultados beneficiosos que habrá de producir el Con- 
greso, como por lo que con él y la Exposición ha ganado la República á lo8 
ojos do las demás naciones. 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES JX 

El Congreso, como más arriba queda dicho, votó, numerosas Conclusiones 
que encierran la solución de otros tantos problemas estudiados. Dada su im- 
portancia, la necesidad de difundirlas entre las personas interesadas en las 
cuestiones rurales y la conveniencia de perpetuarlas, la Directiva resolvió im- 
primirlas y condensarlas en un libro, cuyo primer ejemplar se entregaría al 
Superior Gobierno. 

Consecuente con esta resolución, la Asociación Rural del Uruguay tiene el 
honor de presentar á V. E. las Conclusiones del primer Congreso Ganadero- 
Agrícola que le cupo la honra de celebrar, que espera sean bien recibidas 
por el Superior Gobierno, y hace votos por que de su plariteamiento y rea- 
lización se derive la mayor suma de beneficios para la campaña, principal 
y única fuente de riqueza de nuestra patria. 

Con tal motivo, me es grato saludar á V. E. con distinguida consideración. 

Alfredo Arocena, Diego Pons, 

Secretario. Presidente. 



Presentación de las Conclusiones 

Al Poder Ejecutiva de la República 

El día 8 de Enero de 1896, á las 4 y 1/2 de la tarde, en el salón de Ac- 
tos públicos de la Casa de Gobierno, estando presentes el Excmo. señor 
Presidente de la República, don Juan Idiarte Borda, y loa señores Ministros 
de Gobierno, doctor don Miguel Herrera y Obes; de Hacienda, don Fede- 
rico R. Vidiella, y de Relaciones Exteriores, doctor don Jaime Estrázulas, 
no asistiendo por razón de enfermedad el señor Ministro de Fomento, don 
Juan José Castro, fueron recibidos: el doctor don Carlos M.** de Pena, Pre^ 
sidente del Congreso, acompañado de los señores : don Luis Lerena Len- 
guas, Presidente del Grupo de Economía Rural; doctor don Antonio M,* Ro- 
dríguez, Presidente del Grupo de reformas administrativas de interés rural; 
don Urbano Chucarro, Presidente del Grupo de Enseñanza Rural y Colo- 
nización; profesor don José Arechavaleta, Presidente del Grupo de Arbori- 
cultura y Pradería; don Emiliano Ponce de León, Vicepresidente de la 
Asociación Rural y Presidente del Grupo de Registros genealógicos para 
ganados; doctor don Gonzalo Ramírez, Presidente del Grupo de Legisla- 
ción agraria; don Honoré Roustán, Presidente del Grupo de Estadística 
Ganadero- Agrícola; Teniente General don Luis E. Pérez, Presidente del 
Grupo de Legislación y Policías Rurales ; doctor don Carlos A. Fein, Secreta- 
rio general del Congreso; don Jaime Molíns, don Pedro Margat, don Nor- 
berto Acosta, como vocales de la Junta Directiva de la Rural ; doctor Al- 
fredo Arocena, Secretario de la Junta Directiva de la Rural ; doctor Blas 
Vidal (hijo). Secretario de los Grupos de Crédito Rural y Ganadería en 



lili ip ¡mnmmmmm^f^^^^^^m i^ - • ' í-.B|ii 



X OOKGBESO OAKADERO-AORfOOLA 

general; el doctor Daniel García Acevedo, Secretario del Grupo de refonruia 
administrativas, y don Ángel Baeza (hijo), Secretario del Grupo de Viti- 
cultura. ' 



El doctor Pena, como Presidente del Congreso Ganadero -Agrícola, pro- 
nunció el siguiente discurso: 

Excmb. sefior: 

La Asociación Rural del Uruguay, que tantos méritos ha 
conquistado á la estimación del país y tantos títulos tiene á la 
eoníáidemción de los Poderes públicos, ha agregado á su ya larga 
y brillante foja de servicios uno más, con la celebración del pri- 
mer Congreso Ganadero - Agrícola, organizado bajo sus auspi- 
cios y con el aj)lauso del Gobierno de V. E. 

La Junta Directiva de la Rural me discernió primero el ho« 
ñor de presidir aquella Asamblea, y agrega ahora la nueva é in- 
merecida deferencia de conferirme su representación en este acto. 

Vengo al mismo tiempo acompañado de los Presidentes de 
grupos y los Secretarios respectivos, en cumplimiento de una 
resolución del Congreso en la sesión de clausura, á presentar á 
V.E. las Conclusiones que aquella Asamblea de hombres prác- 
ticos y de labor dejó establecidas como fruto de su experiencia, 
como expresión de sus sentimientos y aspiraciones, como exi- 
gencias vitales del progreso general de la República. 



* 
* * 



No es necesario recordar cuáles fueron los móviles patrióti- 
cos que dieron nacimiento á eí^a reunión de hombres de todos 
los matices políticos, venidos de todos los ámbitos del país, de 
todas las esferas del trabajo nacional, de todas las jerarquías en 
la Administración del Estado. 

Tampoco es necesario recordar cuál fué el resultado de veinte 
días de tíireas preparatorias y de diez de incesantes deliberaciones. 



" H - 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES XI 

V. E. está perfectamente instruido de aquellos móviles y de 
estos resultados, pues que el Poder Ejecutivo estuvo dignamente 
representado en los debates de varios grupos por el señor Mi- 
nistro de Fomento, quien nos honró presidiendo también algu- 
nas de las sesiones publicas más importantes. 

Si se necesitara insistir todavía sobre el mérito, la trascen- 
dencia y oportunidad de las CoNf alusiones votadas por este pii- 
mer Congreso, podría invocar la adhesión entusiasta que le 
prestó toda la prensa de la República, reproduciendo día á día, 
con interés creciente, las Conclusiones sancionadas. 

En la capital, y en la campaña sobre todo, fueron recibidos 
con aplauso unánime las indicaciones, los consejos y los votos 
formulados por aquella reunión entusiasta de hombres de buena 
voluntad, conocedores de las necesidades y aspiraciones del pue- 
blo productor, en cuyo seno viven y de cuyas filas surgieron 
para dar la fórmula de soluciones lentamente elaboradas en los 
centros principales de la actividad nacional y grabadas desde 
ahora como conquista perdurable, ó como evangelio de reden- 
ción en la conciencia pública. 

* 

Numerosas son, Excmo. seSor,las Conclusiones votadas, y to- 
das ellas versan sobre asuntos del mayor interés. 

Las cuestiones de economía rural ; de refinamiento de los re- 
baSos oídnos para la producción de la lana y de la carne; el es- 
tudio de las razas vacunas preferidas para la producción de la 
carne y de la leche ; el estudio comparativo de las cualidades de 
esas razas por su precocidad, facultades ledieras, peso, cualida- 
des de reproductores, rusticidad, adaptación á los diferentes 
campos del país ; el examen comparativo de las razas caballares 
que empieza por proclamar la secular aclimatación de nuestro 
caballo criollo, inapreciable por su rusticidad para los servicios 
de campo; los cruzamientos para la producción de los caballos 
de tiro, de silla, y para ejército ; los mercados de colocación de 



Xn CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

esos productos en el exterior; los medios prácticos para fomen- 
tar el mejoramiento de nuestra raza caballar, haciéndola rápida- 
mente adaptable para soldados y policía, sin necesidad de recu- 
rrir á provisión del extranjero : todos estos estudios y recomen- 
daciones constituyen la mejor parte de este libro y llevan un 
contingente valiosísimo á nuestros ganaderos, pues son el resul- 
tado de investigaciones, ensayos y experiencias, costosas casi 
siempre; unas veces ruinosas; otras, económicas y fecundas, 
como ocurrió con los cruzamientos de Durham, inijciados hace 
25 ó 30 años, con provecho propio y del país, por nuestro com- 
patriota don Carlos Reyles ; y que se han esparcido en nuestras 
estancias, llevando á los rodeos criollos los caracteres típicos de 
aquella magnífica raza. 

* 

Si de la ganadería en general pasamos á materias que con ella 
se relacionan directamente, como el establecimiento de los 
cori'ales-báscidas y el transporte de los ganados para faenas sa- 
laderiles, consumo y exportación, es muy satisfactorio decir que 
las Compafiías de ferrocarriles á cuyos representantes y directo- 
res se trasmitieron las resoluciones del Congreso sobre tarifas 
para ganados, mejoras en los wagones para el transporte de 
aqu(?llos, defirieron en seguida á la adopción del plan de detalles 
y régimen de (H)nducción que había votado el Congreso, siguiendo 
las indicaciones de uno de nuestros más prácticos y enórgicos 
hombres de iniciativa y de trabajo. La reforma se ha hecho 
aquí cuando todavía pugna el Gobierno provincial de Buenos 
Aires por la adopción definitiva y general de régimen semejante. 

Lamentamos que no se procediera con igual rapidez en cuanto 
al procedimiento de embarque, sustituyendo la suspensión bár- 
bara y ruinosa, por boxes ó cajones, y permítaseme singulari- 
zarme con este detalle que es de la mayor trascendencia, así 
como la habilitación de puertos de embarque para la exportación 
del ganado en pie, cuyo primer éxito aseguró en la Argentina 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES XHI 

un ilustrado compatriota, cuando nadie soñaba en el negocio, 
alcanzando allá en 1895 la exportación de bo\ános á más de 
200.000 cabezas y la de ovinos á más de 400.000, de los cua- 
les unos 20.000 van de nuestros establecimientos litorales del 
Uruguay y de Montevideo mismo, en chatas, para ser embarca- 
dos en el Puerto Madero y la Plata, como sucede desgraciada- 
mente con otros productos nuestros, por valor que no bajó el 
año pasado de cuatro millones de pesos ! . . . . 

* * 

En materia de enseñanza rural, las declaraciones del Congreso 
responden á las necesidades de nuestra campaña ; las escuelas 
ambulantes, el aumento de las permanentes, la reforma del ho- 
rario, el aumento de retribución á los maestros, la ampliación 
de algunas materias en los programas : todo esto fué recomen- 
dado, poniéndose en primer término la reforma de los progra- 
mas escolares, pero no en el orden de ideas que sustentó con 
brillo literario un disertante humorístico, escritor de gran valía, 
porque eso sería retroceder 40 años y ponernos á la cola de las 
últimas naciones civilizadas de la tierra, como lo decía acerta- 
damente en su réplica nuestro Inspector Nacional de Instruc- 
ción Primaria. 

* * 

La inmigración y la colonización motivaron declaraciones im- 
portantes, y aunque sobre la primera no podía hacerse otra cosa 
que una indicación de circunstancias, en atención al estado eco- 
nómico y financiero del país, — sobre la formación de centros 
agrícolas fué más explícito el Congreso, inculcando la necesi- 
dad de formar colonias agro-pecuarias con elementos nacionales 
y extranjeros ó ambos combinados, consagrando así una vez 
más aspiraciones que nos vienen de imestros mejores estadistas 
en el pasado. 

Los que claman por inmigración tienen que preocuparse de 



XIV CONGRESO GANAPERO-AGRÍCOLA 

un problema grave : hay en nuestro país una gran masa de po- 
blación inculta, sin hogar y sin hábitos de trabajo, que mero- 
dea en los suburbios de los centros urbanos ó en las inmedia- 
ciones de los establecimientos de campo. ¿ Qué se hace con estos 
enjambres de proletarios andariegos que son un residuo del ré- 
gimen colonial y un legado genuino de nuestras guerras y nues- 
tra imprevisión ? ¿ Cómo se les vincula al suelo por el amor al 
hogar que regenera y al trabajo que dignifica? 

Hay, por otro lado, un déficit tristísimo en la energía de las 
fuerzas vivas de la nación, representado por la cifra abrumadora 
de 80 á 100 mil orientales que están fuera de su tierra na- 
tal. .. . ¿Cómo se explica y cómo se pone barrera á este éxodo 
que representa un décimo de nuestra población actual ? . . . 



La solución indicada para extender los beneficios del crédito 
á la producción rural, os el resultado de una extensa y animada 
controversia en que se utilizaron las lecciones y los ejemplos 
del pasado, que alejan de las fantasmagorías, los ilusionismos y 
los abusos, é inclinan en favor de una institución seria que sepa 
conquistar palmo á palmo la confianza en el mercado, destru- 
yendo gradualmente sus garras á la usura y restableciendo la 
sana práctica del crédito personal bien cimentado, como lo ha 
conocido nuestro país en épocas lejanas .... y en épocas muy 
recientes, aunque de dolorosa recordación por otros excesos. 



Las Conclusiones del Grupo VI sobre Viticultura, demues- 
tran cuánto interés puso el Congreso en atender las necesida- 
des de rama tan importante de la actividad económica nacional. 
Desde el viejo Columela sabemos que el cultivo de la vid es por 
excelencia un cultivo civilizador. Nuestro gran sabio Larra- 
ñaga había profetizado, á principio del siglo, que éste era el país 



PRESENTACIÓN DE LAS CONCLUSIONES XV 

del olivo y de la vid; y por más desaliento que hayan engen- 
drado la aparición de la filoxera y las alternativas de estacio- 
nes discordantes, el hecho positivo es que las indicaciones y los 
consejos del Congreso han entonado un poco el espíritu de los 
viticultores, confiados en que el Gobierno hará también por su 
parte lo necesario para que funcionen estos nuevos y útilísimos 
organismos de la Escuela de Agricultura de Toledo y la Comi- 
sión Nacional de Viticultura; para que se active la venida de 
maestros injertadores; se haga sin dificultad la introducción de 
vides injertadas en pie americano y se persiga ó se restrinja la 
elaboración de vinos desnaturalizados. 

* * 

Son innumerables, como lo dice una declaración del Con- 
greso, las ventajas de las plantaciones forestales; llamó siempre 
nuestro país la atención de insignes naturalistas, por la escasez 
de grandes bosques naturales, y el Congreso ha votado varias 
Conclusiones tendentes á estimular la formación de bosques; la 
conservación de los existentes ; la plantación para contener y 
fijar las arenas movedizas, que son verdadera calamidad en las 
costas de Maldonado y Rocha ; y entre las plantaciones indusr 
triales ha recomendado especialmente la del olivo, que vegeta y 
fructifica admirablemente, permitiendo una elaboración cuyos 
productos rivalizan con los mejores de Europa, 

Los refinanrientos de las razas están en perfecta armonía con 
los forrajes ; es imposible aumentar volumen, peso, carne, le- 
cheó grasa; es imposible la mejora de las razas si no se des- 
arrolla paralelamente el cultivo de los forrajes. Las Conclusio- 
nes finales del Grupo de Arboricultura y Pradería dicen lo bas- 
tante en ese sentido, y hi interesante monografía de las plantas 
forrajeras indígenas y exóticas, completa el cuadro de instruccio- 



XVI CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

nes, siendo muy halagüeño recordar aquí que la flora uruguaya 
es notablemente rica en especies forrajeras, contando tan sólo 
las gramíneas más de 200 especies. 

8i las mejoras de las tazas han de operarse con discerni- 
miento, es necesario llevar registros de genealogía. La Rural 
había tomado ya la iniciativa, y el Grupo VIII del Congreso, 
confirmando una vez más aquella previsión, presentó un Re- 
glamento para llevar, reconstruir y formar los registros ge- 
nealógicos. 

* 

No conocemos nuestra población en las condiciones que lo 
exige la demogi'afía moderna, y hemos dejado en el olvido una 
ley de 1873, que mandó levantar el censo general. El Con- 
greso ha declarado la urgencia de esa operación, y si no fuere 
posible acompañarla del censo de las industrias con sus mono- 
grafías conexas, que se proceda á levantar un Censo general 
Ganadero -Agií cola ó la estadística especial de cereales. Todos 
estos pensamientos eran familiares á nuestros estadistas del 
año 30 y del 52. ¡Ya se ve si estamos en retardo! 

* 
* * 

La campaña clama por caminos. Tambiáa es de antiquísima 
data este clamor. 

El desarrollo de nuestras industrias rurales requiere urgen- 
temente el mejoramiento de los cíiminos, especialmente el dé 
los departamentales y vecinales. El Grupo X, despu<?s de exten- 
sas y agitadas discusiones, formuló un plan para las pequeñas 
reparaciones y mejoras, sobre la base del concurso vecinal en 
la forma de Comisiones populares, con auxilio técnico del cual 
no debe prescindirse ; — declaró la insuficiencia notoria de los 
fondos afectados actualmente á la vialidad, y á la vez que 
hizo notar la muy sentida necesidad de un régimen fiscaliza- 



PRESE2ÍTACION DE LAS CONCLUSIONES XVH 

dor en la recaudación é inversión de los fondos, declaró la 
necesidad de dejar á las Juntas amplias facultades para me- 
jorar la vialidad departamental y vecinal. 

* * 

Uno de los temas más interesantes del Congreso fué confiado 
al Grupo XI, que estudió los actuales sistemas de registros de 
títulos de la propiedad inmueble, declaró necesaria su reforma é 
indicó algunas bases fundamentales. El saneamiento de la pro- 
piedad territorial y el régimen de las tierras fiscales, motivaron 
trabajos muy meditados de notables jurisconsultos que tuvieron 
poi: presidente al distinguido iniciador del célebre Congreso ju- 
rídico de Montevideo. El Congreso Granadero -Agrícola ha reco- 
mendado á la atención de los Poderes públicos esos impor- 
tantes memoriales. 

* * 

El Grupo Xn, que tenía á su cargo informar sobre l^sla- 
ción y policías rurales, aconsejó la revisión del Código Rural y 
dejó formuladas algunas declaraciones sobre selección del per- 
sonal de policías, aumento del mismo según la extensión de las 
secciones y densidad de población; aumento en los sueldos; 
puntualidad en el pago y cese de los interinatos en la provisión 
de Jefaturas Políticas, como lo exige el precepto constitucional 






Otras resoluciones tomó el Condeso, como la relativa al ser-, 
vicio del giix) y á las Compañías de seguros para la ganadería 
y la agricultura ; pero las que dejo brevemente indicadas son 
las más import?mtes y las de mayor trascendencia en el r^men 
económico y en \k vida administrativa de la República. 

Algunas de estas Conclusiones son del resorte de la iniciativa 
privada; otras reclaman el auxilio, el concurso ó la protección 
dcj Estado. 



XVni CONGRESO GAKADERO-AGRÍCOLA 

Gran parte de estas Conclusiones responden con una solucién 
concreta á muchos de nuestros viejos problemas ; otras no son 
más que la consagración de verdades que todos los días se des- 
cuidan y desoyen y que vienen proclamadas de tiempo atrás, 
inscribiéndoselas con más ó menos sinceridad en los manifiestos 
y programas de plataforma de los políticos. 

* * 

Después de esta tarea enorme, una duda asaltaba á muchos 
Congresales : 

¿ Sería posible contar para todo con la cooperación eficaz y 
decidida de los Poderes públicos, y especialmente con la influen- 
cia del Poder Ejecutivo en la esfera legítima de sus atribucio- 
nes dentro del orden constitucional ? 

Al clausurar las tareas del Congreso hacíamos votos por que 
sus trabajos no quedasen desamparados ante el Gobierno de la 
Nación. 

Podemos decir que no han sido estériles nuestros esfuerzos. 
Desde los primeros momentos aplaudió V^. E. el plan general 
del Congreso, y el señor Ministro de Fomento ofreció el con- 
curso del Ejecutivo para algunas reformas que juzgó de la ma- 
yor importancia. Cuéntase entre éstas la de la venta de los ga- 
nados al peso por medio de corrales- básculas en la Tablada, 
nuestro gran mercado de ganados. El Presidente del Grupo in- 
formante sobre aplicación de la balanza, entusiasta y activísimo 
Congresal, proniovió el asunto ante la Cámara de Diputados, de 
que es miembro, al mismo tiempo que el señor Ministro de Fo- 
mento, deseoso de recomendarlo á la atención del Cuerpo Le- 
gislativo,- tuvo la deferencia de pedirme, como presidente, un 
proyecto que fuera la expresión concreta de las Conclusiones 
del Congreso. 

La fundación del Observatorio Meteorológico Nacional es 
otro de los votos del Congreso. El señor Miiiistio, simultánea- 
mente con los esfuerzos meritorios del Director del Museo Pe- 



PRESEÍ5TACI0N DE LAS CONCLUSIONES Xi:^ 

dagógico, se ocupaba en aquellos días de la organización de la 
Oficina Meteorológica que. había de auxiliar los estudios preli- 
minares de la obra importantísima del Puerto. Las Conclusio- 
nes de la sección de Meteorología del Congreso, influyeron no 
poco para estimular la fundación del instituto sobre una base 
amplia^ que desde luego mereció el aplauso de todos, é influirán 
también para formar la red de estaciones de priniero y segundo 
orden con asiento, en las escuelas y en otros establecimientos, 
favorecidos por la comunicación postal, telegráfica y telefónica. 

* 

Necesidad sentidísima, base fundamental de la enseñanza y 
de los progresos rurales, la creación de un Departamento Ge- 
neral de Ganadería y Agricultura, no podía escapar en manera 
alguna á las resoluciones del (.ongreso, como uno de los medios 
más adecuados y eficaces de fomentar rápidamente la riqueza 
del país. V. E. se ha creído en el deber de elevar al Cuerpo 
Legislativo un proye(;to de ley orgánica, ins^^irado en la expe- 
riencia norte-americana, y lo ha incluido en los asuntos de con- 
vocatoria extraordinaria. 

En el Senado han tenido resonancia las decisiones del Con- 
greso. Las han invocado los Senadores por Cerro -Largo, Río 
Negro y San Jos(3, sobre puntos de titulación territorial, de fo- 
mento á establecimientos enológicos y reorganización de la Co- 
misión de Viticultura. 

El señor Senador por Río Negro, que figura en primera línea 
entre los oradores más notables del Parlamento, ha dicho en 
aquel recinto, « que el se honró en formar parte de este Congreso, 
que por sus decisiones constituye el alegato más elocuente que 
haya hecho hasta ahora la campaña, con mayor autoridad, en 
pro de sus bien entendidas conveniencias e intereses. » 



XX CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Después de estas elevadas y justicieras palabras del señor 
Senador por Río Negro, ¿ qué más podría agregar para demos- 
trar la trascendencia de los trabajos del primer Congreso Grana- 
dero - Agrícola ? 

Por último, esas iniciativas de los vecindmos suscitadas du- 
rante la excursión última del señor Ministro de Fomento á Co- 
lonia y Mercedes, son, sin duda alguna, ecos de las declaraciones 
del Congreso, que ha proclamado la necesidad de combinar la 
acción de las autoridades administrativas con el concurso de los 
vecinos que se asocian para regir asuntos de interés comunaL 

* 
* * 

Es muy lisonjero para la Asociación Rural que las Conclu- 
siones del Congreso Ganadero - Agi-ícola hayan recibido ya prin- 
cipio de ejecución en las regiones administrativas y comiencen 
á difundirse con entusiasmo y á hacerse carne en el seno de las 
poblaciones campesinas. 

* 

Habría terminado aquí mi misión, Excmo. señor, si no recor- 
dara que soy hombre de mi tiempo, que llevo impresos los sig- 
nos de mi generación : sirvo siempre y en todo caso mis ideales 
de ciudadano y tengo fe profunda en mejores días, que ambi- 
ciono para nuestro país. 

Permítaseme, pues, entonces, decir que estas iniciativas de 
los vecindarios, de que acabo de hablar, y aquellas declaraciones, 
consejos y trabajos del Congreso Ganadero - Agrícola requieren, 
para fructificar y ser duraderos y fecundos, que los impulse y 
agigante el espíritu popular, en ima esfera ampUa de actividad, 
en que los ciudadanos asuman realmente la posesión de lo que 
es suyo, interviniendo por derecho propio de soberanía en la 
gestión de la cosa pública ; que la Administración, como lema 
de gobierno, empieza por el comicio Ubre, que es la garantía de 
todos para la lucha abnegada por eli^íen público; que es la 



wmmmms^mmmmmimmm^mim^miKmm 



1>RESENTACIÓN DE LAS OONCLUSÍONÜS X^iLí 

pacificación del espíritu del pueblo en medio de esta atmósfera 
enconada por las pasiones y los intereses políticos de los unos y 
de los otros. 

Los que iniciamos el Congreso, los que contribuimos á esta- 
blecer sus Conclusiones, los elementos todos allí reunidos tene- 
mos todavía un último voto que formular al ^presentar estas 
Conclusiones : 

Que Dios inspire á gobernantes y á gobernados, y se abran 
más prósperos horizontes para nuestra patria bajo la égida sal- 
vadora de las instituciones que nos dieron nuestros antepasados. 

Excmo. señor : 

En nombre de la Asociación Kural y en mi carácter de Pre- 
sidente del primer Congreso Ganadero - Agrícola celebrado en 
la República, tengo el honor de poner en vuestras manos un 
ejemplar de las Conclusiones sancionadas. 



Contestación del Exorno. Sr. Presidente de la República 

El señor Presidente de la República contestó al Presidente 
del Congreso, expresando que, hecha prescindencia de la parte 
política del discurso, le era grato confirmar á la honorable De- 
l^ación lo que otras veces en varias ocasiones había manifes- 
tado : que, fiel á su programa de recta administración y de pro- 
tección al trabajo, prestaría gustoso el mayor concurso y la 
mejor buena voluntad para que las Conclusiones, del Congreso 
obtuviesen en los límites de lo factible la más eficaz realización. 



^ifP^wW ..LUi lili II I I 



ORGAJSnZACION DEL CONGRESO 



ORGANIZACIÓN DEL CONGRESO 



Congreso Ganadero -Agrícola 



BASES PARA LA CELEBRACIÓN DEL CX)NGRESO GANADERO- AGRÍCOLA, PRE- 
SENTADAS POR EL VOCAL DOCTOR CARLOS M. DE PENA Y APROBADAS 
POR LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN RURAL DEL URUGUAY EL 
27 DE FEBRERO DE 1895. 

Artículo 1.** Se celebn^írá durante la Exposición un Ck)ngre,so para exami- 
nar varios tentas y establecer Conclusiones de interés general sobre materias 
concernientes a los ramos que la p]xposici6n abraza. 

Art. 2.0 Serán invitados por la Junta Directiva á formar parte del 
Congre8o: 

Tj09 ganaderos y agricultores que más se liayan distinguido por su com- 
petencia y sus trabajos en los ramos principales de riqueza que comprende 
la Exposición. 

Aquellas personas residientes en la República, que por sus estudios gene- 
rales 6 especiales y por sus conocimientos técnicos puedan prestar algún 
concurso importante al Congreso. 

Serán invitados: ingeniero^ agrónomos, profesores de zootecnia y veteri- 
naria, de zoología, botánica, mineralogía, física y química. 

Los de Economía Política, de Dcírecho Administrativo, de Economía y 
Administración y sus sustitutos de la Universidad de Montevideo; los re- 
dactores ó directores de la prensa de Afontevideo y de la prensa de los de- 
más departamentos de la República, los pra-^identes de las instituciones 
científicas y de enseñanza. 

Formarán igualmente parte del Congreso : 

Las Juntas E. Administrativas por el órgano de sus presidentes, ó de la 
persona que ellas deleguen. 

Los Jefes Políticos. 

El Rector de la Universidad. 

El Inspector Nacional de Instrucción Primaria. 

El Director General de Estadí-tica. 

El Director General do Aduanas. 

El Director General de Impuestos Directos, 



^^^^^■i^^" 






XXVI CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

El Jefe de la Sección de Impuestos de Fábricap. 

El Director General de Inniij^ración y Colonias. 

El Director General de (^prreoá y Teléí^rafos. 

YA Presidente de la Comisión Nacional de Viticultura. 

Kl Director del Museo de Ciencias Naturales. 

El Director del Registro del Estado Civil. 

Art. 8.0 Son miembros natos de este G^ngreso, con voz y voto en las se- 
siones de los Grupos y en las del Congreso: 

Los señores Ministros de Estado. 

Los miembros fundadores, bonorarios y activos de la Asociación Rural. 

Art. 4.<> Son Presidentes bonorarios de este Congreso : 

El Excmo. señor Presidente de la República. 

El señor Ministro de Fomento. 

El Presidente honorario de la Asociación Rural. 

El Presidente en ejercicio de la misma. 

Es Secretario honorario de e-te Congreso el Secretario perpetuo de Ja 
Asociación Rural. 

Art. 5.<> El Congreso será presidido por una C'omisión de nueve personas: 
xm Presidente, dos Vices y un Secretario ífoneral delegados del seno de la 
Directiva de la Rural, eI(\g¡dos por ósta con designación de cargos, y cinco 
vocales que nombrará la misma Junta Directiva. Además del Secretario Ge- 
neral se nombrarán tantos Secretarios especiales ó adjuntos del Congreso 
cuantos la me«a central estime necesarios. 

Art. C.^ El Congreso será instalado por el Presidente de la Asociación 
Rural el 15 de Marzo en el Pabellón Central, debiendo precederse antes á 
la revisión de invitaciones, nombrami(uUos y delegaciones. 

Art. 7.0 El mismo día de la instalación se proce<lerá por el Presidente 
efectivo del Congreso al nombramiento de las Comisiones de tres personas, — 
que pueden ser integradas con cuatro voí'ales mtis y que lian de presidir los 
grupos en que se dividirá el Coní^reso para el estudio y dictamen sobre los 
temas propuestos. Estas Comisiones funcionarán bajo la superintendencia de 
la mesa central del Congreso. 

Art 8.0 Después de instalado el Congreso no volverá á reunirse hasta el 
1.0 de Abril, sesionando hasta el día 9, en que í-e clausurará, después de 
haber oído los informes y pronuncládose sobre las Conclusiones propuestas 
por cada grupo, ó declarado lo que estime más acertado acerca de cada 
tema, segtin dispondrá el Reglamento (art. 13). 

Art. 9.0 Los gnipos en que so divida el Congreso para el estudio y dic- 
tamen sobre los temas propuestos serán tantos cuantos estime convenientes 
constituir la Comisión delegada que presidirá el Congreso, no pudiendo ha- 
ber menos de tres y componiéndose cada grupo de nuevo personas como 
mínimo. 

Art. 10. Todos los miembros del Congreso pueden inscribirse para formar 
parte de las reuniones de cada Grupo, presentar trabajos y tomar parte en 
las deliberaciones. Recibirán la tarjeta de entrada que les autoriza para con- 
currir á las sesiones de los grupos y votar en ellas, pudiendo formar parte 
de uno 6 de varios grupos. 

Los grupos empezarán á constituirse el mismo día 15 de Marzo y fun- 



ORGANIZACIÓN DEL CONGRiSO XXVH 

cionaráD con la mayor actividad, de modo que el Congreso comience qI 1.** 
de Abril el ej^amen y votación de I03 temas propuestos. 

Art. 11. Los grupos procederán al examen de I05 temas que les haya asig- 
nado la mesa del Congreso, en la forma de conferencia 6 comité, levantando 
acta en que conste el re«umen de las opiniones de los que hayan usado de la 
palabra y las Conclusiones presentadas por escrito y votadas por la confe- 
rencia. Esas actas se remitirán á la mesa central del Congreso. 

Art 12. Cada grupo designará un miembro que informará al Congreso, 
hablando hasta dos veces sobre el tema y las Conclusiones que se presen- 
tarán en moción escrita, concluyendo por pedu- al Congreso su adhesión. 

La minoría del grupo en que hubiere disidencia sobre puntos fundamen- 
tales se hará representar ante el Congreso por un delegado que será oído 
por una sola vez, durante 30 minutos á lo sumo. 

Art 13. La mesa central del Congreso formará á la mayor brevedad un 
reglamento interior para los trabajos de los grupos, que sesionarán en pri- 
vado, y para los del Congreso, que se verificarán en sesión pública, mediante 
tarjeta especial de entrada. 

Art. 14. Las sesiones del Congreso tendrán lugar bu el Pabellón Central, 
si fuere posible; las de los grupos en los salones de la Asociación Rural, y 
si no fuere practicable, donde ellos acordaren. 

Art 15. En el mismo día de la instalación se podrán proponer por escrito 
y por cualquier miembro del Congreso y para examen en un grupo especial, 
temas de interés nacional ó general relativos á los ramos que comprende la 
Exposición, no incluidos ajuicio de la mesa del Congreso en los que forman 
el objeto especial de éste. Esos temas serán sometidos á votación ante el 
Congreso después de votados los temas á que se refiere el artículo siguiente 
y siempre que hubieren obtenido la adhesión del grupo. 

Art 16. Los temas sobre que está llamado el Congreso á pronunciarse 
especialmente, son : 

I. Apreciaciones sobre el estado actual de la ganadería vacuna, de la ovina 
y de la caballar, y medios de mejorar la producción de cada una ; indicacio- 
nes sobre los medios de fomentar los aprovechamientos industriales que ofre- 
cen las ti*es especies en el desarrollo de nuestra riqueza ; apreciaciones sobre 
los mercados de salida y de consumo; porvenir de las tres especies. 

IL Apreciaciones sobre el estiido actual de la agricultura en sus ramos 
principales; medios de mejorarlos y de fomentar el aprovechamiento indus- 
trial de productos agrícolas ; apreciaciones sobre los mercados de salida y de 
consumo. 

IIL Apreciaciones de conjur.to acerca de la agricultura y la ganadería ; 
causas que retardan su incremento ; perturbaciones y desequilibrios que afec- 
tan á estas industrias ; indicaciones de las causas y sus remedios. Porvenir 
de ambas industrias. 

Indicaciones acerca de la organización de las efiouelas primarias rurales ; 
de las estaciones agronómicas ó escuelas prácticas de agricultura; de la es- 
cuela superior de agricultura y ganadería ; de la organización administrativa 
más adecuada para el fomento de la ganadería y la agricultura. 

IV. Cuáles son las razas vacunas que más convienen para la producción 
de carne. Cuáles las que más convienen para la producción de leche. 



XXVin CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Cuáles son las razas ovinas que más convienen para la producción de lana. 
Cuáles las que más convienen para la producción de carne, y lana. 

V. Influencia de la aplicación de la balanza sobre la mejora de las razas, 
por la determinación más exacta del peso de los ganados destinados á abasto, 
á exportación y á saladero: disposiciones que pueden adoptarse. 

VI. Cuál es la organización de crédito más ventajosa para favorecer el de- 
sarrollo de la ganadería y de la agricultura. 

VII. Apreciaciones sobre el estado actual de la viticultura: calidad de los 
vinos, variedades de cepas que más conviene cultivar de las que poseemos 
actualmente. Comparación de nuestra producción por hectárea con la de otros 
de clima semejante al nuestro. Cuáles son las mejores variedades que debe- 
mos adquirir y cultivar. Condiciones de suelo y clima para el desarrollo de 
la viticultura. Introducción y cultivo de viñas americanas; adaptación, in- 
jertos. 

Perturbaciones proc|ucidas por la fabricación de vinos artificiales : sobre la 
salud pública del punto de vista de la higiene general ; sobre la venta y so- 
bre el legítimo comercio de los vinos naturales. Porvenir de la viticultura. 

Vni. Cuáles son los principales árboles maderables que ofrecje el país ó 
que pueden introducirse; medios para fomentar su cultivo y aprovechamiento; 
ventajas de las plantaciones arbóreas. 

IX. Cuáles son los principales pastos ó forrajes que ofrece actualmente 
el país ó que pueden introducirse para alimentación de razas vacunas, ovi- 
nas y caballares. Medios para fomentar su cultivo y aprovechamiento. 

X. Cuáles son los medios más adecuados para reconstruir la genealogía de 
animales importados, ó de los nacidos en el país; sus descendencias y cru- 
zamientos. 

XI. Cuál sería la organización más comprensiva y económica de un ser- 
vicio general de estadística ganadora y agrícola, anual. 

XII. Cuáles son los medios más eficaces de fijar en* los campos población 
agrícola: formación de centros agro -pecuarios con elementos nacionales ó ex- 
tranjeros; indicaciones sobre los medios más prácticos de colonización y so- 
bre el régimen administrativo para dar personería á las agrupaciones de 
veinte familias en los distritos rurales. 

Xm. Cuáles son los medios por los cuales puede mejorarse la vialidad ru- 
ral; régimen para reparaciones de caminos; para impedir desviaciones, cerra- 
mientos, obstrucciones ó interceptaciones de caminos, indicando las disposi- 
ciones más adecuadas para el establecimiento y aplicación de servidumbres 
destinadas á acortar distancias, facilitar las comunicaciones y hacer efectiva 
la misión de la policía rural. 

XIV. Indicaciones sobre la mejor organización de registros para la propie- 
dad rural: depuración de origen; asiento ó inscripción inatacable; trasmisio- 
nes, mutaciones, gravámenes y limitaciones con claridad, rapidez y economía. 

XV. Cuáles son las deficiencias más notables en las materias de mayor im- 
portancia del Código Rural y los medios de repararlas. 

XVI. Cuáles son las omisiones más frecuentes en el cumplimiento de las 
disposiciones principales de dicho Código y los medios de evitarlas. 

XVn. Indicaciones acerca de los medios de mejorar la policía rural. 
Art. 17. Los hechos, datos ú observaciones sobre que se basen las apre- 



, ORQANIZACIÓK DEL CONGRESO XXTX 

ciaciooes deben ser tan exactos y concretos como fuere posible y expuestos 
con orden, claridad y concisión. 

Las Conclusiones 6 indicaciones que establezcan los grupos 6 el Congreso 
deben recaer sobre los temas que se proponen, sucediéndose en orden lógico 
y enunciándose también con claridad y concisión. 

Art 18. Cualquiera de los temas sometidos al Congreso puede ser diluci- 
dado por escrito ante los grupos en forma de memoria ó apuntes, llenán- 
dose además las condiciones indicadas para los trabajos del Congreso ( ar- 
tículo 17). Si las Conclusiones del disertante obtuvieran la aprobación del 
grupo por mayoría, leerá su disertación ante el Congreso, no pudiendo durar 
ésta en ningún caso más de 30 minutos. 

Art. 19. Cualquiera persona extraña al Congreso que desee hacer una co- 
municación ó presentar al Congreso un trabajo sobre puntos concernientes 
á los temas propuestos ó sobre otros que tengan alguna relación con el pro- 
greso de la ganadería, agricultura é industrias conexas, podrá hacerlo ante 
el grupo correspondiente que le será designado por el Presidente del Con- 
greso. Si obtuviere la adhesión del grupo sobre las Conclusiones que pro- 
pone, será admitido á sustentarlas ante el Congreso y á pedir á éste su ad- 
hesión sobre Conclusiones determinadas por escrito. 

Art. 20. Se adjudicarán á los disertantes que indican los artículos anterio- 
res los mismos premios que establece el artículo 147 del Reglamento de la 
Exposición, y serán aplicados por el Jurado especial que designará la Junta 
Directiva. 

Art. 21. La mesa del Congreso, integrada en la forma que indica el artí- 
culo 4.*^, queda facultada para resolver plenamente sobre todo lo que^abraza 
este Congreso, y dictar cuantas resoluciones estime necesarias para la reali-' 
zación del mismo con el jnayor éxito, debiendo acordar con el Presidente de 
la Directiva de la Rural lo que causare alguna erogación. 
• Art. 22, Comuniqúese á quienes corresponda, publíquese y solicítese de la 
prensa de la República su especial y decidida cooperación y la reproducción 
de estas bases. 

Diego Pons, 

Presidente. 

Francisco A. Lanxa, 

Secretario. 



Reglamento interno del Congreso Ganadero -Agrícola 



I 

De las sesiones preparatorias 



Artículo 1.® Los miembros del Congreso que se bailan presentes en la ca- 
pital, celebrarán antes del 15 de Marzo corriente, una ó más sesiones pre- 
paratorias con el objeto de adoptar todas aquellas medidas que fueran ne- 



^r.^ jj» %_ ^vB^^^ms^mmBm^i^Bm^i 



XXX CONGRESO GAXADERO-AGRÍCOLA 

cesarías para proceder á la instalación pdblica del Congreso, con arreglo á 
lo dispuesto en la baso G.% y designación de las comisiones y grupos de que 
habla la base 7.". 

Art. 2.0 Con aste objeto se citíirá por Secretaría á todos los miembros del 
Congreso y se les invitará á que manifiesten cuáles serían los temas que de- 
searían tratar preferentemente, y en qué grupo preferirían verse incluidos para 
contribuir á las tareas de congresales. 

Art. 3,^ Utilizando en lo posible estas manifestaciones, el Presidente del 
Congreso procederá á designar el día de su instalación pública, las comisio- 
nes de que hablan las bases 1,^ y 0.* y á la constitución de los grupos 
respectivos. 

n 

De las comisiones y grupos 

Art. 4." Las comisiones y grupos se organizarán y designarán con arreglo 
á la naturaleza de los temas de que deban ocuparse respectivamente, pudiendo 
constituirse los siguientes grupos ó comisiones: 

De Economía Runil. — iluG estudiarán los temas 1, II y III (1.* parte) 
de las ba'^es. 

De Eiiscñanxa Rural y Coloniía^ióri. — Clae estudiarán los temas III 
(2.^ parte) y XII. 

De Ganaderm vacuna^ ovina y caballar. — (Iug estudiarán el tema IV. 

De reformas adminislraflras de interés rural. — ídem ídem V. 

De Crédito Rural, —Ídem ídem VI. 

De Viticultura. — ídem VII. 

De Arhoricultura y Pradería. — ídem VIII y IX. . 

De cn'ganixación de registros genealógicos para los ganados. — ídem X 

De Estcul'istica Gayiadero- Agrícola. — ídem XI. 

De Vialidad ncrnl. — ídem XIII. 

De Registros para la propiedad agraria. — ídem XIV. 

De Legislación y Policía rurales. — ídem XV, XVI y XVII. 

Art. 5.0 Los grupos y comisiones se declararán instalados el mismo día 
15 de Marzo, empezando en seguida á funcionar. 

Cada grupo celebrará por lo menos tres sesiones antes de terminar su 
tarea: una para constituirse y para fijar y precisar concretamente loa temas 
de estudio dentro de los temas generales establecidos en las bases, y las 
otras dos ó más sesiones para (üscutir y establecer las Conclusiones que de- 
ban ser propuestas al Congreso, de todo lo cual se levantará acta en re- 
sumen. 

La discusión de los temas se hará en la forma privada 6 de comité, á que 
se refieren el artículo 11 y siguientes. 



ORGANIZACIÓN DEL CONGRESO XXXI 

iri 

De la discusión 

Art 6.® Los grupos deberán terminar sus tareas antes del 30 de Marzo, 
para poder proceder á su discusión y votación ante el Cougi*eso dentro del 
término establecido en la base S."" (t.<> á ü do Abril). 

Art 1,^ Eq el seno del Congreso, cada tema no tendrá más que una sola 
discusión, y encella sólo podrán intervenir los miembros ponentes de la ma- 
yorfa y minoría de cada grupo y los congresales que hubieran hecho uso de 
la facultad que les acuerda el art. 3.® de este Reglamento. 

Art 8.^ Una vez terminado por cada grupo el estudio de sus temas y de- 
signado el miembro ó miembros informantes, si son varios los temas, lo co- 
municará por escrito á la mesa central del Congreso, á fin de que ésta pu- 
blique ó reparta entre los congresales las Conclusiones á que haya arribado 
el grupo, el nombre del miembro ponente y el día y hora en que se ocui 
para el Congreso de cada tema. 

Del mismo modo procederá la minoría de cada grupo, cuando la hubiere, 
en cuyo caso se pubhcarán conjuntamente las Conclusiones de la mayoría y 
de la minoría y lo? nombres de los miembros ponentes. 

Art 9.** Todo congresal que no sea miembro ponente y desee tomar parte 
en un debate ante el Congreso, deberá, presentar previamente sus Conclusio- 
nes por escrito y firmadas á la mesa central, para ser impresas y repartidas, 
y Bolicitar un turno para poder sostenerlas públicamentíí ante el Congreso. 

Estos turnos serán de veinte minutos como máximum, pudiendo la mesa 
ampliarlos en cada caso, según el número de congresales que hayan solici- 
tado hacer uso de la palabra, y la naturaleza del tema. 



IV 
De las votaciones 

Art 10. En el seno de los grupos y comisiones tendrán voto todos sus 

miembros, con excepción del Presidente, que sólo lo tendrá en caso de empate. 

Art 11. Las votaciones, tanto en el seno de las comisiones como en el 

Congreso serán sumarias, á no ser en casos extraordinarios, en los que por 

resolución expresa del Congreso se resuelva que sean nominales. 

Art 12. Las Conclusiones sobre cada tema las votará el Congreso en el 
siguiente orden: 
1.® Las de la mayoría de la comisión ó grupo informante. 
2,* Las de la minoría del mismo grupo. 

B.** Las de los Congresales ajenos al grupo ó personas extrañas al Con- 
greso que las hayan prestiitado y finuladt) con arreglo á lo establecido 
en el artículo 9.**, por el orden do la presentación. 
Art 13. Tendrán voto en las delilx'raciones del Con<xreso todos sus miem- 
natos con arreglo á lo dis])iie>to en la ha-e ''\^\ y los que sin serlo por 



XXXn CONGRESO oanadero-agrícola 

ese concepto, formen parte de los grupos y comisiones, en que se subdivi- 
dirá el Congreso y hayan concurrido á sus deliberaciones. 

Art 14 Veinticinco miembros del Congreso constituyen qnonim para ce- 
lebrar sesión. 

Cuando citado el Congreso hasta por segunda vez no concurriera el número 
de congresales indicados en el inciso anterior, el Congreso podrá celebrar se- 
sión con sólo los asistentes. 

Art 15. La» personas extrañas al Congreso que deí^en presentar trabajos 
que se relacionen con su objeto procederán en la forma establecida en el ar- 
tículo 9.", y la mesa central, siendo posible, les designará d^ y hora para 
su consideración y votación en el Congreso. 

Art 16^ P&ni el régúniHi interno del Congreso se aplicará el Reglamento 
de la H. Asamblea Legislativa, en todo lo qo» no se oponga á las bases 
constitutivas del Congreso y á lo estatuido en este Beglam c n to c 




-a jml 



SESIONES DEL CONGRESO 



M_ „L i_ j íJL,A.^h3LÁ:i3L-M^^ssimBBmBmBmmm. 



SESIÓN DE INAUGURACIÓN 



CELEBRADA EL 15 DE MARZO DE 1895 



PRESIDENCIA DEL SEÑOR DIEGO PONS 



A las 9 p. m., reunidos en el local de la Exposición Nacional de Ganade- 
ría y Agricultura, bajo la Presidencia del íseñor don Diego Pons, Presidente 
de la Asociación Rural, los señores doctor Carlos M. de Pena — Presidente del 
Congreso— Presbítero Luis Morandi, Constante G. Fon tan, doctor M. Alonso 
Criado, Pablo Varzi, teniente general M. Tajes, Lucio Rodríguez, Cluzeau 
Mortet, Antonio Pan, Félix Buxareo, Enrique Artagjiveytia, Daliniro Egaíia, 
doctoi^ Antonio M. Rodríguez, Jesús Méndez Alcain, Felipe Polleri, Teodoro 
Alvarez, Benjamín Martínez, ingeniero Domingo L. Simois, Ángel Muía, Ma- 
nuel Gorlero, Juan José Sosa Díaz, Carlos Sosa Díaz, Enrique Gradín, Pe- 
dro de Souza, Emilio Vidal, José P. Laug«irou, Daniel Muñoz, Carlos Mon- 
fort, Luciano Potenze, Justo P. de Pena, Juan R. Albí.-ítur, Carlos Honoré, 
Carlos Croker, doctor Evaristo G. Ciganda, Tomás Tink, Juan Carlos Blanco 
Sienra, José Bové, doctor Martín Berinduague, doctor Ángel Floro Costa, 
doctor Lucas Herrera y Obes, Luis Cincinato Bollo, José A. González, Car- 
los A. Arocena, doctor Adolfo Artagaveytia, doctor Aureliano Rodríguez 
Larreta, Teodoro Guischen, Alfredo García Lagos, José Ordeig, Teodoro 
Visaires, José Batlle y Ordóñez, Francisco C>aravia, doctor Guillermo T. 
Wilson, Pedro N. Crosta, Ángel Méndez, doctor Gonzalo Ramírez, doctor 
Antonio J. Ríus, Alejandro B. Larriera, Alberto Roux, José Zubiilaga, Pe- 
dro Risso, José Beramendi, Lucas Urrutia, José G. del Busto, Juan F. Del- 
gado, Francisco García Santos, Luis Lerena lenguas, Lorenzo B. Hill, Eu- . 
genio Lagarmi lia, Venancio Floros, Guillermo Amespil, doctor Augusto Acosta 
y Lara, Jaime Molíns, José Arechavaleta, Gregorio Sánchez, Juan B. Ser- 
vente, Emiliano Ponce de León, Boron-Dubard, Luis Andreoni, teniente gene- 
ral L. E. Pérez, ingeniero Mainiel B. Rubio, Carlos Reyles, Antonio Zorrilla, 
Conrado Hughes, Cristóbal Sanjuán, ^lartínez de Hoz, Camilo Vidal, doctor 
Jorge Ballesteros, N. Clouzet, Alberto Márquez, doctor Carlos García Ace- 
vedo, doctor Daniel García A ce vedo, Ángel Baeza (hijo), doctor Blas Vidal 
(hijo), doctor Elbio Fernández, ijigeniero Enrique Diez Ocampo, Pintos Már- 
quez, doctor Alvaro Pacheco, Barón de San Luis, Antenor Sánchez. 



2 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

El señor Diego Pons, Presidente de la Asociación Rural, abrió las sesiones 
del Congrego, pronunciando el siguiente di^^curtíO: 

Señores : 

A la viva satisfacción que experinnenté, hace pocos días, al inaugurar la 
Exposición Nacional de Ganadería y Agricultura, viene á, unirse la que 
siento en estos momentos, en que vengo á inaugurar también este primer 
Congreso Granadero- Agrícola, que complementii el gran certamen que esta- 
mos celebrando, para honra del paLs y progreso de la campaña. 

Dada la relación que existe entre el Congreso y la Exposición, debiera 
historiar las vicisitudes por que pa.>ü la Asociación Rural desde el año 1889, 
para poder realizar el importante certamen ; sus esfuerzos fueron muchos y 
múltiples los obstáculos que se opusieron á la realización de ^stos ideales; 
pero no puedo prescindir en este acto, de recordar que si nuestra Asociación 
ve hoy satisfecha una de sus mayores aspiraciones, se debe á la favorable 
acogida dispensada por el Excmo. señor Presidente de la República y el 
señor Ministro de Fomento al pensamiento de celebrar esta Exposición, 
surgido por los patrióticos términos de la carta que 8. E. dirigió á la Aso- 
ciación Rural, contestando á la felicitación que ésta le enviara con motivo 
de su exaltación á la primera magistratura del país. Con el valiosísimo con- 
curso del Estado, pues, ha podido la Asociación Rural llevar á cabo esta 
manifestación del trabajo; ella tendrá sieaipre una deuda de gratitud para 
con el Excmo. señor Presidente y su digno Ministro de Fomento, por el 
decidido apoyo que le han prestado para realizar esta simpática fiesta. 

Para coronar y complementar esta obra, nuestro distinguido compañero de 
tareas el doctor don Carlos M. de Pena trajo al seno de la Junta Direc- 
tiva la feliz iniciativa de someter á un Congreso Ganadero -Agrícola, los 
importantes temas que habrán de resolver muchas deficiencias de nuestra 
legislación rural y dilucidar también múltiph^s problemas que, hoy por hoy, 
obstaculizan el desarrollo y progreso de nuestra campaña é industrias rurales. 
La Asociación Rural, incansable en su propaganda, ha reclamado á su de- 
bido tiempo medidas y disposiciones ante los Poderes Públicos, tendentes á 
mejorar la vida rural, las que una vez puesUis en vigencia, restablecieron 
las garantías y el orden, favoreciendo al trabajo y desarrollo de su riqueza. 
Hoy la campaña está transformada y siente en su luievo estado diversas 
necesidades, de distinta natumleza de las que en otro tiempo experimentaba, 
y es fuerza subvenir á ellas, obedeciendo á la ley eterna del progreso. 

Por eso, al invitar la Asociación Rural á lodjis aquellas personas que 
más se distinguen por su patriotismo, su inteligencia y sus conocimientos en 
relación con la Ganadería y la Agricultura, para que le presten su valiosí- 
simo contingente, tiene el convencimiento de que los variados temas de est-e 
Congreso, encomendados á su estudio, se traducirán en importantes conclu- 
siones que, reunidas, constituirán una obra de interés general, y que vendrá 
á llenar una necesidad sentida en la campana. 

Muy breve es el tiempo de que pueden disponer los señores Congresales 
para el estudio de esos temas; pero la Asociación Rural, comprendiéndolo 
así, se dará por muy satisfecha, si sólo algunos alcanzan ima resolución, 



rr^r3rz;5rc3EST525?s5K5?e?a5r5S??5^«e^K5s«nMBBK3 



SESIÓN DE INAUGURACIÓN 3 

pues es indudable que esto Congreso será seguido por otros, que vendrán á 
resolver, no sólo las cuestiones que éste deje pendientes por falta de tiempo, 
sino también otras que la práctica de las conclusiones á que éste arribe^ 
hará surgir. 

No terminaré estas palabras sin cumplir coa el grato deber de expresar, 
á nombre de la Asociación Rural del Uruguay, todo el reconocimiento que 
ella abriga hacia los señores Congresales, que con tanto patriotismo como 
buena voluntad, han acudido presurosos al llamado que ell». les hizo, pres- 
tando su invalorable concurso de ilustración y conocimientos al servicio de 
una obra de tanto aliento y áo tanta trascendencia como lo es ésta. 

Señores Congresales: 

En nombre de la Asociación Rural del Uruguay, que tengo el honor de 
presidir, declaro solemnemente inaugurado el primer Congreso Ganadero- 
Agrícola, quedando desde este momento abiertas sus sesiones. 



El doctor Pena pronunció acto continuo el siguiente discurso: 
Señores: 

Más que un discurro conviene en estos momentos una proclama. Estamos 
llamados á realizar en muy breve término una obra patriótica, y no podemos 
malgastar el tiempo llenando el espacio con palabras sonoras. Los toques 
de oratoria, que me son extraños, están ahora de más. Así que hayamos he- 
cho algo útil, podremos entregarnos á las expansiones patrióticas y á los no- 
bles y generosos espejismos del obrero que se complace en la contemplación 
de su propia obra. 



Flotaba en el ambiente el pensamiento de la celebración de una conferen- 
cia ó de un Congreso que, como en otros países y en casos semejantes, sir- 
viera de comentario á las exhibiciones de productos; determinara apreciacio- 
nes y conclusiones sobre los elementos de trabajo y de riqueza que atraen 
aquí por doquier nuestras miradas; una conferencia ó un Congreso que por 
las experiencias felices que revele, por las prácticas fecundas que constate 
y por las conclusiones positivas á que llegue acerca del estado y mejoramiento 
de nuastra población y producciones rurales, sea un coronamiento digno de la 
Exposición Ganadero - Agrícola. 

La Junta Directiva de la Rural respondió á esas indicaciones de la opinión 
con la premura necesaria, y preocupada de la utilidad reconocida del pen- 
samiento, no se arredró por los obstáculos y se dio prisa á establecer las ba- 
ses para la celebración de este Coiiirieso. 

Al aceptar ^n presidencia, no como car^io honorífico, sino como puesto de 
labor, no reparé en la debilidad de mis fuerzas, y declaro que no hubiera te- 
nido ánimo bastante para desafiar el éxito de este primer ensayo en una época 



4 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

de desaliento 6 de indiferencia general como la presente, si no hubiera con- 
tado ante todo con el impulso que desenvuelven y con el contagio que espar- 
cen siempre las grandes ideas una vez lanzadas, y si no tuviera fe en vues- 
tro decidido y patriótico concurso. 

El ensayo habrá resultado tan embrionario como se quiera; pero el primer 
paso está dado, y la reunión de este Congreso sirve de inicial para otros que se 
celebrarán con mayor espacio y número y podrán ocuparse con detenimiento de 
cuestiones trascendentales para el progreso moral y económico de la República. 

Este Congreso e«, por fin, un hechj, á pesar del escasísimo tiempo para or- 
ganizado y á pesar de tantos obstáculos y contrariedades con que se lucha 
y se luchará todavía por algunos ailos en nuestro país para vencer la indo- 
lencia campesina, el egoísmo huraño, los viejos hábitos y las prevenciones y 
rivalidades de aldea, que salen siempre á detener la corriente generosa de nue- 
vos ideales y la aplicación de nuevos medios de perfeccionamiento nacional. 



Mas no hemos de desmayar por semejantes contrariedades y deficiencias 
inherentes á nuestro estado social, ni hemos de dudar por eso de que nos falte 
la cooperación suficiente, ni la autoridad de razón necesaria para dilucidar con 
mediano acierto, los temas de mayor utilidad y aplicación en el momento actual 

Todos los que son expositores y han acudido presurosos á exponer en este 
gran torneo de la Exposición sus productos, sus máquinas, sus ejemplares de 
razas diversas, están indiscutiblemente preparados para consignar en pocas 
palabras el resultado de sus ensaj^os y experiencias, y están habilitados para 
expresar en breves términos, en conferencia familiar, ó en animada discusión, 
en el. seno de los gnipos, las conclusiones que su práctica y especiales cono- 
cimientos les sugieran. 

Los que sin ser expositores vienen de la campaña, donde tienen sus vin- 
culaciones principales, son los más indicados para interpretar sus aspiraciones 
y concretar algunas de sus necesidades más apremiantes, indicando los me- 
dios principales de mejoramiento. No es propiamente una improvisación lo 
que se les pide, pues están más ó menos al cabo de los- asuntos y los tratan 
con frecuencia: se les pide un conciu'so de opinión, se les invita á un cam- 
bio de ideas para coordinar elementos de apreciación y armonizar conclusio- 
nes con el mayor acierto. 

Los exportadores de productos de la ganadería y la agricultura ; los barra- 
queros, intermediarios importantísimos entre productores y comerciantes ; los 
industriales que operan la transformación de la mayor parte de nuestra ri- 
queza agraria ; los banqueros que especulan sobre esa masa enorme de valo- 
res del comercio interno y externo facilitando las transacciones, acentuando 
el movimiento circulatorio y dando acceso á nuestros productos en los gran- 
des- mercados consumidores ; las Cámaras de Comercio que se consagran al 
ensanche y fomento de los intereses más valiosos que puede suscitar el cam- 
bio entre las naciones ; todos los que por cualquier concepto contribuyen en 
vasta escala al movimiento de entrada y salida de los 58 millones del comer- 
cio exterior, están sin duda alguna habilitados para suministrar interesantes 
datos é inilicaciones sobre nuestro actual estado económico, sobre las alter- 



r 



^"Hb^ii S^'L-f ^ 



SESIÓN DE INAUGURACIÓN 5 

Dativas por que pasan algunos de nue.stros productos principales y sobre los 
medios que pudieran ponerse en práctica para mejorar nuestras fuentes de ri- 
queza, nuestros mercados de consumo ó de salida y aumentar nuestra capa- 
cidad productiva por los desenvolvimientos del crédito en sus diferentes fases. 
Los que sin tener las especialidades técnicas antes indicadas, tienen hechos 
estudios científicos de aplicación local, 6 han adquirido y divulgado conoci- 
mientos generales acerca de las necesidades del país, y los que por razón de 
las funciones que desempeñan habitualmente en las relaciones de la vida so^ 
cial, en las esferas de la prensa ó del foro, eu la vida administrativa 6 en 
la vida pública, han podido también apreciar de cerca las aspiraciones y las 
necesidades de nuestras poblaciones campesinas, la especial situación de nues- 
tras industrias madres y los grandes vacíos de nuestra organización econó- 
mico-administrativa, esos están también preparados para cooperar de inmediato 
á las tareas de este Congre.-4o, cuya composición demuestni que se aspira á 
dar la mayor representación posible á los grupos más influyentes en las di- 
versas esferas de la actividad nacional. 



Y como lo que se pide á los señores Congresales es un concurso de opinión, 
de experiencia adquirida, de práctica industrial ; una apreciación concreta ó 
de conjunto sobre el estado de algunos ramos industriales ; como lo que se 
pide es un dictamen sobre hechos ó asuntos que les son familiares ; conclu- 
siones sobre puntos concretos de su habitual consideración, no puede caber 
el temor de que ose cojicurso escasee, ni de que se retraigan los señores Con- 
gresales de exponer sus indicaciones ó conclusiones sobre temas que ellos 
mismos concretarán privadamente en el seno de los grupos de que forman 
parte ó en que deseen inmediatamente figurar con la más plena libertad. 

Persuadidos todos nosotros de que no se requieren grandes discursos para 
responder á los propósitos del Congreso, sino exposiciones breves y claras del 
caudal de hechos, de experiencias y apreciaciones de cada uno sobre puntos 
determinados que interesan principalmente á la ganadería, á la agricultura 
y al progreso general de la República, podemos todos, sin vacilar, contraer 
el compromiso de asistir puntualmente á las reuniones de los grupos en los 
salones de la Asociación Rural, para venir después á adherir aquí con nues- 
tro voto á aquellas indicaciones ó conclusiones que nos parezcan acertadas 
y conformes á las necesidades más sentidas en el país. 



Bien poca cosa exige de nosotros la Asociación Rural en nombre del pa- 
triotismo. 

Un concurso de opinión y de estudio que no podemos negarle sin incurrir 
en vituperable egoísmo ó sin demostrar, con nuestra indiferencia, con nues- 
tra negativa ó con nuestro pesimismo, un apocamiento de fuerzas y de es- 
píritu indigno de la cultura que hemos alcanzado é inexcusable ante los in- 
tereses más caros de la nacionalidad que se cimenta y afianza con el des- 
arrollo de la riqueza. 



6 ' CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Estamos aquí, señores, para dar ejemplo de labor y de abnej2:aci6n, para 
dar pruebas de nuestro amor al país de nacimiento ó al país de nuestras más 
nobles afecciones; estixmos aquí para dar testimonio de nuestra fe profunda 
en mejores destinos para la Ilepiíblica. 

A la obra ! señoR^s, para asegurar el éxito de este primer Con^rreso de Ga- 
nadería y Agricultura y para hacer fructíferos los nobles y patrióticos es- 
fuerzos de la Asociación Rural del Uruguay. — (Grandes aplausos.) 



Ternvnando su discurso el doctor Pena, manifestó que la Mesa en sus sesio- 
nes preparatorias, teniendo en vista el Reglamento para la celebración del Con- 
greso, había constituido varios grupos encargados de tratar los temas propues- 
tos á estudio de los señores Congresales. 

Para adelantar los trabajos, la Me-sa ha inscripto á los señores Congresales 
según sus predilecciones, en los diversos gnipos formados ; pero dejándoles la 
libre elección de grupos, á cuyo efecto podrían entenderse con los secretarios 
después de la sesión. 

El doctor Blas Vidal dio lectura á la siguiente lista de grupos con sus res- 
pectivas Mesas: 



ORGANIZACIÓN DE LOS GRUPOS 

GRUPO I 

ECONOMÍA RURAL 

Presidente, Luis Lerena Lenguas; Vice, Pedro de Souza; Secretario, doctor 
Ramón Vázquez Várela. 

Doctor Tomás Pereira, doctor Eduardo Aeevedo, ingeniero Juan A. Capurro, 
Carlos H. Croker, Tomás Murphy, ingeniero C. Honoré, (íastón Sansinena, 
Francisco Piria, Alberto Koux, Alfonso Seré, ingeniero Carlos Arocena, Ben- 
jamín Martínez, Manuel Lessa, Julio Muñoz, Jaime Molíns, J. F. Beramendi, 
Norberto Acosta, Pedro Risso, J. Zubillaga, Arsonio Lermitte, Lindolfo Ponce 
de León, Pablo Mané, J. M. Camila, Francisco Caravia, Venancio Flores, 
Juan T. Mariné, Bonjour Unos., Jesús ^[éndez Alcain, Juan P. Ortega, doc- 
tor G. J. French, N. Clouzet, presbítero Luis Morandi. 



GRUPO II 

ENSEÑANZA RURxYL Y COLONIZACIÓN 

Presidente, Urbano Chucarro; Vice, Francisco A. Lanza; Seííretario, doctor 
Alvaro Pacheco. 

Jacobo A. Várela, doctor Lucas Herrera y Obes, teniente general Máximo Ta- 
jes, M. Cluzeau Mortet, doctor Juan Gil, Daniel ^funoz, Lucas Urrutia, Lucio 



SESIÓN DE INAUGURACIÓN 7 

Rodríguez, Gregorio Sán(»hez, doctor M. Pereira Núíit»z, Joaquín Canabal, Se- 
tembrino E. Pere<ia, Manuel Le^sa, J. A. Ferreira, Federico Paullier, Justo 
P. de Pena, Emilio R. Vidal, Antonio Btureiro y Ramos, ingeniero Teodoro 
Alvarez, Amaro J. Cúneo, ingenieix) Domingo L. Simois, ingeniero Eiuique 
Diez Ocampo, doctor Comelio Villagrán, ingeniero Antonio Montero, Anto- 
nio Pan. 

GRUPO III 

ga:^adería YAcrxA, ovina y caballar 

Presidente, Enrique Artagaveytia; A'ice, J. A. Ferreira; Secretario, J. Mén- 
dez Alcain. 

P. Piñeirúa, doctor Jor>é M. Castellanos, Alfredo García Lagos, C. ReyJes, 
C. Honoré, doctor Tomás Pen^ira, C. H. Croker, Ángel Méndez, doctor J. 
A. Sheppard, Amaro Sienra, Julio Muñoz, Jaime Molíns, Cristóbal San Juan, 
Norberto Aconta, Guillermo García, J. C. Blanco Sienra, B. Lorenzo HUÍ, 
Luis J. García, Antonio Zorrilla, Antenor Sánchez, R. (Jutiérrez y Samper, 
J. Martínez, Francisco Caravia, V. Velazco (lallcgo. ingeniero Enrique Diez 
Ocampo, E. Lagarmilla, T. Visaires, J. Laugarou. 



«RVPO IV 

REFORMAS ADAQNISTRATIVAS DE INTERÉS RURAL. 
LA BALANZA 

Presidente, doctor Antonio M. Rodríguez; Vice, ingeniero C. Arocena; Se- 
cretario, doctor D. García Acevedo. 

CJonrado Hughes, Fotlerico E. Cibils, L. Lerena Lenguas, doctor Adolfo 
Artagaveytia, Benjamín Martínez, P. de Souza, Braulio Lecueder, Julio Mu- 
ñoz, Augusto Hoffmann; Joaquín Ilarraz, Jaime Molíns, Antonino Suárez, 
H. Tidemanp, J. Aguerre, J. M. Garulla, Norberto Acosta, Justino Sella- 
nes, Manuel Lessa," Guillermo Amespil, Heraclio Rivas, Pablo Cariñana 
y Royo. 

ORUPO V 

CRÉDITO RURAL 

Presidente, doctor Carlos M." Ramírez; Vice, Tomás M. Tink; Secretario, 
doctor Blas Vidal. 

Doctores José M/ Muñoz, Lucas Herrera y Obes, J. L. Terra, Antonio M.* 
Rodríguez, Ángel Floro ('osta, Augusto Acosta y Lara, Evaristo G. Ciganda, 
Resalió Rodríguez, seíloros J. J. Ingouville, Alejandro Talice, José Batlle y 
Ordóñez, M. Cluzeau Mortet, (iregorio Sánchez, Ramón de Santiago, Ma- 
nuel Gorlero, J. B. Servente, P. N. Crosta, doctores Luis Várela, Elbio Fer- 
nández, D. García Acevedo. 



8 CONGlíKSO CANADEUO-AGRICOLA 

tiRlTPO VI 

VITICULTURA 

Presidente, dpetor Lucas Herrera y Obes(l); Vice, Pablo Varzi; Secre- 
tario, Ángel Baeza (hijo). 

Presbítero Liii.s Morandi, doctor Lucas Herrera y Obes, Luis I^erena Len- 
guas, Luis de la Torre, Alborto Roux, Alfredo Margat, general P. de León, 
doctor Alfonso de Salterain, B. Tejada, Tomás Butler, Oustavo Ilerten, F. El- 
zaurdia, L. Pretti i^onati, (iwUlenno Vanrell,. Ángel de Muía, ingeniero Teo- 
doro Alvarez, ingeniero E. Diez Ocampo, teniente general M. Tajes, ingeniero 
Domingo L. Simois, ingeniero C. Honoré. 



tiRUPO VII 

ARBORICULTURA Y PRADERÍA 

Presidente, J. Arechavaleta ; Vice, Dalmiro Egaña; Secretario, A, Pintos 
Márquez. 

Luis de la Torre, presbítero Luis Morandi, E. Artagaveyda, Alfredo Mar- 
ga t, P. Giot, J. Ordeig, B. Tejada, Francisco Piria, G. Libye, doctor M. 
Alonso Criado, Domingo Basso, Luis Vanrell, ingeniero E. Diez Ocampo, An- 
tonio Suárcz, Teodoro V^isain»s, ingeniero C. Honoré. 



GRUPO VIII 

ORGANIZACIÓN DE REGISTROS GENEALÓGICOS PARA 

GANADOS 

Presidente, EmiliaiK) Ponce de León; Vice, Carlos Re'yles; Secretario, in- 
geniero Diez Ocampo. 

Doctor Carlos A. Fein, Enrique Artagaveytia, Jaime Molíns, P. Piñeyrúa, 
José A. Ferreira, Norberto Acosta, C. Young, Heraclio Rivas, Tomág. Mur- 
phy, P. Cariñana y Royo, Osvaldo Martínez, Julio Muñoz, Antenor Sánchez, 
José R. Muiños, T. Visairos, doctor Adolfo Artagaveytia. 



(l) Había sido designatlo ProRÍdcnto do esto grupo el Presidente do la AsociacWn Kurnl, don 
Diego Pon«>, quien nianifestó no poder aceptar, debido {\ sus tareas en la Exposición, Fué en se- 
guida sustituido por el distinguido doctor don Lucas Herrera y Ubos, Senador por San José y 
Prcsideute de la Comisión Nacional de Viticultura. 



^mf^m^í^mmmmr^^íBfíSfms^f^mmmm 



SESIOX DE INAUGURACIÓN 9 

GRUPO IX 

ESTADÍSTICA GANADERO-AGRÍCOLA 

Presidente. Honoré Roustáa; Vice, doctor Eduardo Acevedo; Secretario, 
A. Pintos Márquez. 

Doctor Ángel Floro Costo, Luis C. Bollo, José A. González, Jacobo A. Vá- 
rela, presbítero Luis Morandi, doctor Martín Martínez, doctor Antonio Shep- 
pard, Remigio Castellanos, Pedro I^pejTe, Daniel Muñoz, Enrique Gerona, 
Mariano Berro, Antonio Kaffo, doctor Cornelio Villagrán, Andrés Matta, Cons- 
tante G. Fontán é IlJas, Juan A. Grela. 

GRUPO X 

VLy:.IDAD RURAL 

Presidente, ingeniero Carlos A. Arocena; Vice, ingeniero Víctor Delort; Se- 
cretario, doctor Carlos García Acevedo. 

Doctor J. M.*' Vilaza, Remigio Castellanos, ingeniero Juan B. Zanetti, doc- 
tor Luis Várela, ingeniero Rodolfo de Arteaga, Daniel Muñoz, coronel En- 
rique Gerona, Francisco Fernández, ingeniero Manuel B. Rubio, ingeniero Luis 
Andreoni, José Bove, Elias Devincenzi, Cipriano Herrera, Braulio Lecueder, 
Mariano B. Berro, doctor Augusto Acosta y Lara, doctor Alfonso Pacheco, 
ingeniero Carlos Young, Eugenio Lagarmilla, Amaro J. Cúneo, J. F. Del- 
gado. 

GRUPO XI 

LEGISLACI()X AGRARLV 

Presidente, doctor Gonzalo Ramírez; Vice, doctor Carlos A. Berro; Secre- 
tario, doctor Alberto A. Márquez. 

Doctores Pablo De-María, Ildefonso García Lagos, Martín C. Martínez, Au- 
reliano Rodríguez Larreta, Martín Berinduaírue, Luis Piñeyro del Campo, Ru- 
perto Pérez Martínez, Emiliano Ponce de León, Pablo V. Goyena, Juan J. 
Risso, Julio Lamarca, Saturnino Camps, Tomás V. Martínez, Luis Vá- 
rela, Juan J. Segundo, Evaristo G. Ciganda, Juan R. Albístur. 

GRUPO XII 

LEGISLACIÓN Y POLICÍA RURALES 

Presidente, teniente general Luis E. Pérez; Vice, doctor Alfonso Pacheco; 
Secretario, doctor Elbio Fernández. 
Doctor Joaquín Requena, Remigio Castellanos, Daniel Muñoz, doctor Au- 



10 CONGRESO GANADERO- AGRÍCOLA 

reliano Rodríguez Larreta, doctor Adolfo Artagaveytia, doctor Luis Várela, 
doctor Augusto Acosta y Lara, Pablo V. Groyena, Jaime Molíns, coronel To- 
más Monfort, Barón de San Luis, Pedro de Souza, doctor Matías Alonso 
Criado, Setembrino E. Pereda, doctor Domingo Mendilaharzu, Elias Devin- 
cenzi, Amaro J. Cúneo, Tomás B. Martínez, Juan C. Blanco Sienra, B. Lo- 
renzo Hill, Crescencio Ramos, Coronel Luis Queirolo, ingeniero Teodoro Ál- 
varez, E. Lagarmilla, Pelipe Polleri, Enrique Artagaveytia doctor Antonio 
J. Ríus. 
No siendo para más el acto, se levantó la sesión á las 10 1/2 p. m. 



ímmmm^mmmmmmmammmmmm 



SEGUNDA SESIÓN 

REAPERTURA 

CELEBRADA EL DÍA I.*' DE ABRIL 
PRESIDENCIA DEL DOCTOR PENA 



A las 9 y 5 p. m. entraron al salón de sesiones los señores Congresales : 
doctores Gonzalo Ramírez, Carlos M.*^ Ramírez, Antonio M. Rodríguez, 
Luis Lerena Lenguas, Diego Pons, Enrique Artagaveytia, Emiliano jPonce 
de León, doctor Blas Vidal, doctor Ramón Vázquez Várela, doctor Alvaro 
Pacheco, ingeniero Enrique Diez Ocampo, A. Pintos Márquez, doctor Daniel 
García Acevedó, doctor Carlos García Acevedo, Ángel Baeza, Daniel Muñoz, 
Remigio Castellanos, Antonio Pan, José de Miquelerena, A. Larriera, Pedro 
Risso, Alejandro Victorica, Pablo Varzi, doctor Aureliano Rodríguez Larreta, 
José A. González, Remigio Castellanos (liijo), F. Michaelson, E. Ponco de 
León ( hijo ), señor Borda y Pagóla, Manuel Gorlero, Juan B. Servente, pres- 
bítero Luis Morandi, M. Cluzeau Mortet, doctor Alonso Criado, veterinario 
Teodoro Visaires, Jaime Molíns, JesCis Méndez Aloain, ingeniero Carlos 
Arocena, Betembrino Pereda, Carlos Reyles, Juan A. Artagaveytia, Cons- 
tante G. Fontán é Illas, doctor Lucas Herrera y Obes, Lucio Rodríguez, inge- 
niero Domingo Simois, L. DaU'Orto, Lucas Urrutia, Luis .Potenze, Carlos 
Sosa Díaz, Venancio Flores, G. Amespil, Barón de San* Luis, Pedro N. 
Crosta, Justo P. de Pena, Alejandro Sienra, Lorenzo B. Hill, doctor Ger- 
mán Roosen, Domingo Basso, José R. Muhlos, doctor Castilla, Antonio Muía. 

El señor Presidente. — Está abierto el acto. El señor Secretario va"á 
dar lectura del acta de la sesión de apertura. 

(Se kyóJ 

Puede observai'se. 

Si no hay observación que hacer, se dará por aprobada. 

Queda aprobada. 

El objeto de esta sesión es considerar las conclusiones 'propuestas por el 
grupo que tenía á su cargo examinar los temas I, II y III (primera parte) y V> 
segán las bases del Congreso, 



12 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Son cuestiones diversas sobre economía rural en general, y especialmente so- 
bre creación de un Corral -biiscula, mejoras de las razas y perfeccionamiento 
general de la ganadería y ramos de agricultura anexos. 

Primero voy á conceder la palabra al señor ingeniero Arocena, que ba sido 
delegado por estos dos grupos, como miembro informante ante el Congreso. 

¿El señor miembro informante desea que se lean primero las conclusiones? 

El señor Arocena. — Como el informe funda cada conclusión separada- 
mente, podrían leerse éstas por su tumo. 

El señor Presidente. — Muy bien. Tiene la palabra el señor miembro 
informante. 

El señor Arocena. —Señor Presidente, señores Congresales: Los miem- 
bros del grupo quinto, bajo la presidencia del doctor don Antonio M. Rodrí- 
guez, y Jos miembros del grupo primero, bajo la presidencia del señor don 
Luis Lerena, consideraron de necesidad formar un solo grupo, por relacionarse 
ambos con la economía rural; y es en ese sentido que se me ha designado para 
informar ante este Congreso sobre las resoluciones que forman la orden del día. 



ECONOMÍA RUBAL 

Señores : 

La ganadería y la agricultura en el país han realizado progresos de conside- 
ración en estos úl timos diez años, y es una prueba evidente de ello, la * Expo- 
sición Nacional de Ganadería y Agricultura'>, cuyas exhibiciones líos muestran 
la variedad de cultivos que han dejado de ser ensayos en el país, incorporados 
ya en la producción y comercio corriente. 

liOs establos nos nmestran los progresos de la ganadería con la introducción 
de razas perfeccionadas, las unas que se inician y las otras cruzadas de muchos 
años atrás; en la ganadería libre nos dan la muestra de multitud de rodeos de 
campo en los que ya ha desaparecido el tipo primitivo de nuestras haciendas. 

Esos perfeccionamientos son el resultado de un espíritu progresista, de ini- 
ciativas y energías individuales. 

Fáltanos saber ahora si esas aspiraciones que llevan por fin el engrandeci- 
miento del país, están seciuidadas "por leyes económicas y reformas administra- 
tivas que coloquen esas industrias en términos que sean un aliciente, no tan sólo 
aJ espíritu progresista ó innovador, sino también porque son los más, á los es- 
píritus conservadores, al frío calculador que no opera si no palpa los resultados 
de inmediato. 

Es necesario colocar esos términos dentro de una sana economía rural apli- 
cada á nuestra situación, como lo comprenden los temas que se nos han pro- 
puesto: «Apreciaciones acerca de la agricultura y ganadería; causas que retar- 
dan su incremento; perturbaciones y desequilibrios que afectan esas industrias; 
medios de fomentarlas. > 

Nuestras apreciaciones han de ser verídicas, descarnadas, sin optimismos ni 
pesimismos, pese á los unos y á los otros. 

Sólo del conocimiento real de la situación, podremos aconsejar la sanción de 



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SEGUNDA SESIÓN 13 

medidas y resoluciones prudentes, indispensables al desenvolvimiento de la ga- 
nadería y agricultura. 

Las causas que retardan el incremento de la agricultura y ganadería son 
múltiples. Dejaremos de lado las ocasionales, y que no siempre depende de 
nosotros el resol veílas: tales son las bajas extremadas en la cotización de los 
productos en el mercado universal, las grandes sequías, plagas cuya destruc- 
ción eficaz es aún un problema. 

Fuera de esas causas ocasionales, podemos decir que actuamos en un territo- 
rio templado, que goza en parte de las condiciones de los fríos y cálidos, pues 
se produce el trigo en condiciones especialísimas; lo que implica decir que no 
es cálido en exceso. Se producen la vid y el maíz como cultivos generales; pros- 
peran los ganados en el pastoreo permanente, demostrando así no ser frío en 
exceso. Tenemos variedad de tierras consideradas las mejores para los diversos 
cultivos: altas, bajas, de variedad físico-química, desde las arcillosas y silico- 
sas á las humíferas, desde las potásicas á las calizas. 

No es dudoso, pues, que la casi totalidad de los cultivos de países templados, 
medianamente fríos y cálidos, encuentren en algún departamento ó zona deter- 
minada su ley cósmica favorable. 

Así, pues, las causas que retardan el incremento de la agricultura y gana- 
deria actual, no podemos atribuirlas sino á hechos que está en nuestras manos 
modificar. 

Una de ellas podrá ser la poca generalización de conocimientos teórico-práo- 
ticos, no lo dudamos. La transformación agrícola-ganadera se opera en el país 
recién de algunos años acá, y no es probable que todo sea conocido con genera- 
lidad en la campaña, cuando en países más avanzados y cpn ejemplos á la vista, 
que los previsores hombres de Estado se esmeran en hacer llevar á los cen- 
tros rurales, se lucha aún contra prácticas añejas consideradas inconvenientes. 

Con todo, podemos afirmarlo, no peca nuestro mundo productor por falta de 
energía y saber, y si no fuera extender demasiado la justificación de las resolu- 
ciones adoptadas y repetir lo que está en la conciencia de todos, presentaríamos 
el cuadro relativamente grandioso del incremento agrícola -ganadero operado 
en el país en estos últimos años; incremento realizado á pesar de todos los incon- 
venientes económicos con que lucha la producción para su desenvolvimiento. 

podríamos entonces advertir que fueron justas las palabras del señor Pre- 
sidente de la República, al inaugurar la Exposición Nacional, pues no faltó el 
saber y la energía en esas clases productoras, para con su producción salvar 
en parte el crédito de la nación. 

No nos alucinemos : es de todos nosotros conocida la situación actual de la 
producción; sabemos bien que estamos apunto de detener los progresos con- 
quistados y hasta tal vez retroceder en algunos ramos de la producción, si no se 
acude á tiempo para resolver las causas que retardan las perturbaciones y des- 
equilibrios que afectan esas industrias. 

Varias de esas causas ó perturbaciones están más concretadas en otros te- 
mas encomendados á otros grupos, y empezaremos nosotros por concretar las 
que se relacionan con la Economía Rural. 



14 CONGRESO GANADERO-AGRfcOIA 



1.» SITUACIÓIV ECONÓMICA tiEXERAL 



i 



La tierra, el capital y el trabajo son lo8 factores de la producción, y por su í 

comparación nos daremos cuenta de la situación económica actual. ? 

Con prescindencia de uno que otro establecimiento que sale de las condicio- 
nes generales, podemos decir que nuestra tieira, en su aforo medio, obtiene el 
5 % de renta, y que el capital, dinero 6 mobiliario, obtiene el 10 ** o. Oonaide- 
rando la producción según esos datos, veamos cómo queda ella repartida entre 
los tres factores. Téngase en cuenta también que, en general, en el Río de la 
Plata, tanto la Agricultura como la Ganadería opera con un capital por Jiec^ 
tarea muy próximo jí la mitad del valor torüorial. 

La producción bruta queda entonces así repartida: 

La tierra recibe el 40 ''o de la producción. 

'El capital » »40» » » » 

El trabajo » » 20 » » » » 

100 
1 



Si se considera que en el 20 **/o señalado al trabajo están necesariamente in- ! 

cluídos gastos en pérdida, como ser impuestos, deterioro? y otros, quedará la 
parte proporcional al trabajo nmy reducida, y si se desprenden de eso los sala- 
rios del ti-abajo manual, la dirección superior de un establecimiento que<la con 
muy poca remuneración. Tal es, descarnada, la situación actual, y de ello se 
desprende que la parte más fav^orecida es el dinero ó capital movible; pues ob- 
tiene en proporción á su monto el doble que la tierra. Esto no es una anomalía 
en países nuevos donde abunda la tierra más que los capitales, y tiene su solu- , 

ción natural á medida que las riquezas de las naciones aumentan ; pues que- ; 

dando la tierra siempre una y siendo naturaleza propia del capital el multipli- 
carse, el equilibrio de esos factores se establece con el tiempo. En la proporción 
que obtiene el trabajo, la mano de obra se encuentra entre nosotros en condi- \ 

ciones favorables; pero más bien podría decirse que la característica es oferta ': 

y no demanda de mano de obra. \ 

Del factor trabajo, la parte perjudicada es la inteligencia directiva, la que J 

obtiene poca remuneración en el monto del producto bruto, y dé ahí que en t 

general sólo al propietario de la tierra ó capitalista estimule emprender la direc- \ 

ción y explotación de un establecimiento! 

En tan estrechos límites, y absorbiendo la tierra y el capital la casi totalidad 
de la masa productiva anual, no hay aliciente económico para empresas inno- 
vadoras del trabajo inteligente, sino á condición de fomentar la producción 
nacional con estimulantes económicos que permitan salir de esos estrechos 
límites de la situación general actual. 

Hay, pues, error en considerar la inmigración obrera como base de fomento 
para nuestro país, descuidando por otro lado el elemento propio, el elemento 
inteligente y director, que es la base principal del progreso de toda explotación. 

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SEGUNDA SESIÓN 15 

Si la ley económica del país no es aparente á proporcionar un lucro relacio- 
nado al trabajo de la inteligencia, viene la emigración de esa clase y se com- 
prenderá el gran error de un país que pretenda traer inmigración obrera, mien- 
trad sus inteligencias emigran ó no encuentrian ocupación lucrativa para dar 
empleo, no ya á esa inmigración obrera, que entonces vendi'ía en exceso, sino á 
la misma mano de obra del país. 



La explotación agrícola-ganadera tiene sus leyes naturales y sus leyes eco- 
nómicas, y los diversos sistemas de cultivo no son otra cosa sino la caracterís- 
tica de esos períodos, la resultante de esas leyes. — Nuet^tra ganadería, lo mismo 
que la agricultura, en la situación económica actual debe sufrir transformacio- 
nes de consideración para adquirir las condiciones de industria lucrativa hala- 
gadora, como lo fué en otros iK?ríodos. — No implica esto decir que hemos de 
seguir los sistemas culturales actuales de la Europa. — Esos sistemas son hijos 
de la situación económica, son el resultado de la aplicación de los principios de 
la ciencia de economía rural — Estar al día en los adelantos es de sabios; pero 
pretender seguir en la práctica el período actual de la Europa, no es de pru- 
deoda, ni es principio de economía. La Inglaterra, abandonando á paso rapi- 
dísimo los cultivos intensivos de su agricultura, transforma sus tierras en pra- 
deras permanentes y vuelve al período del pastoreo. Ello muestra, una vez más, 
cuan ciertos son los principios de la economía rural que proclama la diversidad 
de situaciones. Uno de esos principios, consagrado por la experiencia, dice que 
el producto neto más elevado no es en todas las situaciones el producto bruto 
más elevado posible en una área determinada. Tal es la fórmula del sistema 
cultural. 

Si bien los cultivos intensivos tienen su aplicación entre nosotros en gana- 
dería y agricultura, creemos que lo que debemos perfeccionar y lo que debe 
absorber la atención de nuestro fomento, es el cultivo extensivo, tanto en gana- 
dería como en agricultura. Hay una preocupación entre nosotros en creer que 
el sistema extensivo es menos científico que el intensivo. Ello es un error com- 
pleto, pues tan científico es el uno como el otro. 

La riqueza del país está en la extensión, y los cultivos intensivos serán la 
excepción : es indudablemente de los extensivos que el paí^ ha de formar sus 
capitales. Para perfeccionar esas industrias ganadero y agrícola, no basta, como 
hemos visto, nuestra ley natural, ley cósmica, diremos así, porque esas perfec- 
ciones han de venir del trabajo directivo, inteligente, y esta clase sólo se 
adapta donde la ley económica le es favorable, donde existen estimulantes eco- 
nómicos por su prosperidad. 

EL ESTADO 

Si el trabajo, la tierra y el capital son agentes directos de la producción, los 
economistas reconocen que el Estado es una fuerza cooperadora de la produc- 
ción. El Estado que reparte justicia, percibe impuestos, distribuye la renta, 
contrata trabajos, legisla y cuida -de la seguridad y vialidad, es indudableme ite 
el gran agente indirecto de la producción. 



16 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Se comprende fácilmente cuan peligrogas pueden ser esas funciones, si su ac- 
ción en la producción y movimiento de ella está mal encaminada ó demasiado 
directa. El Estado ha de saber dónde ejercer su acción en interés de la pro- 
ducción, cuándo, dónde y cómo la iniciativa privada puede desarrollar toda la 
acción de que es capaz. 

Importa entonces á los contribuyentes, al productor del país, estudiar y jCO- 
nocer el espíritu con que está dirigido el sistema financiero del Estado, y co^es- 
pondería á vste Congreso hacer notar que ha predominado en el nuestro, .sino 
una escuela, una práctica bastante perjudicial á la producción, pues ha absor- 
bido todos los recursos en una mala distribución de la renta, dejando como 
problemas insolubles todas las necesidades de atiuélla, de esa producción que 
en nuestro país es la que concurre á la renta en una parte importantísima. 

Un tal régimen no ha sido i^i puede ser ventajoso al Estado, porque no lo es 
al productor. — Un espíritu imparcial que estudiara nuestro régimen, diría que 
ha sido el de un pueblo tributario, sin afinidades características con el Elstado 
para la prosecución del interés coman, el engrandecimiento del país. — La rea- 
lización de este Congreso con la cooperación del Gobierno nos muestra, sin em- 
bargo, que el interés común se impone y que puede haber llegado la hora de la 
solidaridad entre el interés fiscal y el interés del contribuyente. 



Una de las causas que más perjudican los intereses de la producción, es nues- 
tra excesiva centralización administrativa. Es indudable que se puede gober- 
nar desde lejos, pero no se puede administrar bien sino de cercji. Una descen- 
tralización adecuada, con arreglo á nuestra Constitución, traería, no cabe duda, 
inmensos beneficios á la campafia, pues nuestro sistema actual no es sino 
causa de formalidades y expedientes con gran retardo en las soluciones de mil 
pequeñas necesidades de la campaña. La falta de iniciativa local mata á los 
productores, y se apodera el indiferentismo por la cosa pública, porque como no 
se le atiende en sus mejoras locales, mira al Estado como á una sanguijuela que 
lo aniquila. Hay que pagar el impuesto: he ahí su única relación obligada con 
el Estado. 

Que nuestra renta está injustamente distribuida, no cabe duda. Dos factores 
de la producción, la tierra y el trabajo, poderosos contribuyentes del país y 
precisamente los menos favorecidos, casi relegados en la distribución de las ren- 
tas para la comodidad, seguridad y progresos locales. 



Además de la centralización, t^idríamos que señalar otras causas referentes 
á impuestos y derechos que perjudican la producción: tales son algunos recar- 
gos aduaneros que se han ido estableciendo por necesidades temporarias, justi- 
ficables por las exigencias de nuestro crédito nacional ; pero que han debido 
ser pasajeros, pues de otra manera no se comprende que deseando fomentar la 
producción y las exportaciones, se recarguen los derechos á esas mismas. 



M^ii^^jinm AL. ^^^.ntmj i^ 



SEGUNDA SESlÓiT 17 

Se impone, pues, como primer resolución de este Congreso, el aconsejar luia 
• revisión general del sistema de impuestos y mejor distribución de la renta que 
(x>nvenga á la naturaleza del país, para el desarrollo de su producción y co- 
mercio. 

El grupo informante habría tomado á su cargo la tarea; pero son muchas las 
dificultades á vencer— dificultades que no escaparán á la penetración délos 
sei^^s Congresales, y es además tarea de detalle y de conjunto annónico que 
reqiÉcre mayor tiempo del que hemos dispuesto. Sin embargo hemos abordado 
en paite algunos detiüles y hemos llegado á la conclusión de que no sería di- 
fícil, una vez oídas las manifestaciones de la producción en este Congreso, resol- 
ver este purito importantísimo de las relaciones del Estado con la producción. 

La Comisión pide al Congreso Ganndero- Agrícola preste su aprobación á 
la Conclusión que so va á leer. 

. Por esas consideraciones, la Comisión propone la primera Conclusión. Si el 
señor Presidente considera conveniente hacerla leer 

El señor Presidente. —Puede leer el señor Secretario, la primera de las 
conclusiones propuestas que acaba de fundar el señor miembro mformante. 

(Se leyó:) 



*E1 Congreso Ganadero- Agrícola considera de gran importancia un estudio 
detenido de la Ganadería y de la Agricultura en la República, con el fin de 
impulsar su mejoramiento y de establecer el régimen de impuestos que más 
convenga á nuestro paísj para el fomento de la producción y del comercio. Se 
recomienda á la Asociación Rural la iniciativa de esos trabajos, sea manifes- 
tando aquella necesidad á los Poderes públicos, sea nombrando una Comisión 
especial que proyecte la reforma.» 

Está á consideración del Congreso la Conclusión que acaba de leerse. Si no 
hay observación que hacer, se votará. 

Los señores por la afirmativa se servirán ponerse de pie. — (Afirmativa.) 

Puede pasar el señor miembro informante á fundar la segunda conclusión. 

El señor Arocena. — Medidas que se pueden y deben tomarse desde 
ahora en bien de la producción agrícola -ganadera: 

LA VENTA AL PKSO DE LOS «AMADOS 

Para la realización de los progresos, nuestros estancieros, lo mismo que los 
rurales de todos los países, están sujetos á la ley cósmica y á la ley económica. 
Siendo la ley cósmica independiente de' la voluntad del hombre, porque com- 
prende el clima y las tierras— circunslancias que antes hemos señalado como fa- 
vorables en el país— cabe, para nuestra mejor producción, modificar la ley eco- 
nómica conformo se deban realizar progresos determinados. De esas observa- 
ciones nació una conferencia en la Aíiociación Rural en 1883, sosteniendo que 
«sin báscula no hay progre?íO agro-pecuario»; debiendo comprenderse que no 
hay progreso económico positivo, aunque so realizara por ley cósmica, por acli- 
matación y principio zootécnico, sin adaptación en la economía rural. 

Se sostenía esa modificación como estimulante necesario al perfeccionamiento 



' ' 3 i.-^ü.ii-j^yjL. \^v9^^fmm. 



^mS!^ 



18 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

de las razas de ganados y al perfeccionamiento en el cultivo de forrajes y con- 
servación de los campos naturales, porque la experiencia en esos trabajos de 
mejoras demostraba á la evidencia, que la situación económica no era del todo 
favorable á esos trabajos de inteligencia y perfección, sino á condición de rela- 
cionar el peso de las ventas con la masa de forrajes consumidos y producidos 
con excedente de gastos. Se decía en aquella conferencia : 

«Pero á medida que nuestra población ha aumentado, nuevos mercados se 
abrieron para nuestros consumos, y las exportaciones han ido en aumento, y por 
tanto el valor de la tierra ha venido aumentando hasta tomar hoy un valor 
crecido, que ha entrado en el juego de las operaciones como los demás valores 
reales, y efectuándose ya sus ventas sobre la base segura de la renta y al tipo 
de los intereses corrientes. Tenemos, pues, hoy un valor real y positivo, la tierra, 
que no es ya la de los desiertos, que se mide en detalle, y se tasa la hectárea ó 
la cuadra, segün su posición relativa á los puntos de consumo, según su hidro- 
grafía, la calidad de sus tierras ó la riqueza forrajera de su producción natural, 
y sin embargo seguimos vendiendo los novillos á ojo de buen cubero, impor- 
tándonos poco el peso en forrajes que hayan consumido, avalorados al precio 
de la tierra, que es hoy un fuerte capitid. 

*Es fácil comprender entonces que, considerada económicamente, nuestra si- 
tuación pecuaria señala un desequilibrio entre los costos de producción y su 
comercio en ganados, cuyo saldo estará unas veces de un lado y otnus de otro, 
prestándose, por tanto, como en todo comercio separado de la regularización de 
valores, al agio, y, por consiguiente, más expuesto que los otros á las crisis 
imprevistas. 

«¿No se consideraría una anomalía la venta al industrial europeo de nuestras 
lanas haciendo caso omiso del peso y vendiendo por el número de vellones ? 

«Exactamente igual debe ser considerada la venta de ganado para equilibrar 
nuestra economía de la producción en sus relaciones con la ti ora, el capital y 
el trabajo, los tres factores por excelencia de aquélla. 

*En efecto : nunca podremos saber á qué atenernos con precisión en el valor 
de la tierra, si uniendo su valor al capital y el trabajo, los beneficios no se su- 
jetan á una medida que se le relacione y cuyas oscilaciones acompañen aque- 
llos tres factores, en vez de abandonarlos al azar.» 

La ¡dea fué acogida en la Asociación Eural, y á nombre de la práctica tuvo 
oposición en varias publicaciones, cuyos argumentos fueron rebatidos punto por 
punto en el número 14, ano 1883, y en la página 294, año 18S6 ; dejando cons- 
tatado que la oposición sólo obedecía á preocupaciones de costumbre. 

De entonces acá han pasador varios años, y el tiempo transcurrido ha acen- 
tuado más aún la necesidad de vender los ganados al peso; Ya no es solamente 
en el seno de la Asociación Rural que se proconiza la idea, sino fuera de ella, 
que los hacendados la piden, como una necesidad, si se ha de continuar la per- 
fección de los ganados, y son también los <iue inician la exportación de ganado 
en pie que la piden, como base indisi)ensable i)ara sus operaciones de «nsayo 
y su éxito futuro. 

El Río de la Plata está en pleno período de cruzamiento de sus liazas ga- 
naderas. Los progresistas criadores que han importado los primeros reproduc- 
tores de diversas razas, no todos han podido ver satisfechas sus aspiraciones y 
palpar los resultados económicos. ¿Quién puede presentir los resultados zoo- 



SEGUNDA 



SESIÓN 19 



técnicos económicos de tal ó cual raza en localidades determinadas, sin medio 
de comparación en los factores qne concurren á esa producción ? 

Baudement ha dicho : 

Para la zootécnica los animales domésticos son máquinas, no en la acepción 
florada de la palabra, sino en la acepción más rigurosa, tal como la admiten la 
mecánica y la industria. Son máquinas como la^ locomotoras y aparatos de 
fabricación, donde se destila, se fabrica el azúcar y la fécula, donde se trans- 
forma una materia cualquiera. 

Los animales son máquinas que consumen, que queman cierta cantidad do 
combustible Dan carne, leche ó fuerza. Son, pues, máquinas que dan un ren- 
dimiento. 

Esto está hoy en la conciencia de todos los ci-iadores, y si un animal vacuno 
consume de 2 á 3 "^/o de su peso vivo seg:ún edad, se comprenderá que la pro- 
ducción de razas perfeccionadas dando productos para la venta de 900 kilos, 
cuesta al productor en mantención más de lo que le cuesta uno de 400 kilos, 
sea que la alimentación se efectúe á campo, ó que se realice en establo. 

¿Cómo compensar ese exceso de gasto, se decía en la Asociación Rural en 
1883, y hacer lucrativo el perfeccionamiento de los ganados si no es vendiendo 
'los productos al peso? 

Es, pues, indiscutible la necesidad de esa reforma, y no vamos á distraer más 
la atención del Congreso con todo el acopio de fundamentos para la resolución 
que proponemos, pues si hubo necesidad de hacerlos en un principio, hoy el 
convencimiento es casi unánime en el país entre los hacendados y el comercio 
que se preocupa de impulsar las exportíiciones. ' 

Por otra parte, no creemos, por regla general, en la eficacia de las leyes que 
atacan de golpe costumbres inveteradas, sin una previa educación práctica, y 
en el caso presente se hace necesario esa educación para todos los gremios que 
actúan en la compra y venta de ganados, para los mismos progresistas criado- 
res qoe recogerán datos para su operación zootécnica, pudiendo comparar y 
avalorar las aptitudes que persiguen para la cría extensiva ó intensiva en las 
diversas zonas y variados campos del país. La costumbre de comparar todos 
los días los peíaos de diferentes clases de ganados se hace necesaria como me- 
dida previa, sin alterar por imposición el régimen aetiial de vender ganados, 

Segura está la Comisión que propone esta reforma, y creemos que lo estará 
el Congreso, que hecha práctica la resolución que se aconseja, no pasará mu- 
cho tiempo sin que la costmnbre de vender al peso se imponga por los propios 
intereses puestos en juego. 

El departamento de la capital, por ser el centro de maj^or importancia, así 
como por concurrir á la venta de sus tabladas la mayor cantidad de ganados 
de todo el país, es el indicado para re^liziu* esa importan t<í modificación en bien 
de la producción ganadera que concurre con el impuesto de tablada á una im- 
jtorlantisima renta municipal. 

Sólo se pide en la resolución, la construcción de un ('oiTal-báscula en la Ta- 
blada de Montevideo, al único objeto de pesar los animales destinados a) 
abasto y cobrar el impuesto que actualmente se efectúe por cabeza, á un tanto 
los cien kilos. 

La Comisión, después de estudiar todos los datos, ha llegado á fijar como peso 
medio de los buenos anhuales criollos que entran en Tablada en 400 kilos; y así, 



20 CONGRESO GAXADERO-AGUÍCOLA 

si el impuesto actual de Tablada es de $ 1.6<) por animal, se aconseja cobrar el 
nuevo impuesto á 0.40 los 100 kilos; bien entendido que tropa cuyo rendimiento 
medio fuera mayor de 400 kilos, no pagará más impuesto que el actual de 
$ 1.60, impuesto que se considera elevadísimo si se tiene en cuenta que el pre- 
cio medio de venta es de S 10, lo que hace 16 ^ © sobre el valor. 

Por todas las consideraciones expuestas, la Comisión pide á los señores Con- 
gresales presten su voto á la siguiente resolución. 

El señor Presidente. — Sírvase leer el señor Secretario la segimda Con- 
clusión. 

(Se leyó:) 

II 

*E1 Congreso llama la atención del Poder Ejecutivo, del honorable Cuerpo 
Legislativo y Junta Económico-Administrativa de la capital, sobre la influen- 
cia que ejercería en el fomento de la ganadería, de la agricultura y en el de la 
exportación de ganados, la costumbre tie vender al peso los ganados en ge- 
neral. 

« Para llegar á ese desiderátum rápidamente y sin inconvenientes, se acon- 
seja: 

«1.** Colocación de un CorraUbíseula erx la Tablada de la Capital, con el ob- 
jeto de hacer pesar por él los ganados destinados al abasto. 

«2.^ Modificación de la ley de impuestos de abasto, autorizando á la honora- 
ble Junta E. Administrativa de la capital para percibir el impuesto de abasto, 
que actualmente cobra por cabeza, á razón de un tanto los cien kilos. 

«3.® El Congi*eso considera elevado el impuesto actual, y declara que la re- 
forma debe hacerse sin traspasar el límite de pesos 1.60 por cabeza. Para satis* 
facer esta condición, se establece que el peso de 400 kilos (cuatrocientos kilos ) 
por cabeza es el de un buen ganado criollo. Toda tropa cuyo peso medio por 
animal en la balanza fuera mayor de 4(X) kilos, sólo pagal-á hasta ese límite. 

«4.** No se deberá cobrar impuesto adicional alguno por el uso de la ba- 
lanza. 

«5.® Siendo el objeto de esta modificación administrativa establecer una cos- 
tumbre que debe radicai'se cuanto antes en el país, y que traerá consigo un rápido 
desarrollo en la perfección de la ganadería y cultivos anexos, así como mía no- 
table facilidad para el comercio de exportación, el Congreso recomienda á los 
Poderes públicos, y principalmente á la honorable Junta Económica de Monte- 
video, la mayor liberalidad posible en la solución de este asunto, así como un 
gran esmero en la construcción adecuada de los bretes y corrales para estable- 
cer la balanza. -» 

El señor Presidente. — Esta á consideración del Congreso. 

El señor Rodríguez (A. M.) — Pido la palabra. 

Es para una obser\'ación de detalle. 

En el inciso 5.** de esta Conclusión se habla de modificación adnwmtraiiva. 

Creo que podría eliminarse esa palabra, porque la modificación que com- 
prende la Conclusión segunda, puede ser de carácter l<»gislativo y administi*a- 
tivo á la vez. 

Para que la Conclusión sea más exacta, me parecería pnidente eliminar esa 



tji?!*PP^.S=í^í»-- 



SKGüNDA SESIÓN 21 

palabra y decir simplemente: «Siendo el objeto de esta modificación establecer 
una costumbre Que debe radicarse», etc., etc.— (Apoyados.) 

Hago esta indicación á la Mesa. 

El señor Presidente.— Debo observar al señor Rodríguez, que la califi- 
cación, según el sentido que tiene en las actas, se refiere á esto simplemente: á 
que esta reforma se inicie con carácter administrativo, en lugar de hacerse una 
reforma general obligatoria, como otros han pensado; pero como la palabra se 
presta indudablemente á equívocos y puede considerarse contradictoria con lo 
que antes se dice relativamente á la ley, no habría inconveniente en suprimirla, 
I>orque después deja declaración anterior, creo que verdaderamente no tiene 
alcance. 

El propósito fué consignar que esta reforma empezaba por un servicio admi- 
nistrativo, creyéndose que estableciéndola en la Tablada para el cobro del im- 
puesto, después se generalizaría la costumbre de vender al peso. 

Ese es el origen de la calificación, según consta; pero yo no veo- tampoco in- 
conveniente en que se haga la supresión de la palabra. 

Si no hay otra observación que hacer, se procederá á votar la Conclusión se- 
gunda. 

El señor Simois. — Pido la palabra. 

Indudablemente que la Comisión que tenía á su cargo el estudio de los me- 
dios de fomentar la ganadería, no ha podido proponer al Congreso una Conclu- 
sión que pueda producir un efecto más inmediato en el mejoramiento de nues- 
tra raza vacuna, que la que aconseja la colocación de una báscula en los Co- 
rrales de Abasto. Sin embargo, quiero hacer una observación, porque es para 
mí un cargo de conciencia votar esta Conclusión tal como está en el primer in- 
ciso. Dice: «Colocación de un Corral-báscula en la Tablada de la Capital, con 
el objeto de hacer pesar por él los ganados destinados al abasto.» 

Ya digo que en el fondo estoy completamente de íuiuerdo; pero esta resolu- 
ción, en el caso de que fuera aceptada por el Congreso, quien podría ponerla 
en práctica sería la Junta E. Administrativa de la Capital; y lo que yo voy á 
observar se podría decir que es cuestión de reglamentación ; pero como las per- 
sonas que componen la J. E. A. no pueden estar, como es natural, al tanto de 
los intereses de los ganaderos, de sus verdadei-as necesidades, yo creo que po- 
dría hacerse la indicación de que esa medida no podrá tomarse, de pronto, que 
será necesario dar un plazo razonable, nunca menor de un año; porque hay en 
nuestro país todavía muchos ganaderos que crían al modo primitivo, no por de- 
sidia, sino por necesidad. En los departamentos del Este, sobre todo, hay cam- 
pos que no se prestan al mejoramiento inmediato de la raza vacuna, sin la for- 
mación de praderas artificiales. 

Es éste un perfeccionamiento que tendrá que venir poco á poco, á medida 
que las vías de comunicación se mejoren y abaraten el transporte. 

Así es que creo que si muchos van á ser beneficiados con una medida de esta 
naturaleza, no serán pocos los perjudicados. 

Es por eso que considero de mi deber hacer esta observación, para que, aun 
cuando no se modifique el concepto tal cu:il está redactado, por lo menos que 
se tenga presente por si la Junta en algún momento llega á aceptar la Conclu- 
sión del Congreso. —He dicho. 

El ©^ñor Bi99Qj-'Iya observación (^uebí^ becl^o^l ^ef(oy Simois qued^ 



22 CONGRESO GAN^ADERO-AGnft <)I.A ' 

Bolucionada desde que la colocación de la balanza no importe la obligación de 
vender al peso. 

Por consiguiente, no puede haber perjuicio.^ para ningún ganadero con la 
aceptación de este inciso. 

En cuanto á la observación que ha hecho el seíior Congresal, sobre el atraso 
en que se encuentra la ganadería en los departamentos del Este, me limitaré á 
decir que si esos departamentos no progresan, se debe á que no es posible te- 
ner ganados buenos cuando no se llevan buenos productores. 

Puedo hablar sobre esto con perfecto conocimiento, porque poseo desdo hace 
varios años un establecimiento en el departamento de Rocha. 

Empecé criando al sistema antiguo; despué:?, poco á poco, he ido mejorando 
la raza con productores buenos, y hoy puedo garantir que los animales de mi 
establecimiento son tan buenos como los de cualquiera otra parte de la Re- 
pública. 

El seftor Slmois.-— Los campos del seííor Risso serán excepcionales. Al 
Norte hay también departamentos que están en iguales condiciones que algu- 
nos del Este de la República. 

El señor Presidente. — Según las aclaraciones que se proponen, efec- 
tivamente el peso de la balanza sería obligatorio 6i el impuesto se cambiara — 
y se trata de que se cambie ; — pero la misma declaración que acaba^ de 
leerse indica que no se pase de pesos 1.00 por cabeza ; y por consiguiente, si 
hoy están perjudicados los ganaderos, como lo indica el señor Simois, la balanza 
no agravaría su situación : se trata de que no se altere la cuota del impuesto 
que se paga. 

Por consiguiente, estableciéndose 1.6() por cabeza, no será el perjuicio tan sen- 
sible, y por otra parte, hay que tener en cuenta que el C. L., al dictar la ley, 
se preocupará especialmente de las observaciones que se hagan aquí. 

El señor Slmois.— Por eso decía que podría ser cuestión de reglamen- 
tación, pero que era conveniente aclarar. 

El señor Presidente. — Como indicaciones, el legislador tendrá en 
cuenta las que aquí se hagan. 

La sanción de la ley llevará algún tiempo, quizás mayor del que el señor 
Simois ha indicado. 

No creo que un año sea bastante para una reforma tan grande; pero en fin 

El señor Simois. — No pido que se modifique la resolución. Teniendo en 
cuenta que los miembros de la Junta, que son los que van á reglamentar una 
ley de esta naturaleza, son personas que no pueden estar al corriente de los in- 
tereses de los ganaderos, he querido hacer presente que no convendría tomar 
una medida tan grave así, de pronto. \ 

El señor Presidente. —De todos modos, quedará constancia en el acta , 
de la indicación que hace el señor Congresal. . 

El señor Simois. -No he pedido más que eso. I 

El señor Presidente. — Si no hay otra observación, se pasará á votarla] 
Conclusión. 

El señor Sienra. — Esabalanza que so proyecta, ¿para cuántos anima- 
les tendrá capacidad? 

Porque es necesario tener presente que las tropas que entran á la Tablada, 
principalmente las que van á lo.s saladeros, se venden muy tarde, con perjuicio 



1 



I^L JJ" 



SEGUNDA SESIÓN 23 

de los mismos troperos; y si la balanza tiene poca capacidad, es posible que no 
baste mi día entero para pesar, por ejemplo, una tropa de quinientos animales. 

El señor Arocena.— La observación del señor Síenra sería justa si se 
tratara de bacer un ensayo ; pero lo que se propone no es una invención ni una 
novedad. Podrá ser novedad para nuestro país, pero es moneda corriente en 
Norte- América, donde es sabido que en Chicago hay corrales-básculas por donde 
pasan en unas cuantas horas tropas hasta de varios miles de animales; y no 
solamente hay corrales-básculas generales, por decir así, sino que particular- 
mente los hay también en los saladeros, donde vuelven á pesarse de nuevo las 
reses para mayor garantía. 

El señor Síenra. — Por eso pregunto qué capacidad tendrá esa balanza. 

El señor Arocena. — No es una novedad que hay corrales-básculas para 
cincuenta y más animales que pueden pesarse á la. vez y muy rápidamente. 

El señor Síenra. — No hablo de novedad. 

Entra á la Tablada, por ejemplo, una tropa de dos mil animales. Es sabido 
que los saladeristas entran á comprar desde las doce del día para adelante. 

En estas condiciones, ¿ podrían pesarse todas las reses? 

El señor Presidente.- ¿Me permite?. . . Le observo que en la Conclusión 
tercera está solucionada esa dificultad. En esa Conclusión, después de indicar 
á la Junta algo relativo al mismo planteamiento y á las mejoras de la balanza, 
se dice: « Se indica á la Asociación Rural que nombre una Comisión de hacen- 
dados que preste á la H. J. E. A. el contingente de experiencia para dictaminar 
en el plan que se proyecta, si así fuera solicitado por esa honorable Junta. » 

Él Congreso no se preocupado detalles: establece las declaraciones de ca- 
rácter general, las condiciones generales de las mejoras, entra en lo que hay 
de más esencial ; pero ciertos detalles los deja para que el P. E., por medio de 
un reglamento, los establezca. 

De modo que se tomará nota siempre de toda alteración de carácter general ; 
pero estos detalles quedan al cuidado de las autoridades administrativas. 

El señor Sienra.— De todos modos, tenemos que tratar después este 
punto; así es que lo mejor sería resolverlo ahora, ya que estamos en él. 

El señor Vázquez Várela.— La resolución que tomó la Comisión de- 
terminaba especialmente el número de animales que podían pesarse; y decía 
que debían ser corrales-básculas con capacidad para cincuentji ó sesenta ani- 
males como máximum. 

No creí que hubiera controversia sobre este punto, y por eso no he traído el acta. 

El señor Sienra. — Si se tratara de una balanza tan pequeña, no daría 
resultado. 

El señor Vázquez Várela.— En la Comisión se dijo que con esta bás- 
cula podrían pesarse los animales necesarios. 

El señor Presidente.— ¿El señor miembro informante no tiene más que 
agregar antes de votar? 

El señor Arocena.— No, señor. 

El señor Presidente.— Si no hay otra observación que hacer. . . 

El señor Vázquez Várela. — La resolución que había tomado la Comi- 
.sión, según consta en el acta, que no he traído por considerarlo innecesario, de- 
cía que el Congreso aconsejaba al P. E. el envío de una ley al C. L. cam- 
biando la nmnera de cobrarse el impuesto de Abasto. 



24 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA . 

De manera que le daba forma concreta á la resolución ; pero eso no está ex- 
presamente declarado aquí: «Colocación de un corral-báscula en la Tablada 
de la Capital, con el objeto de hacer pesar por él los ganados destinados al 
abasto. » 

Repito que la resolución que adoptó la Comisión fué que se aconsejara al 
P. E. el envío de una ley al C. L. proponiendo la reforma del impuesto de 
abasto; digo esto como Secretario de la Comisión, con el objeto de aclarar du- 
das, ya que ha habido divergencia de opiniones sobre el punto. 

El señor Presidente.— Si no hay observación que hacer, pasaremos á 
votar la segunda Conclusión con las aclaraciones que se han hecho, y que 
constarán en el acta, y con la supresión de la palabra «administrativa-, que ha 
propuesto el doctor Rodríguez. 

El señor Sienra.— Supongo que es entendido que se trata de ganados 
para el abasto de la ciudad y para los saladeros tariibién. 

El señor Presidente. — Abasto para la ciudad. . . 

El señor Sienra.— ¿Y para los saladeros? 

Porque aquí estamos hablando de peso de animales para la exportación, 
y si se trata sólo del abasto de la ciudad, no sé qué vamos á exportar. 

Entiendo que debía ser una medida general para los ganados de saladeros y 
para todos. 

El señor Arocena. — La Comisión no ha querido hacer una imposición: 
ha querido simplemente que se haga la práctica de la balanza; y el medio de 
que eso suceda es colocar la balanza. 

Más adelante se necesitarán tal vez muchas balanzas; pero, por el momento, 
de lo que se trata es de establecer un corral-báscula con el objeto de formar la 
práctica, porque la Comisión tiene la creencia de que, una vez establecido este 
sistema, todo el mundo adoptará su uso. 

El señor Sienra. — Pero entonces. . . 

El señor Presidente. —Pediría al señor Sienra que no interrumpiera, 
porque de este modo no será posible ordenar hi discusión. 

El señor Vidal.— ¿Me permite? 

Observo que en las Conclusiones aconsejadas por el grupo se prevé, en la 
4.*, el caso de establecer corrales-básculas para el ganado de exportación. 

Dice: « La habilitación de puertos de embarque en los parajes más apa- 
rentes en las costas de la República; ofreciendo el más fácil acceso á los pun- 
tos dé embarque; eliminando trabas inútiles de fiscalización; y aplicafulo la bás- 
culo, si fuese 2)osiblc, para establecer el peso de los animales exportados,^ 

Creo que de este modo queda contestada la observación del sefíor Sienra. 

El señor Presidente.— Si no hay otra observación 

El señor Victorica. — Pido la palabra. 

Dice aquí: «Colocación" de un corral-báscula en la Tablada de la Capital, con 
el objeto de hacer pesar por él los ganados destinados al abasto .» 

Muchos de los animales de abasto no entran á la Tablada de Montevideo: 
entran directamente á los Corrales de Abasto. De manera que lo más práctico 
sería establecer dos básculas: una en los Corrales de Abasto y otra en la Ta- 
blada. 

Esta es la observación que he querido hacer. 

El SQñpr Rls^o,— E} seíjor Victorica está equivocado. 



muf^^ 



SEGUNDA SESIÓN 25 

Debo observarle que las tropas entran primero á la Tablada, y de allí siguen 
para los Corrales de Abasto. 

El señor Presidente. —Con las observaciones indicada?, se va á votar 
la segunda proposlci '>:i. 

El señor Muñoz. — Pido la palabra. 

Creo que es un punto capital, antes de votarse la Conclusión ésta, establecer 
si la balanza es obligatoria ó facultativa para los vendedores. 

Desde que el objeto de la balanza es fomentar el mejoramiento de los gana- 
dos, forzosamente tiene que ser obligatoria. De otro modo no tiene objeto, por- 
que sólo utilizarán la balanza criadores especiales, como el señor Reyles y 
otros; los demás seguirán vendiendo simplemente sus ganados á ojo. 

Es preciso que sea obligatoria la medida.— (Apoyados.) 

El señor Presidente- — Observo al señor Congresal, que ya el señor 
njiembro informante bizo referencia en el informe á los términos en que se pro- 
pone la mejora. 

Sírvase indicarlo el señor miembro informante. 

El señor Arocena.— Voy á leer de nuevo la parte del informo en que 
se muestra cuál es el objeto que se propone el grupo al presentar la Conclusión 
de la báscula: 

« Sólo se pide en la resolución la báscula, la construcción de un corral en la 
Tablada de Montevideo, al único objeto de pesar los animales destinados al 
abasto, y cobrar el impuesto que actualmente se efectúe, por cabeza ó un tanto 
los lOOJcilos. » 

« La Comisión, después de estudiar todos los datos, ha llegado á fijar como 
peso medio de los buenos animales criollos que entran en Tablada en 400 kilos, 
y así, si el impuesto^actual de Tablada os de $ 1.60 por animal, se aconseja co- 
brar el nuevo impuesto á 0.40 los 100 kilos; bien entendido que tropa cuyo ren- 
dimiento medio fuera mayor de 400 kilos, no pagará más impuesto que el actual 
de ? 1.60, impuesto que se considera elevadísimo si se tiene en cuenta que el 
precio medio de venta es de $ 10, lo que hace 16 % sobre el valor. » 

Quiere decir que es obligatorio pesar todos los animales de abasto, para que 
la Junta cobre el impuesto. Pueden no venderlos al peso si no quieren, pero 
tienen la obligación de pesarlos. 

El objeto primordial es establecer la costumbre; después todas aquellas indi- 
caciones que han hecho presentes los señores Congresales se irán subsanando 
poco á poco. 

Do que se desea es que se establezca el corral -báscula y que hagamos la 
experiencia. 

El señor Presidente.— El objeto de la Comisión, señor Congresal Mu- 
ñoz, fué, como acaba de manifestar el señor miembro informante, no hacer de 
llejio obligatoria la balanza para todo el mundo, sino empezar por practicarla 
en la cobranza del impuesto. 

Se creyó que. con esto bastaría como enseñanza, para que todo el mundo 
después entre á hacer operaciones sobre la base del peso, en lugar de hacerlas 
por cabeza. 

Éste es el alcance que tiene la reforma. 

El señor Muñoz.— Sin embargo, me podría permitir otra observación. 

P^8(Jeque se establezca el impuesto porpeso^ vendrían 4 sw fíivorecidoa jos 



4 a-^ -....- ■— j -d^-.^^ii.^^^^^^^^^^'^&mi^sms^mmmmmm 



26 COSGRESD GANA DEan- AGRÍCOLA 

güntulotí más lívíaiioií : iie podría pagnr i>or gíumdos livianas más que por gana- 
doí? de mayor per^o, porque la?? lÍviano¿^ píi^^nrian im^nos impuesto por peso. 

El señor Arocena. — Eí^as eonsIdfruciiHi!'- t^e hicieron también en el 
!^mo do la C'ornisiÓQ ] pero del i^atudio de Io8 datos obtenidos resulto que no 
era a^h 

Infludablemente habrá algunos tiniínaleíi criollo.^ que pesen menos del peso 
indieado; pero q^oíí anímales no mn lor^ que günendniente vienen para el abasto. 

Adeniuíí, no podran jíit nunca ran benetiríado-. Son cuatro reales los cien 
kiIo§, Me partee que ini aniniid que pe^ai'aeien kilos menos que otro, aunque 
pagara nienoí? iaipne^to, tnniea diiría mayor líenetieio al estanciero. 

lío veo qué ventnjiLs pueden obleneráe con loíí utiimal.es livianos, desde que 
ne ha pufisío un líniiti' do ^0(^ kiiop, y f!áe pe;40 lo tienen las buenos ganados 
criollort, 

Eí señor Presidente. — Sí no hay alguna otra observación que hacer, y 
no >e proponía alguna Conehijíion e^^poeial, :^olnx'o.^ta segunda resolución, pasa- 
Híinos d votarla con la supre^^ión propuesta por el st^lor Rodríguez, y quedando 
eorntancia di' las observaciones heeíiar*. 

Lor? He no res por hi afirmativa» en pie. — [ Afirmativa.) 

Pa.'íarejno^ á la resolución tercera.— Tiene la palabra el señor miembro infor* 
man te. 

El señor Arocena.— 

REFORn\ UE M.\H t O^'DH lO.'ltEN DE LA TABLADA 

Sí se impone el establecimiento de cornilos-bdiíeulas en la:^ Tabladas, las con- 
diciones de é^ta en la actualidad están pidiendo una refonna que la coloque al 
nivel de juiestros pro;»;reíü?í, faeilitando las e^tudííLs de las tropas, evitando los 
desórdenes por ellas oeasionados, I 'tía estíjílía cómoda é higiénica para los 
ganadoíí que consuu ela propia i>obladón de Montevideo y digna de ostentarla 
In capital eut.re sus bellezas y eontpiistas higiénicas. 

En tiouipos de lluvia nuestra Tablada es un biírrial incómodo, que dificulta 
la?4 o píí racionen, haciendo difícil y cot^to-o el cou tener la multitud de tropas. En 
el ^'crano loss ganados para la venta ^e paí^ii sedientos hasta más de medio día, 
esperando m liora de venta. 

l"u centro de oporacíonerí de ganado de la importancia excepcional s^ura- 
mentt* única en el Río de la Plata, requiero el e-íl^iblecimiento de corrales con 
accesos á grandes^ avenida:^ que pennllan encerrar las tropas para venta y que 
los aniuiales encuentren en ello^i abundancia de agua en abrevaderos -piletas 
colocados al costado de las líneas. No decimos que también encuentren el fo- 
rraje, porque es sabido que nuestros ganados en general no están acostumbrados, 
Xíero sí diremos que el pían que se adopta deb(^ prever la posibilidad de esa 
necesidad, desde que yu se comit irisan los cnsfiyos de exportación de ganados; 
circunstancia que impondrá el cultivo y engonle de animales con forrajes cor- 
tados. 

, No nos extenden^juos en mayores detalles, qin' creemos innecesarios para 

\ pedir al í.'ongreso preste su apmbaeióji A hi si^íu^iite resolución. 

] Pido al señor Presidente que onleuela ioerura di^la Conclusión tercera, 

; El señor Presidente, —Léase, 

'i f hSV ¡fijó:) 

I 



gBBgg??5g _ i_..L.. i_.., iJ^mmfmm^mmmmmm 



flEGUÍTDA SKSION 2 i 



ÍII 



^ El Caiigrej^o Ganndero- Agrícola coni^iíicni th gran ufílidaíl la roforttuí de 
I ¡13 confiicíonDíS de Iii Tablada de Montevideo^ oon el fin de fadliUr suH opera- 
cbne¿!, hacer r/ntioda é bij^ienica la eiítjvdía de los jíafTíido?; en ella y colocaria 
al nivel de la.s imeva?^ nec'e?^iftiidf:s que crea la exportación de franado, y como 
lo exige adeaiAd el primer mercado de ganado en pie del Río de !a PlatiL 

1 iSe aconiíeia á la H. J. E, A. de Montevideo la aiejortí de ei^m condiciones 
con nivelación y dcsaí^üe;^ dnl terreno, fácil ai^ceso para entrada y íjalida, cons* 
trace ííjn de corrales con aceeüO á una ó varia?* avenidas ; el establecimiento de 
¡ibrevarloroi^ de agiin^ corrientes ¿¡ los costados de loí^ cerro? de lo? corral es, y 
4eníro de eljo.^ teniendo en cuenta en el plan j^^eneral la más adecuada coíoca- 
ciGn de los córrale s-bitíi(*n I ft.'^. 

* Se indica á la Asotíiacuón Rural rju^:' nondire una Comisión de hacendados 
que preste á la H. J. E* A. el continííente de experiencia para dict4i minar eu el 
plan qne m proyecte, í^i así fuera solicitado por esa honorable Jnut-a. - 

Esüí en discusión la Conchir^ión 3 A 

Si no hai' quien ha ufa u,io de la i>alabra, se procedent á votiu'. . 

r^s iieñorcH ]K>r la aíirmativai en pie- — t Afirma ti vu). [ 

Entrm-emoá ú la proposición 4," — Tiene la palabra el scilor nneuibro infor- \ 

Hianta 

El señor Arocena.— i 

TRA.VNFflItTE %' EXFOKT\t !<>;¥ I>1? <¿A!VAI»0»i 

Mientras no teníjamos puerkK , , . vs la fórmula de msolución íiuc .se da á la 
exporíiición de lofi granados en pic^ ^ decir. Que mieiitru!^ no ísolucioneniOíí el 
ruagno problema, hay que decirle a nuestra pmduceión ganadera; * ¡ Díctente en 
la- prfldcniííij crece y multiplfeate! ■ Habrá en la manera de encarar e.^tas so* 
lucioiies, grandcí* proyeccifmci de porvenir, íuteiirioney patríótifus; no lo po- 
nemos en duda; pero permítasenos creer que nuiy subido el (hapas'ai de las 
grandes? einprcisas y muy intensos sus resplan< lores lumiivososj noíi <|uedamo3 
sin ofrltvs para eí^cuchar y 8Ín ojos para ver lo que tenemos de cerca, lo que es 
hacedero y práctico. 

Puertos con facilidades íle embarque, nuestra extensa coiíta lo^ liene á cada 
paso en lotíalidades uu trí ti lua^^ y fluviales, don íle íi poca eoíitn — puesto que no se 
trata de reconcentrar en ellos el comercio continentab sino de abrir pequen ai* 
válvulas de escape para los excesos de la producción — puede en ella^ cons- 
truirse embarcaderos, muchos de ellos bastante abrigados por naturaleza,' para 
satisfacer la^í condiciones de un buen puerto de embarque. 

No uos extenderemos demasiado en probar estas ítscveracioncs: ellas estin 
yñ en el convencimiento de muchos, como lo ha de estar en el de este Congreso, 
cuyo c*spíritiide conjunto uo es loeulistjí, que la excesiva centralización en txnlo 
y por todo es la priucipa! réiuorn para el engrandecí inícuto del país ; y por esaü 
couHideracioue^ íís que se pide en k' Rcáolución I\', la nuiyor liberalidad para 
íuihiiítación de puertos de embarque en las cosías de la Rcpóbltca, 

A pesar de todos los iuconvenlenU^s materiab^s para la exportación de gana- 






1 



28 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 



dos, y luqhando con mil dificultades, nuestro comercio lo ha iniciado ya, inge- 
niando los medio?, efectuando instalaciones de embarque para esos objetos, sin 
primas ni subvenciones; lo que prueba' una vez más, la tesis sostenida que no 
faltan en el país ni las energías ni la iniciativa privada. 

De esos ensayos primeros en la manera de embarcar ganados ha resultado 
un sinnúmero de detalles á modificar en la práctica, que propone el señor don 
Pedro Risso y que la Comisión ha hecho suyas. 

Esas modificaciones comprenden el transporte de ganados por el ferrocarril y 
el embarque de los mismos. 

Dice así el informe del señor Risso. 

El señor Presidente. — Léase la proposición 4.*. 

(Se leyó:) 

IV 

« El Congreso Ganadero- Agrícola indica que debe estimularse por todos los 
medios la exportación de ganado en pie. 

« Aconseja solicitar las mayores ventajas de las empresas ferrocarrileras res- 
pecto de las tarifas, y las mayores ventajas y comodidades en el transporte por 
los vapores. 

« La modificación interna de los wagones destinados por los ferrocarriles al 
transporte de ganados segón el plan de detalles que se acompaña, pidiendo su 
adopción alas empresas de ferrocarriles. 

« La mejora en el régimen de conducción. 

« Ija modificación en el procedimiento de embarque de los ganados, sustitu- 
yendo la suspensión por el embarque en boxes ó cajones para dos animales. 

« La habilitación de puertos de embarque en los parajes más aparentes en 
las costas de la República ; ofreciendo el más fácil acceso á los puntos de em- 
barque ; eliminando trabas inútiles de fiscalización ; y aplicando la bá.scula, si 
fuere posible, para establecer el peso de los animales exportíidos. » 

El señor Presidente. — i^stá en discusión. 

Si no hay quien haga uso de la palabra, se va á votar. I^s señores por la 
afirmativa — (Afirmativa) 

Tiene la palabra el señor miembro informante para hablar sobre la 5.* decla- 
ración. 

TRANSPORTE DE GANADOS 

Pedir á la Dirección del Ferrocarril Central mejore las condiciones de sus 
wagones, demostrándole que gran parte de los animales que se estropean, tiene 
por causa los siguientes inconvenientes : 

1.® Que las tablas laterales que cierran los wagones están adheridas á los 
montantes con tornillos y clavos, y que éstos con el traqueteo y uso, resulta que 
vienen á sobresalir sus cabezas de las tablas, lo que hace que los animales con 
el roce se estropeen, debiendo remediarse esta imperfección sustituyendo los 
clavos y tornillos por bulones de tuerca, cuyas cabezas deben ir embutidas en 
las tablas. 

%^ ^ue Jos aberturas de las tablas ep las partos J^teríiles de los wagones, po 



SEGUNDA SESIÓN 29 

deben tener, más luz que la necesaria y de forma que el animal no pueda meter 
las patas. 

3.*^ Que debe suprimirse la madera dura en el piso de los wagones, por la ma- 
dera más blanda 6 menos resbaladiza. 

4J* Que debe ponerse en las partes laterales una defensa á cada lado del wa- 
gón y en todo el largo del mismo á la altura del cuadril del animal, para que 
en los largos trayectos sufran menos. 

5.* Que debe darse salida en los pisos de los wagones á los orines y aguas 
llovedizas, por medio de agujeros, que no perjudiquen los trenes de los vehículos. 

Todas estas mejoras conviene hacerle ver á la Dirección del Ferrocarril que 
resultarán también en beneficio de la Empresa, pues es sabido que los ganados 
traídos en tren para nuestro abasto, son mal mirados por los compradores. 

EMBARQUi: DE GANADO EN PIE^ 

Es necesario mejorar nuestro sistema de embarque, que actualmente se hace 
muy deficientemente y concluirá por no hacerse ninguno, á continuar los trans- 
portes subiendo á bordo los animales, que toman de la lancha, por las astas, 
sucediendo que á más de lo que sufre el animal con ese sistema, lleva grandes 
golpes contra el costado ó borda del vapor, causando por ese motivo una mor- 
talidad mayor durante el viaje que causa perjuicio al expedidor, que conclmrá 
con no convenirle embarrar más de aquí. 

Puede mejorarse el sistemado embarque, teniendo cada chata- corral, de las 
que conducen ganado á bordo, dos cajones que puedan contener de 3 á 4 ani- 
males, para que de la misma sean subidos á bordo dentro de ellos, evitando así 
todos los males apuntados. 

Por lo que respecta, á embarque de tierra, se ha mejorado mucho con el em- 
barcadero recientemente construido en Bella Vista por el Ferrocarril ó el que 
posee el Mercado de Frutos. 

Podía el Gobierno dictar una ley en el sentido de que cualquier empresa par- 
ticular que quisiese hacer obras de embarcaderos en nuestras costas, estaría dis- 
puesto á darle todas las franquicias. — Tales son los fundamentos de la Resolu- 
ción IV, que puede ponerse á resolución del Congreso. 

El óeñor Arocena.— 

DEPARTAMENTO NACIONAIi DE GANADERÍA 
Y AGRICULTURA 

Hemos dicho en las consideraciones generales de este informe, que la i)Oca 
generalización de los conocimientos teórico -prácticos puede ser una de las cau- 
sas que retardan los progresos ganadero agrícolas. 

¿ Quién lo duda ? Por más que señalemos las conquistas obtenidas y los per- 
feccionamientos realizados por un número determinado de elementos progre- 
sistas, á costa de sacrificios y perseverancia en el fin, no todos poseen la prepa- 
ración ó el ánimo de emprender esos ensayos. Además, los resultados prácticos 
conseguidos por particulares no alcanzan siempre á la publicidad, y si se llega 
á ella es en términos generales, sin método y sin datos suficientes que sirvan de 
base á los imitadores. 



áO CONGRESO (JANADERO-AGRÍCOLA 

Donde la^ sociedades con fines como la Asociación Rural no tienen recursos 
propios para desarrollar un servicio teórico -práctico de fomento ganadero y 
. agrícola, es indispensable que el Estado proteja la creación de un departamento 
con tales fines, el cual si bien dep(»ndiente del Estado, debe acercarse lo posible, 
en su constitución, á la independencia que tendría si aquella sociedad pudiese 
formarlo á sus expensas propias. Ese es el principio adoptado en la práctica 
de los países que más éxito han tenido en esa clase de reparticiones}. 
. En general lo^ departamentos creados entre nosotros con fines técnicos han 
estado por demás subordinados en las cuestiones de 8u ñh á las administra- 
tivas, principalmente en la forma de expediente*, que parece ser la fórmula con- 
sagrada para satisfacer todas la'^ necesidades públicas. 

Crear un Departamento Nacional de Ganadería y Agricultura con el fin de 
impulsar, no es llenar el objeto, si sólo llena funciones de tramitación y con- 
sulta. Una organizaciíOn administrativa para e^os objetos, §i se ha de establecer, 
como es indispensable el hacerlo á nuestro juicio, no se hace con unos pocos pesos. 

Si no hay la voluntad de hacerlo de otro modo, y al solo fin de satisfacer con 
apariencias una necesidad, mejor es no hacerlo, porque con recursos insuficien- 
tes sólo se llega á desacreditarla institución ó considerarla ineficaz, y á sólo ver 
en ella un rubro más de presupuesto y un número más de oficinistas. 

La creación de un Depart^imento Nacional de Ganadería y Agricultura ha 
de importar necesariamente un presupuesto de cierta consideración, y estamos 
lejos de cre(»r que no sea un gasto reproductivo si se establece con la organiza- 
ción debida y con personal competente 

La Comisión tiene conocimiento de un plan presentado por el Presidente de 
este Congreso y por el señor don Luis Lerena Lenguas, por el cual se hace 
posible la creación del Departamento sin mayores y extraordinarias erogaciones. 

BAfi^ES PARA LA CRBA€I<>.\ DEL DEPARTAMENTO NACIONAL 
DE AGRICl LTURA Y GANADERÍA 

1.* El principal objeto del Departamento debe ser difundir en el pueblo los 
conocimientos de factible aplicación en el país: 

a) Hacer ensayos de cultivos en parcelas de extensión adecuada para servir 
de demostración práctica, tanto para cultivos nuevos no generalizados en el país, 
como la introducción de las mejores variedades de los ya cultivados y cuya in- 
troducción convengii; 

b) Distribuir semillas J' plantas cuya naturalización sea útil, sean cosechadas 
en sus campos de ensayos ó sean importadas; 

c) Corresponde la recopilación de informes y publicaciones de estadística y 
ensayos que sean de interés para la ganadería y agricultura; 

La mayor distribución en esas publicaciones. 

2.** El Departamento estará á cargo de un Seperintendente general, petsona 
notoriamente conoccnlora de las necesidades de la agricultura y ganadería del 
país y de conocimientos generales técnicos y prácticos, y además de una Comi- 
sión puramente consultiva y honorífica que presida la Directiva de la Asocia- 
ción Rund. 

3.** El Departamento se dividirá en secciones, y cada una á cargo de un jefe 
especial y responsable del mecanismo mterno de su repartición. 



r 



SEGUNDA SESIÓN 31 

Las secciones podrán ser tantas como indiquen las necesidades futuras, pu» 
diendo desde ya indicar como las más necesarias y de urgencia : 

a) Campo de ensayo. — Esta sección estará á cargo de un jefe especial en ma- 
teria de cultivos, debiendo ser hombre de ciencia y práctica. 

b) Distribución de semillas y plantas. — Para esto se precisa una persona es- 
pecial en el ramo y de condiciones de orden y prolijidad. 

c) Laboratorio, observatorio y museo.— Ec^ta sección comprende todo lo refe- 
rente á la física y química agrícola. Emprenderá estudios de costumbres y des- 
trucción de animales y plantas dañinos á la agricultura y ganadería. Observación 
de meteorología agrícola. Formará el maseo para estudios con fines prácticos 
de botánica, veterinaria y zootecnia. 

d) Estadística, publicaciones y biblioteca. 

e) Veterinaria y zootecnia.— Esta sección se ocupará de todo lo concerniente á 
la ganadería. Estudiará las razas en su aclimatación y economía local. La per- 
sona á cargo de esta sección, además de conocimientos de ciencia, debe requerir 
conocimientos prácticos de la ganadería del país y condiciones generales. 

Escuela agronómica. — Funcionando con regularidad el Departamento Nacio- 
nal de Ganadería y Agricultura, la Escuela agronómica será entonces un hecho, 
pues encontraría ya todos los elementos de ciencia y experiencia que le son ne- 
cesarios para su éxito. 

Puede el señor Presidente, si lo estima conveniente, poner á consideración la 
Resolución V. 

El señor Presidente. —Léase. 

(Se leyó:) 



«El Congreso aconseja como uno de los medios más adecuados y eficaces de. 
fomentar el progreso rural, la creación inmediata del Departamento Nacional 
de Ganadería y Agricultura sobre bases amplias, con la mayor independencia 
de acción y niayor latitud de funciones administrativas, sin recargarle con tra- 
mitaciones de expedientes, á no ser el dictamen sobre asuntos de su especial 
cometido, cuando lo soliciten los Poderes públicos. 

«Este Departamento deberá estar á cargo de un director ó superintendente ren- 
tado y de responsabilidad, conocedor de las necesidades de la ganadería y de 
la agricultura, dotado de conocimientos generales y asistido de una Comisión 
delegada de la Asociación Rural, puramente consultiva y honorífica. 

«El Departamento estará dividido en secciones á cargo de personas especialis- 
tas, de ciencia y de labor. Las secciones principales serán: L" Cabana y campo 
de ensayos y cultivos; 2.** Adquisición y distribución de semillas y plantas; 3.* 
Laboratorio y observatorios; 4." Informaciones, propaganda, estadísticii, reparto 
de publicaciones y biblioteca; 5.^ Veterinaria y zootecnia; G.* Escuela agronó- 
mica.» 

Está á consideración del ('Ongreso esta 5.^ consideración. 

El señor Diez Ocampo.— Pido la palabra. 

No tengo sino una breve observación que hacer, y ella se refiere al orden de 
distribución de las diferentes secciones. 

Veo en el repartido de las Conclusiones que están á consideración del Con* 



í-i. 



32 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOIJl -r 

greso: «Las secciones principales serán: Cabana y caippo de ensayos y cultivos». 
—En vez de esto, propongo que se diga: «Agricultura general y campo de en- 
sayos y cultivos», considerando que la cabana debe estar en la sección de < Zoo- 
tecnia y Veterinaria ». 

Además de esta observación, pido que se cajnbie el orden de las secciones, 
poniéndolas así: 1.* Agricultum general y campo de ensayos y cultivos; 2.^ Zoo- . 
tecnia; 3.* Escuela de Agricultura; 4.* Observatorios y laboratorios agronómicos ; 
5.** Distribución de semillas y plantas, y C.** Informaciones, propaganda estadís- 
tica, reparto de publicaciones y biblioteca. 

Así estarán las diferentes secciones distribuidas en orden, según la impor- 
tancia que tiene cada una de ellas. 

El señor Presidente.— Es de la índole de estos Congresos nombrar al 
finalizar una Comisión que se ocupe de todo lo relativo á arreglar y metodizar 
la redacción, armonizándola. De modo que la observación del señor Congresal 
se tomará en cuenta para ese fin. . 

8i no hay otra observación que hacer. . . 

El señor Alonso Criado.— Los extremos y fines que abarca esta pro- 
posición, son los mismos á que ha consagrado la Asociación Rural del Uruguay 
los esfuerzos de 23 años de existencia, y los sacrificios de todo el personal ho- 
nesto que en ganadería y agricultura se ha consagrado á la propaganda y á 
servir los intereses permanentes de la República en las diferentes vicisitudes 
por que ha atravesado el país en esos 23 años. 

Se crea con el más laudable fin, con el propósito más progresista, el Depar- 
tamento Nacional de Ganadería y Agricultura, y se asigna un rol bastante se- 
cundario á la institución que en tan largo período ha hecho todo género de sa- 
crificios por servir los mismos intereses que constituyen el fin y propósito de 
esta institución. 

En ese largo y difícil período no se creó imiica el Departamento Nacional de 
Ganadería y Agricultura; pero hace algunos años que la Junta Económico- 
Administrativa de Montevideo fundó una «Oficina de Agricultura»; y el mismo 
P. E. en otros períodos ha tenido iniciativas análogas. 

Sin embargo, de todas esas fundaciones oficiales no han quedado sino los 
expedientes administrativos y los recargos al presupuesto, mientras que en la 
Asociación Rural del Uruguay, todos los miembros que la han fundado y for- 
mado, y el Directorio de esa Asociación, han servido espontánea y gratuitamente 
siempre á la República. 

Al sancionarse esta proposición quinta, temo que se cree un dualismo con la 
Asociación Rural, y que el hijo desoiga al padre; que este Congreso, debido á 
la iniciativa del dignísimo, activo é inteligente ex Presidente de la Asociación 
Rural, y formado por la mayor parte de sus miembros, venga á crear una ins- 
titución que puede, en algún día, dar origen á rozamientos en perjuicio de los 
fines que se persiguen para el mejoramiento de la ganadería y de la agricultura. 

Yo desearía que en esta proposición la Asociación Rural del Uruguay con- 
servara siempre el puesto de honor que le corresponde por los ssr\úcios genero- 
sos que ha prestado al país; que no se abra la puerta para un recargo del Pre- 
supuesto. . . (Apoyados). . . y para el fomento de la empleomanía, de resultados 
quizá dudosos para los fines que se buscan. 

En las secciones que se crean para este Departamento, se establecen las 






^ * SEGUIDA 8ES1ÓS 33 

nibmas propagíindaíf, la^ misnuií? iiiidaiivas que la Asociadón Rural viene geá- 
tiouando. En la biblioteca de díchii Sociedad, en sus Analeii, en la Revista quin- 
cenal que publicii, existen autec^ontes y estudios de todas las materias de que 
aquí se habla, • * 

El Departamento Nacional de Gaiíadería y Agrie tü tura llevaría una autori- 
dad ante todos los ganatleros déla RepCiblíca, mÜ fuera constituido por la 
Sociedaíl Rural dei Uruííuay. 

Ha.^ta ahora esJta Asociación ha dido felizmente atendida por todos loa Go- 
biernos que han regido los destinos de la República; aun en los mismos mo- 
mentos que navegaba su distinguido Presidente, en 1875, para la Habana, á 
bordo de la barca Puigy se daba la rara coincidencia de que en ese i)eríodo se 
promulgaba el Código Rural. 

En otros períodos análogos ha prestado también servicios eficaces, no con- 
tando con más recursos sino con los que le proporcionaban la modestísima sus- 
cripción á su revista quincenal y las cuotas mensuales de los socios. 

Es indudable que debe procurarse, y es casi un deber nuestro corresponder 
para que la Sociedad Rural tenga en el futuro Departamento Nacional de Ga- 
nadería y Agricultura, un prestigio, una intervenciónj una autoridad más di- 
recta. 

Se trata de que este Departamento esté más relacionado con los distritos ru- 
rales. Precisamente la Sociedad Rural del Uruguay en 1871-72, al fundarse, 
de lo primero que trató fué de crear subcomisiones en todos los departamen- 
tos, persistiendo en la idea durante algunos años;— y hablo como testigo, pues 
en 1875 y 1876 me honré formando parte de la Comisión Directiva de la Socie- 
dad Rural, y recuerdo que concun*ían entonces delegados de todos los depar- 
tamentos á las Asambleas anuales que celebró en el mes de Mayo. 

Posteriormente ha venido un enfriamiento social en que nadie se interesa por 
nada que sea colectivo: todas las preocupaciones contemporáneas no bastan 
para servir los interesas individuales de cada uno; pero en este período de en- 
friamiento social es necesario que tengamos presente que los intereses de la ga- 
nadería y de la agricultura estarían mejor garantizados, más seguros, dh-igidos 
ó tutelados por la Sociedad Rural del Uruguay, que no por una dependencia 
administrativa que se va á engendrar en el Pit)yecto del Congreso Ganadero, 
y cuyos resultados — desearía que me equivocase — temo que sean puramente 
negativos y de un recargo quizás inútil para los fines que perseguimos. 

Así es que yo me permitiría, por la importancia que tiene la base de este 
grupo, que volviese á su Comisión respectiva, y ésta buscase la . fórmula para 
que la Sociedad Rural del Uruguay tenga la mayor influencia, conserve la me- 
recida autoridad en los fines á que se dedica la creación del Departamento Na- 
cional de Ganadería y Agricultura.— He dicho. 

El señor Presidente. — ¿Cuál es la proposición del seiior Congresal 
Alonso Criado ? 

El señor Alonso Criado. — «Que vuelva á la Comisión respectiva para 
que en el Proyecto de la creación del Departamento Nacional de Ganadería y 
Agricultura, tenga la Asociación Rural del Uruguay la intervención y autori- 
dad á que tiene derecho por su institución, y los servicios prestados al país en 
aquellas dos ramas de la riqueza nacional durante los veinte y tres años de su 
existencia.» 



^^^H"»W5P^^ 



^fp 



Si CONGRESO ÜANADKRO-AUíaVOLA 

El señor Presidente. — Sírvase leer el neíior Secretario la propor*k";¡6n 
dictada. 

(>SV, Icf/ó.) 

¿Ha sido apoyada la indicación del señor Congresal Alonso .Ciii^tlo? 

(Apoyados.) 

El señor Arocena. — Estoy completamente conformo con la observación 
dd señor Alonso Criado; pero creo que está comprendido su deseo en la reso- 
lución propuesta, por cuanto se dice en ella :« y asistido de una Comisión 

df (legada de la Asociación Rural, puramente consultiva y honorífica >. 

Se ve, pues, que es una Comisión delegada, que puede ser la misma Direc- 
tiva de la Asociación Rural, si es que así se desea. 

La Comisión ha tenido perfectamente en cuenta los fines y la influencia de 
h\ Asociación Rural. Lo demás, yo creo que sería cuestión de reglamentación, 
porque, como decía un señor Congresal, los Congresos no hacen reglamentos, 
sino que dan resolucioijes de carácter general. 

El señor Slmois. — Son indiscutibles los servicios que la Asociación Ru- 
ral del Uruguay ha prestado al desarrollo de la ganadería y de la agricultura 
en nuestro país, y nadie ha podido ponerlos en duda; es indiscutible también el 
dtjrecho que tiene (ísta Asociación de ser oída cuando se trate de asuntos que 
rocen los intereses rurales; pero en mi opinión, la ci^eación del D<»partamento 
Xacional de Ganadería y Agricultura, tal como ha sido propuesta por la Co- 
niisión, está dentro de los términos correspondientes. 

La Asociación Rural del Uruguay es una Asociación de hombres de buena 
voluntad que prestan sus servicios de niotu propriü; no tiencí para el Gobierno 
obligaciones de ningima naturaleza, pues todo (^s voluntíirio. 

En cambio, el cometido del Departamento Nacional de Agricultura y Gana- 
dería as muy distinto, pues tendrá siempre la obligación de informar al Go- 
bierno sobre tal ó cual punto determinado ; sobre puntos, en la generalidad de 
ios casos, científicos y técnicos, en los cuales, entre los miembros de la Asocia- 
ción Rural, podría haber uno ó dos que estuvieran preparados, pero que no lo 
estarían todos. 

En el Departamento habría hombres especiales para poder detenninar sobre 
la calidad de nuestras tierras, para efectinir análisis de nuestros forrajes, etc. 

Me parece, pues, que se confunde el fin que debe tener el Departamento Na- 
cional de Ganadería y Agricultura. 

Nadie pretende negar á la Asociación Rural el derecho deque sea escuchada 
y siga ejerciendo su influencia decisiva en (•! desarrollo de nuestras dos prin- 
cipales fuentes de riqueza. 

Todos tenemos que reconocerle los servicios que ha prestado al país ; pero es 
natural que en el estado de progreso á que hemos llegado, necesiten, tanto el 
Cuerpo Legislativo como el Poder Ejecutivo, tener una oficina técnica que los 
atsesore en aquellos asuntos que no pueden estar al alcance sino de personas 
científicas. 

El señor Alonso Criado. — Mi indicación es para que la Comisión que 
hn tenido á su cargo (^1 estudio áv, este punto, busque la fórmula por la cual se 
garanta á la Asociación Rural del I'ruguay una intervención permanente en 
eJ Departamento á crearse. 

La Sociedad Rural del Uruguay ha representado, representa, y probable- 



SEGUNDA SESIÓN 35 

mente representará en el futuro, el concurso abnegado de los elementos inde- 
pendientes de la ganadería y de la agricultura nacional ; y sería muy probable 
que creado el Departamento Nacional de Ganadería y Agricultura, simple- 
mente con la asistencia de una Comisión delegada que iría de la Sociedad Ru- 
ral, pudieran crearse dualismos ó rozamientos que perjudicasen los fines qtíe se 
pretenden; y yo encontraba deficiente esa asistencia de una Comisión delegada 
puramente consultiva y honorífica. 

Si el Departamento Nacional de Ganadería y Agricultura se estableciese con 
la presidencia nombrada por el Poder Ejecutivo, pero la Dirección con miem- 
bros de la Asociación Rural, ó con su Comisión Directiva, esto aseguraría me- 
jor el éxito del futuro Departamento, porqué es muy probable, y es el temor 
á impulsos del cual me he permitido hacer esta indicación, en el deseo de que el 
laudable pensamiento de la creación del Departamenlo Nacional de Ganadería 
y Agricultura responda á sus fines, el que el elemento independiente del país, 
ajeno al oficialismo en casi todos los períodas, tenga vínculos permanentes, y 
no se cree un Departamento en que, por cualquier circunstancia, la Comisión 
delegada de la Asociación Rural venga á ser una mera fórmula y no un he- 
cho positivo. — (Apoyados.) 

Si el Departamento Nacional de Ganadería y Agricultura se identifica, ó se 
le incrusta en él la Asociación Rural como (ilemento indispensable para el ase- 
soramiento administrativo, como lo ha sido desde que se creó, pues habrá in- 
formado en más de dos mil expedientes de distintos asuntos, sin demoras ni 
gastos, y cuando no ha tenido miembros competentes en su Directiva, los ha 
buscado entre sus socios para poder asesorar al Poder Ejecutivo en todos los 
asuntos relacionados con la ganadería y agricultura, desde el año 1871, con ex- 
cepción de la época en que la Junta Económico- Administrativa creó la Comi- 
sión Especial de Agricultura 

Mi indicación es, para que los intereses á que se refiere el Departamento que 
se trata de crear, estén debidamente garantizados fuera del elemento oficial. 

Todos los señores presentes tienen más experiencia que yo sobre el distan- 
ciamiento entre el oficialismo y los intereses de la ganadería y de la agricul- 
tura. 

Es necesario que estax dos instituciones tengan vínculos permanentes, á fin 
de que nunca estén desligadas las conveniencias prácticas del país representa- 
das por la Asociación Rural y la Dirección técnica del Departamento que se 
crea. — He dicho. 

El señor Presidente. — Voy á hacer una indicación, que quizá nos aho- 
rre este trámite que considero inútil; porque, como lo dijo muy bien el st^ñor 
Arocena y lo ha repetido el señor Simois, nadie pone en duda los méritos con- 
traídos por la Asociación Rural, por los progresos que ha realizado de veinte y 
tres años á esta parte. De modo que es absolutamenUí imposible que el pensa- 
miento fundamental que ha presidido la redacción de esta declaración, fuese el 
de desconocer esos servicios de la Asociación Rural, ni siquiera el de suponer 
que la creación del Deptu-tamento Nacional de Ganadería y Agricultura, que 
es cosa fundamentalmente distinta de los fines generales de aquella Asociación, 
pudiera traer como consecuencia choques ó conflictos entre las dos institucioniís. 

En primer lugar, la Asociación Rural del Uniguay no está, por sus Estatu- 
tos, llamada á realizar las mejoras, que, según esta declaración del Congreso, 



36 COXGKESO (¡ANADErvO-AGRÍCOLA 

realizaría el Departamento Nacional, que hemos bosquejado según el molde 
norte -americano; ni tiene los medio?, ni puede asumir esa misión; pero puede 
concurrir perfectamente á ella, — y por sus servicios está llamada indiscuti- 
blemente á prestar á los Poderes públicos, en la organizaciónde este Departa- 
mento, un contingente que ninguna otra Asociación podría prestarle. 

Sobre eso no hay duda ninguna; y por consiguiente la modificación- podía 
hacerse en este sentido: «Que en la organización de ese Departamento, el Con- 
greso indica que debe darse á la Asociación Rural del Umguay la intervención 
á que es acreedora por los servicios prestados al país>; y con eso habríamos 
concluido sin necesidad de que volviera el asunto á Comisión, desde que la 
mente de ella no ha sido negar los servicios de la Rural, ni prescindir siquiera 
de eso? servicios en la constitución y en la administración de este Departa- 
mento de Agricultura. 

De modo que en lugar de la frase que dice: *y asistido de una Comisión de- 
legada de la Asociación Rural, puramente consultiva y honorífica, * podría po- 
nerse: < recomendándose á los Poderes públicos». 

El señor Alonso Criado.— Podría decirse al menos: «asistido perma- 
nentemente de una Comisión delegada de la Asociación Rural, puramente con- 
sultiva y honorífica», porque esta Asociación siempre ha tenido el carácter de 
consultiva y honorífica. 

El señor Presidente.- Entonces la modificación del Congresal señor 
Alonso Criado, se reduce á que, al redactarse definitivajnente esa base, se tome 
en cuenta la indicación que ha formulado. 
El señor Muñoz ( D.). — Voy á hacer una observación á la modificación. 
Que quale tal como está la redacción de la base quinta, con esta variante : 
«El Congreso aconseja, como uno de los medios más adecuados y eficaces de 
fomentar el progreso rural, que se cometa á la Asociación Rural del Uruguay, 
la creación inmediata del Departamento Nacional de Agricultura. • — (Apo- 
yados. ) 

El señor Rodríguez (A. M.). — Entiendo que el señor Congresal Mu- 
ñoz padece un error. — ( Apoyados. ) 

Se trata de una oficina que debe ser objeto de una ley y que tiene que ser 
dotada de fondos por la Administración publica. 

De manera que nosotros no podríamos pedirle nunca á la Asociación Rural 
que crease el Departamento Nacional de Ganadería y Agricultura: tienen que 
ser los Poderes públicos. 

El señor Muñoz (D.). — Yo propuse que la organización del Departa- 
mento dependiese siempre de la Asociación Rural. 

Yo croo que esta Asociación llena perfectamente su cometido actualment*»; y 
que para sacarla del carácter platónico que tiene por falta de medios, debía dár- 
sele esa facultad, y los medios necesarios, á los hombres prácticos que presiden 
esa Asociación, en lugar de crear un personal técnico carísimo. 

Esta Asociación se ha podido considerar como administrativa, y debemos 
procurar que el Poder Ejecutivo le facilite los elementos necesarios para ha- 
cer prácticas sus enseñanzas, que han sido nuiy útiles para todo el país, á punto 
de que el Pastado le confió el estudio y la redacción del Código Rural, que era 
una delegación nmcho más importante que ésta que yo propongo ahora. 
El señor Presidente. — p]l señor Congresal Muñoz lo que propone es, 



SEGUNDA .SESIOX 37 

que se inti'oduzca una modificación en el sentido de que la Asociación Rural 
del Uruguay propóngala creación del Departamento? 

E>! señor Muñoz (D.)-— O que se procure de los Poderes públicos que 
se cometan á la Asociación Rural las funciones propuestas por la Comisión aquí 
en esta base; es decir: erigir á la Asociación Rural del Uruguay en Depar- 
tamento Nacional de Ganadería y Agricultura. 

El señor Rodríguez (A. M.).— Es muy difícil. 

El señor Presidente.— Se víi á votar la primera base, tal como ha sido 
aconsejada por la Comisión. Si fuera rechazada, se votarán por su orden las 
indicaciones de los señores Congresales Alonso Criado y Muñoz. 

Los que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie. 

(Afirmativa.) 

Por consiguiente, aprobada la ba^e tal como está, no hay necesidad de votar 
las modificaciones propuestas. 

Voy'á hacer una indicación á los señores Congresales. La hora creo que es 
un poco avanzada y que podríamos dar por terminada esta sesión. 

He recibido la indicación de que las sesiones en adelante tengan lugar en el 
salón de sesiones públicas de la Asociación Rural del Uruguay. Consulto á 
los señores Congresales en ese sentido, para celebrar las sesiones ulteriores en 
el .salón á que me he referido, por ser un punto más céntrico y causar menos 
molestia^ á la mayoría de los s(*ñores Congresales. — (A i)oyados.) 

Do modo que si no hay observación, la sesión de mañana á la noche, para 
continuar la discusión de estas bases, tendrá lugar en el local de la Asocia- 
ción Rural del Uruguay. 

Se levanta la sesión. 

{Se levantó u las 11 ji. 7n,) 



\ 



'■^. 



- itfcl >l 



TERCERA SESIÓN 



CKI.EBRADA EL DÍA 2 DE ABRIL 



PRESIDENCIA DEL DOCTOR PENA 



Á las 9 y 10 minutos p. m. entraron al salón de sesiones los señores Congré- 
gales: doctor Antonio M.** Rodríguez, Enrique Artagaveytia, Carlos Reyles, 
doctor Vázquez Várela, Ángel Baeza, ingeniero Enrique Diez Ocampo, doctor 
Alvaro Pacheco, doctor Blas Vidal, A. Pintos Márquez, doctor Gonzalo Ranxí- 
rez, ingeniero Carlos Arocena, Enrique Gradín, Antonio Pan, Tomás B. ^íar- 
tínez, José A. Ferreira, doctor Matías Alonso Criado, Constante (t. Fontán é 
Ula^, presbítero Luis Morandi, Pedro Risso. Lucio Rodríguez, Justo P. de 
Pena, Augusto Acosta y Lara, doctor Adolfo A. Artagaveytia, ingeniero Luis 
Andreoni, Venancio Flores, Daniel Muñoz, ingeniero Domingo L. Siraois, 
Francisco Bauza, Mod(»sto Cluzeau Mortet, Setembrino E. Pereda, Jesús 
Méndez Alcain, Alejandro Victorica, José R. Muiños, Juan B. Servente, Flo- 
rencio Michaelson, Teodoro Visaires, Pedro Beigbeder Peire, fJosé Zubillaga, 
J. F. Beramendi, Jaime Molíns, Alfredo (íarcía Lagos, Lucas Urrutia. 

El señor Presidente.— Er^tá abierto el acto.— El señor Secretario va á 
dar lectura del acta de la sesión de anoche. 

{Se leyó.) (1) 

Puede observarse. 

8¡ no hay quien observe, se dará por aprobada. 

Queda aprobada. 

Vamos á continuar con la exposición del señor miembro informante acerca 
de las conclusiones que quedan aún correspondientes al primer grupo. 

El señor Arocena tiene la palabra. 

El señor Arocena.— Desearía que se diera lectura de las Conclusiones G.** 
hasta 14^ porque son de fácil resolución ; y daré algunas ¡deas generales después 
sobre ellas. En seguida se podrán votar una por una. — (Apoyados.) 

El señor Presidente. — Léanse. 

{Se leyeron.) 

( l ; Existiendo la vorsi/m Í4\<|ii¡ííráfioa do toda» las sosíoiipí, se supn»U' la tran9cH|>o¡ón de las ac- 
tas díí ¿ocivtaría, quo f'.:ciün leídas oii cada st'^iüU. 



40 COXGUESO GANADERO-AGKÍCOLA 



YI 



« £1 Congreso recomienda á los habitantes de la campaña la formación en 
todos los distritos de Sociedades cooperativas y socorros mutuos sobre la base 
de pequeñas cuotas, para constituir un fondo de auxilio y previsión, y para aten- 
der con economía las necesidades generales de la vida rural, favorecer por to- 
dos los medios la difusión de la enseñanza, la de las sanas prácticas de la hi- 
giene rural y obtener módicamente los servicios médicos. » 

VII 

« El Congreso llama la atención del Honorable Consejo de Higiene sobre la 
necesidad de poner al alcance de la población rural, en las casas de comercio 6 
en otros locales ó establecimientos, el expendio de los medicamentos más nece- 
sarios y menos peligrosos para atender las enfermedades más comunes, dic- 
tando las disposiciones é instrucciones que estime adecuadas. > 

VIII 

« El Congreso indica que deben eximirse de patente los carruaj(»s de que se 
sirven los establecimientos rurales. » 

IX 

% El Congreso indica que debe disminuirse, uniformarse y reglamentarse el 
impuesto que por abasto de carne se cobra hoy en los predios rurales. » 

X 

« El Congreso declara que hay conveniencia en no exportar y en aprovechar 
los huesos de campo ; y que debe propenderse á favorecer el estjiblecimiento 
de fábricas ó molinos que transformen los huesos ó preparen otras combina- 
ciones para que puedan utilizarse como abonos por la agricultura nacional. » 

' XI 

« El Congreso aconseja, como uno de los medios más eficaces para aumentar 
y mejorar las cosechas, la renovación y la selección constante de los granos de 
semilla. 

« Para impedir en el trigo la enfermedad llamada carbón, el Congreso reco- 
mienda que se siga la práctica ya generalizada de bañar las semillas en una di- 
solución de sulfato de cobre, segón la fórmula indicada por la Asociación Rural.» 

XII 

« El Congreso hace votos por que á la brevedad posible se disminuyan ó su- 
priman los impuestos que gravan la exportación de las carnes y demás pro- 
ductos del país. » 



TERCKRA SESIÓX 41 



XIII 



« El Congreso declara que es urgente la revisión de las leyes sobre el - tran- 
smito de ganados y productos rurales, disminuyendo trabas inútiles y derechos 
excesivos en la expedición de certificados y guías. » 

Tiene la palabra el señor miembro informante. 

El señor Arocena.— Creo que todos los señores Congresales estarán con- 
formes con las Conclusiones G." y 7.* y les prestarán su voto, porque son cues- 
tiones de humanidad. 

La 7.% sobre todo, se refiere al hecho de que en las pulperías de campaña no 
se puede expedir ningún medicamento, ni aun de los más usuales, sin pagar la 
imtente de boticarío. 

Así es que creo inútil extenderme demasiado sobre est/os dos puntos. 

El señor Muñoz (D.). — Pido la palabra, señor Presidente, para objetar 
la base 7.*. 

Las pulperías de campaña no pueden expedir absolutíimente ningún medi- 
camento, ni pagando patente, ni no pagándola. 

Hay sobre esto una disposición del Consejo de Higiene, que nos ha sido trans- 
cripta por el Ministerio de Gobierno 

El señor Arocena. — He hablmlo de patente de boticario, lo queimplicn 
ser farmacéutico. 

El señor Presidente. — En primer término voy á hacer notar, para man- 
tener el orden en la discusión, que la base que debe entrar primero á la consi- 
deración del Congreso, es la i).\ 

El señor Muñoz (D.). — El señor Arocena se refirió á la 7.% y yo iba á 
decir que he recibido, hace tras ó cuatro mesa*, una nota del Ministerio de Go- 
bierno, transcribiendo una n»solución del Consejo de Higiene, por la cual se 
prohibe la venta de ningún medicamento en las pulperías de campaña. 

Como es natural, yo no puedo discutir las órdenes de mi superior, y le he 
dado cumplimiento á ésta, creyendo que es un acto de inhumanidad sencilla- 
mente, porque en el departamento de la Floridti, que tiene ií.OOO kilómetros 
cuadrados, no hay botica más que en la capital. 

De manera que ni aun los medicamentos más simples, el aceite de castor, la 
ipecacuana, pueden comprarse, so pena de una multa fuerte que se les impone 
á los pulperos. 

Será cuestión de dirigirse al Consejo de Higiene haciéndole ver eso ; porque 
es muy fácil legislar para Montevideo, donde ert cada esquina hay una botica; 
pero en la campaña ¿cómo se hace? 

Esto es fomentar el curanderismo, porque á falta de medicamentos, como 
todo enfermo quiere un remedio, aunque no lo necesite, apela al curandero, 
que le da una yerba inocua completamente ó que lo mata! — (Risa.*^). 

Así que es contraproducente el objeto que se busca. 

En primer lugar hay una disparidad que no se explica. 

En Montevideo cualquiera puede ser droguero sin ser boticario: droguería 
puede tenerla cualquiera.— Los medicamentos no se revisan en la aduana. De 
manera que pueden expenderse con la mayor facilidad malos medicamentos, 
.sin que pasen por análisis químicos de ninguna clase. 



- ji»^^ a' ' j j ^«u-'ji jip 



42 CONGRESO GAXADERO-AGUÍCOLA 

Lo que debería haceivi», pues, es no permitir en ^lontevideo sino la introduc- 
ción de drogas que tengan título científico ; y entonces, expedir cada paquete con 
el sello de la droguería, á fin de acreditar cuando menos el origen del producto. 

Porque prohibir á los habitantes de la campana vender medicamentos, y que 
en ^lontevideo puedan venderse impunemente, no se explica. 

Creo que este sistema que indico debía ponerse inmediatamente en práctica, 
porque es de urgente necesidad 

El señor Presidente. — El Congreso debe felicitarse de la exposición 
que el señor Congresal acaba de hacer, porque es la mejor justificación de la 
base 7." propuesta. 

Efectivamente, se tenían noticias de que en la campaña se producían los he- 
chos tal como los expone el señor Muñoz, y por eso se creyó encontrar el re- 
medio proponiendo al Congi-eso esta declaración: 

« El Congreso llama la atención del H. Consejo de Higiene sobre la necesi- 
dad,» etc., etc.; y sigue lo demás dé esta declaración. 

El Congreso no puede hacer otra cosa. 

Después, una vez que se hayan sancionado todas estas Conclusiones, la Mesa 
del Congreso se dirigirá á quien corresponda, para que en la parte que sea 
posible practicarlas inmediatamenU» por la administración, se apliquen y se den 
los reglamentos necesarios. 

El señor Muñoz (D.). — Y lo íínico que deploro es no tener copia de una 
nota bastante extensa que pasé al Ministerio de Gobierno explicándole esto y 
mucho más ; porque allí proponía algunas medidas que el Congreso hubiera 
adoptado, porque eran realmente prácticas. 

La nota pasó á informe del Consejo de Higiene. . . y ha quedado á infoniie. 

El señor Presidente. — Procediendo por orden, si ninguno de los seño- 
res Congresales desea usar de la palabra respecto á la Conclusión 6.% se proce- 
derá á votarla. 

Puede leerla el señor SecretiU'io. 

( Se leyó. ) 

Se va á votar.—- Los señores por la afirmativa. . . — ( Afirmativa.) 

Léase la Conclusión 7.^ 

i Se Ir 1/6,) 

Si no hay quien haga uso de la palabra, se va á votar 

El señor Pereda. — Pido la palabra. Yo estoy perfectamente de acuertlo 
con las consideraciones que ha aducido el señor Congresal preopinante. 

Creo que se puede establecer que el Constíjo de Higiene reglamente cuáles 
son los medicamentos que no pueden venderse. 

El Reglamento actual no establece las medicinas prohibidas. Prohibe en ab- 
soluto; y esto da margen á abusos. 

Sucedió en Paysandú un caso análogo al que citó el señor Congresal Muíioz. 

Un negociante de campaña vendió aceite de castor. Es un medicamento tau 
conocido, que nadie puede equivocarse en su aplicación ; y sin embargo, como 
no pagara la multa, á pesar de que no se le encontró infragantí, se le redujo á 
prisión, dB acuerdo con un artículo del Código Penal. — Se suscitaron debates 
en la prensa local al respecto, y se aconsejó lo que he dicho: que se establezca 
claramente cuáles son los medicamentos que no pueden venderse. Porque es 
inhumano, es verdaderamente bárbaro, si así puede decirse, que se ^despoje á la 



PiW 



TKRCERA SESIÓX 48 

campaíla en absoluto de toda clase de remedio?, máxime cuando hay muchos 
qut' son perfectamente conocidos, cuyo uso no puede dañar ú nadie. 

En la campaña no hay boticas, ni siquiera botiquines ; y no es justo que á 
un vecino se le deje morir de necesidad. 

Creo, pues, que cabe en las bases del Congreso indicar esta reforma. 

En 686 sentido hago moción: creo quede esa manera se hará un bien á 
la humanidad de la campaña. 

El señor Presidente.— Me permito observarle que dentro de las formas 
que indica el grupo, está contenido lo mismo que el señor Congresal propone, — 
que es hacer presente al Consejo de Higiene que dicte los reglamentos é ins- 
trucciones necesarios. 

Pero al mismo tiempo dice la base: « — sobre la necesidad de poner al al- 
cance jde la población rural, en las casas de comercio ó en otros locales ó esta- 
blecimientos, el expendio de los medicamentos más necesarios y menos peli- 
grosos ...» 

De manera que el Consejo especificará. 

De todos modos se tomará nota de la indicación del señor Congresal, 
que constará en el acta; pero la declaración, en sus términos generales, com- 
prende todo eso. 

El señor Pereda. — Precisamente el no existir la especificación en el Re- 
glamento general de higiene, es lo que ha dado margen á los abusos que he 
indicado. 

El señor Presidente. — Si no se hace otra observación, se pasará á 
votar. * 

El señor Flores. — Pido la palívbra. Teniendo en cuenta que el Hono- 
rable Consejo de Higiene nunca autorizará el expendio de medicamentos sino 
en aquellos establecimientos que estén expresamente destinados á ello, es decir, 
en las boticas y en las farmicia^ con farnucéiitico-i patentados, me permiti- 
ría proponer la siguiente modificación á la Conclusión 7.**. Donde dice: «El 
Congreso llama la atención del H. Consejo de Higiene sobre la necesidad de 
poner al alcance de la población rural, en las casas de comercio ó en otros lo- 
cales ó establecimientos, el expendio de los medicamentos ^ decir: « el ex- 
pendio de los específicos. . .» 

Digo específicos, porque por nirdicanieidos' se entendería que son medica- 
mentos á prepararse, lo que nunca autorizaría el Consejo de Higiene. 

El señor Rodríguez (A. M.).— La distinción que propone el señor Con- 
gresal Flores, implica la solución de una cuestión técnica que el Congreso no 
podía planteai*. 

En mi concepto, esto es de la exclusiva competencia de la corporación á quien 
decide el Congreso dirigirse para que atienda esta necesidad. 

Hay específicos— desde luego que no domino mucho esa materia— hay es- 
pecíficos tan peligrosos como los medicamentos simples. 

Hoy se yende, por ejemplo, antipirina preparada, y la antipirina no puede 
estar al alci^nce del público. I 

Nosotros no podemos entrar en estos detalles. 

La palabra meiUmnicntos abarca todos, y el pensamiento del Congreso es 
que sólo se autorice la venüi de los menos peligrosos y más necesarios. 

Ese es el pensamiento dominante en los miembros del grupo que aconseja 



44 CONGRESO GANADERO-AGUÍCOLA 

esta Conclusión.-- Creo que el Consejo de Higiene, tratándose de aíjuellos t^spe- 
cíficos inofensivos, los incluirá en la lista si atiende esta indicación. 

El señor Presidente. —8o va á votar la base 7.^ 

Los señores por la afirmativa, en pie. —(Afirmativa.) 

CV)nclusiün 9.** ¿El señor miembro informante tiene algo que decir? 

El señor Arocena. — La patente de carruajes de que se sirven los esta- 
blecimientos rurales es injustificada. No es un objeto de lujo, sino una necesi- 
dad, y en la mayor parte de los casos su uso es limitadísimo. Hay directores 
de establecimientos que viven en ellos todo el año, yendo solamente una ó dos 
veces al pueblo más próximo. Son LS pesos de patente que paga por ese solo 
hecho. Es además sabido que los caminos, si se componen, en la mayor parte 
de los casos es por los mismos vecinos, cuando se les deja hacer. Respecto del 
impuesto por abasto de carnes en los predios rurales, saben los señores Con- 
gresales que son más los inconvenientes que acarrea á los centros rurales, y no 
ventajas al fisco. Si este impuesto está justificado por razones de abuso que se 
cometen, se hac« necesario reglamentarlo, y no impedir de tal manera el su- 
ministro de carnes en campaña que las encarecen, debiendo ser el alimento 
principal y más barato. 

El señor Presidente. —Se va á votar la proposición S,\ 

IjOs señores por la afirmativa, en pie. — (Afirmativa.) 

Léíise la proposición 9.^ 

( Se kfjó.) 

El señor Risso. — Pido la palabra. Esta Conclusión debía eliminarse por 
completo, porque entiendo que es más lo qiíe cuesta al fisco la recaudación de 
ese impuesto, que lo que él produce. — CApoyados.)- Sólo sirve para causar 
gastos, desagrados y otras cosas. 

Así es que propongo que se indique la supresión del impuesto. 

El señor Secretario Vázquez Várela. —«El Congreso indica que 
debe eliminarse el impuesto de abasto que se cobra en los pre.lios rurales.» 

El señor Rodríguez (A. M .). — Pido la palabra. Yo me opongo á la 
modificación del señor Congresal Risso. Debo hacer presente al Congreso que 
este impuesto se halla afectado á uu servicio de gran trascendencia, que es el 
de Instrucción Publica; y que este impuesto tiene una existencia antiquísima. 

Si se han cometido abusos, deben repararse, pero no suprimirse el impuesto. 

Si el Congreso prestigiara conclusiones de esta especie, nos expondríamos á 
que los Poderes públicos no nos atendiesen en nuestros pedidos. 

Si fuera otro el destino y se tratara de un impuesto exorbitante, intolerable, 
tal vez yo acompañara al señor Congresal ; pero en este caso, ni por su monto, 
ni por su aplicación, es, á mi juicio, criticable esttí impuesto. Que merezca la 
pena de que se reglamente ó se corrijan abusos, perfectamente, y hasta que se 
disminuya donde sea excesivo; que se uniforme en la Ilepilblica, porque no 
hay uniformidad en esta materia. . . . todo eso me parece muy atendible, y 
hasta creo que el Cuerpo Legislativo tiene á estudio un proyecto sobre el punto. 
De manem que es posible que la Conclusión 9.*, tal como está redactada, tenga 
influencia en las resoluciones ulteriores de los Poderes públicos ; pero no así, si 
l)iil¡óramos la supresión de este impuesto. — He dicho. 

El señor RIsso. — Estoy en desacuerdo con el señor Congresal, é insisto 
en mi idea, señor Presidente. 



TERCERA SESIÓN 45 

Tengo datos, y casi mo atrevería á deeir que puedo probar que en la mayor 
parte de los departamentos las sumas que se reciben por este impuesto no se 
reciben sino en una parte muy ínfima por las escuelas, que es á quienes está 
destinada la recaudación. 

La mayor parte del impuesto queda absorbido por los empleados, y sobre todo 
por malos empleados, como lo son desgraciadamente la mayor parte de los que 
tenemos hoy en la campaña. Ese impuesto no sirve sino para mantener em- 
pleados, y empleados malos. 

El señor Pereda.— Creo que no es admisible la moción que se ha hecho 
para dejar sin efecto la ley de impuesto de abasto. 

En algunos departamentos como el de Paysandú, por ejemplo, existe una ley 
de 1872, que no sólo afecta el importe de ese impuesto á la Instrucción pública, 
sino á instituciones de humanidad : al Hospital de Caridad de aquel departa- 
mento. 

Si hemos de juzgar la administración de ese impuesto en los demás departa- 
mentos tomando como ejemplo á Paysandú, creo que no son justas las críticas 
que se hacen. 

El sueldo más alto que se paga allí, es de 70 $. Los demás son sueldos mez- 
quinos. 

Desde Julio á Diciembre de 1894, el impuesto produjo 23.000 §; no es, pues, 
una miseria, ni piiede el sueldo mezquino que reciben los empleados, absorber 
esa suma. 

Además, los abusos no serían fundamento bastante para la derogación de 
una ley. Los abusos se corrigen. Debemos aconsejar, en tal caso, que se es- 
tablezca más vigilancia, más control en la percepción del impuesto; pero jamás 
aconsejar su supresión, cuando él importa un beneficio tan grande como es el de 
humanidad, puesto que se destina al sostén de los hospitales, — y el de la Ins- 
trucción pública, base fundamental de las sociedades, porque es en la escuela 
donde se forman los niños que han de ser mañana ciudadanos hábiles para la 
patria y han de trabajar por el porvenir y el engrandecimiento de la Repú- 
blica. 

Por estas circunstancias votaré contra la moción que se ha hecho, declarando 
que adhiero á las consideraciones expuestas por el doctor Rodríguez.— He dicho. 

El señor Arocena. — Voy á hacer una observación al señor Congresal 
Pereda. 

Parece que él se refiere al impuesto de abasto, y debo hacerle preí«ente que 
aquí sólo se tratíx del impuesto en los predios rurales ; que, por consiguiente, 
no corresponde al impuesto do abasto. Éste es un impuesto que se cobra á 
cualquiera que venda canie en esos predios. 

El señor Pereda. — Aun mismo en ese caso, no votaré por la modificación, 
porque el impuesto que se percibe en las secciones rundes es relativamente pe- 
queño, y siempre se afecta, como he dicho antes, á un ún nobilísimo, á la Ins- 
trucción pública, no perjudicando en nada el cobro de ese impuesto al fomento 
de la ganadería y de la agricultura en la campaña, por cuanto que son muy 
pocas las carnicerías que existen, y por consiguiente muy reducido el impuesto 
que se puede cobrar. xSc cobra comunmente á los saladeros y á una que otra 
colonia, donde hay apenas una ó dos carnicerías; y dado el fin á que se destina, 
es que yo no me he adherido á la modificación que combato. Ahora, si eso 



-^^. ' r-Bi; 



46 COX(iRE.SO CAXADKRÜ-AGRÍCOLA 

importase un beneficio de vital interés, entonces sería el primero en adherirme; 
pero son cosas tan pequeñas, que no valen ni siquiera la pena de tratarla.^ por 
cuanto no afectan intereses generales, ni perjudican de una manera sensible los 
intereses públicos. 

El señor Muñoz (D.). — Pido la palabra para explicar en qué consiste el 
abuso á que se ha referido el Congresal señor Risso, que, en efecto, existe. 

En campaña, es cierto lo que ha dicho el señor Congresal Pereda, los em- 
pleados son pocos: uno que gana 7(1 pesos, y otro ;50; pero hay fiscales que per- 
ciben el tanto por ciento de la multa que se aplica; y entonces esos individuos 
están acechando el momento, por ejemplo, en que un pobre puestero le vendii 
á un carrero ó á un tropero un pedazo de carne de oveja, para cobrarle el im- 
puesto. 

Es preciso saber cuál es el modo de ser nuestro. La gente en la campaña 
marcha, como (»s natural, sin llevar provisiones consigo; y como siempre se? 
necesita un pedazo de carne por el tropero 6 por el carrero, se dirigen éstos á 
un estanciero, que muchos lo dan gratis. I^os (extranjeros, principiUmente, no 
dan de balde un pedazo de carne, h'e ve el ca>o de que muchos de esos fiscales 
m anden expresamente á un individuo á comprar un cuarto de capón ó un cos- 
tillar de vaca, nada más que para ir á cobrar una multa muy crecida, (jue, si no 
estoy equivocado, es de 25 pesos, de los cuales les toca la mitad, que son 12.5(); 
y es claro que por incentivo de cobrar esos 12.50 pesos, apliquen la nmlta á cual- 
quier estanciero que generosamente da un pedazo de carne muchas veces á un 
pobre transeúnte. 

Ese es el abuso que hay que cortar, y que no se puede cortar así no más. 
Tendría que haber empleados bien rentados, porque actualmente, estimulados 
por la multa, se echan encima del que vende un pedazo de carne, del pobre 
puestero que, estando á la orilla del camino, vende un poco de canie de oveja 
á los carreros ó troperos, para que no se mueran de hambre. 

He tenido ocasión de intervenir en más de un caso semejante y de oponerme 
también y hasta de sacarlos limpios de polvo y paja. 

El señor Artagaveytia (E.).— Entonces lo que podía hacerse sería, acon- 
sejar la supresión de los fiscales, que resultan verdaderos tragaldabas. 

El señor Rodríguez (A. M.). — El abuso á que acaba de referirse el se- 
ñor Congresal Muñoz, es cierto que existe; pero también es verdad que el Po<ler 
Ejecutivo, en un caso concreto en que un hacendado se presentó á los Poderes 
públicos denunciando ese abuso, adoptó, siguiendo el consejo de la Asociación 
Rural del Uruguay, una resolución de carácter general, en que se establecía 
que el impuesto de abasto en los predios rurales sólo debían pagarlo los que hi- 
cieran comercio de la venta de canie, y que el hacendado que suministrara 
carne por accidente á un transeúnte ó vecino, no estaba obligado al pago del 
impuesto. 

Es una resolución de carácter general, que se ha publicado en la prensa, y á 
la que pueden acogerse los hacendados y agricultores que sean víctinias de los 
tragaldabas á (lue se ha referido el s(^ñor (yongi'esal Artagaveytia. 

El señor Risso. — Pero en campaña nunca llegan noticias de estas leyes 
á los revisadores. 

Del modo como está establecido hoy, es de todo punto imposible ese impuesto, 
porque es pre<'¡so vivir en la campaña para conocer bien estos hechos y las felo- 



TERCERA SE8IÓN 47 

# 
nías que se cometen diariaiueute. Recientemente se ha dado el ca-^o de ¡r un 
revisador de patentes á una pulpería de campaña y pedir de comer; decirle el 
pulpero que no tenía nada que díirle, y el revisador insistir en que le diera de 
lo que tuviera el pulpero; y después de haberse servido de su comida, multará 
ese pulpero y obligarlo á ir á San José ; y la defensa costarlc diez veces más 
que la multa al pobre pulpero que de buena fe le dio de comer. 

Esto ya es insopoi-table, llegando al extremo de que pora vivir en el país, es 
preciso defenderse á tiros. — ( Risas.)— Todo esto se podría evitar eliminando 
el impuesto, que es lo que yo propongo. 

El señor Presidente. — Se va á votar la ba.se novena tal como ha sido 
propuesta, y después se tomarán en cuenta las modificaciones. 

Los señores que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie. — (Ne- 
gativa.) 

Sírvase proponer el señor Congresal Risso la modificación. 

El señor Risso (rf¿V/aw7o:) — * El Congreso indica que debe suprmiirse 
el impuesto que por abasto de carne se cobra hoy en los predios rurales. > 

El señor Muñoz (D.). — Yo propondría que se agregase: *con excepción 
de los saladeros y colonias. > 

El señor Presidente. — Entonces quedaría en esta forma: «El Congreso 
indica que debe suprimirse el impuesto que por abasto de carne se cobra, hoy en 
los predios nirale?, no comprendiendo los saladeros y colonias. > 

El señor García Lagos (A.),— La modificación que propone el señor Con- 
gresal Muñoz tendría el inconveniente de restringir, 6 de hacer obligatorio el 
pago del impuesto en las colonias que se van á fundar, lo que sería hasta cierto 
punto un obstáculo para que se realizara en nuestro país lo que es una ambi- 
ción general. 

Sería menester establecer que fueran colonias de tal ó cual categoría ó mag- 
nitud de población, porque si fuera para las que se van á fundar, no sentaría 
bien que desde ahora comenzáronos por gravarlas con derechos, cuando el espí- 
ritu general es librarlas de impuestos en cuanto sea posible. 

El señor Presidente. —Léase la conclusión propuesta por el señor Con- 
gresal Risso. 

{Se leyó.) 

Se va á votar. 

Los señores que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie. — (Afir- 
mativa. ) 

Tiéase la 10.'^ Conclusión. 

( Se leyó : ) 

El señor Arocena.— 

KOlIRf: 1.A X REÍiiOLUi ION 

Nadie puede negarla riqueza en fosfatos, que exportamos en forma de huesos 
animales recogidos en los campos ; pero también es cierto que exportamos sus- 
tancias químicas hiapreciables en forma de carnes, grasas, cueros, lanas y tri- 
aros; sustancias que lo mismo que los huesos se han creado á expensas de la fer- 
tilidiid de la tierra. Mañana tendremos una activa exportación de ganados en 
píe, y los huesos serán exportados junto con las carnes y el cuero. —La idea 



48 COX(ilUvSO üANADERO-AtJUÍCOLA 

de una prohibición 6 derecho de exportación á los huesos, que fué comunicada 
á la Comisión conjuntamente con otras ¡deas practicables en un porvenir que 
todos anhelamos, ha sido conciliada en la discusión manteniendo la ¡dea funda- 
mental, es decir, llamando la atención de esa riqueza que puede ser base para 
mejorar aun en el presente algunas y determinadas parcelas dedicadas á cul- 
tivos especiales; pero se consideró inconveniente, más bien perjudicial, tomar 
medidas obligatorias de carácter general. 

Ha creído esta Comisión que la publicidad y ejemplo en estas cuestiones hacen 
más que cualquier medida prohibitiva, y se citaba áese respecto la rap¡dez con 
que ha cund¡do entre los agricultort^s del país el sulfatajey encalado de los trigos 
para evitar el carbón, debido á u;ia publicación redactada por el señor don Luis 
Lerena Lenguas, en hoja suelta, y repartida con profusión más tarde por el mismo 
comercio de estas sustancias. — Cree la Comisión que con la creación del Depar- 
tamento Nacional de Ganadería y Agricultura, en sus secciones de publicidad y 
propaganda, se podrían obtener resultados análogos, sea para los cultivos como 
4)ara el aprovechamiento del abono especial de que nos ocupamos. 

Mientras tanto habría que hacer en el país la fabricación del polvo de hueso 
y ponerlo en condiciones asimilables para llenar sus funciones de abono; y es 
por eso que se aconseja propender á favorecer el establecimiento de esas fábricas 
de abonos que, utilizando los residuos ganaderos y otros, puedan dar los produc- 
tos fabricados á precios que hagan remunerador su empleo en los cultivos más 
generales del país. 

Por lo pronto, en Fray -Ben tos la fábrica Liebig fabrica el polvo de hueso y 
otros abonos; pero es sabido que su ca^^i totalidad es exportada. Sabemos, sin 
embargo, que el doctor French en Paysandu ha hecho ensayos, con esos polvos 
de hueso de Fray-Bentos, en algunas parcelas de sus tierras. Los resultados de 
esos ensayos muestran que no son aun bastante asimilables, debiendo ser 
puestos un año antes en la tierra donde se desee obtener cosecha de aumento 
sensible. Faltaríannos además los datos de resultados económicos en su em- 
pleo, por aquel principio de economía rural que ya hemos citado y no bastante 
comprendido por la generalidad. El producto neto más elevado no es siempre 
el producto bruto más elevado posible en un área determinada de tierra. 

Los ensayos que hemos señalado podrían ser más generalizados si los pre- 
cios de los polvos de hueso pudieran obtenerse en el país á precios más bajos. 

Por esa razón y las anteriormente manifestadas, aconsejamos al Congreso Gra- 
nadero-Agrícola quiera prestar su voto á la siguiente Resolución décima. 

El señor García Lagos (A.).— Veo que el señor Congresal informante 
ha aludido en su informe á una proposición ó moción, de la cual tengo conoci- 
miento, y presenta tres dudas, que según él existen con respecto al precio de 
los huesos. 

Me parece que ese punto es muy conocido. 

El precio de los huesos calcinados en los saladeros de Montevideo varía al- 
rededor de 10 pesos. 

Su preparación es de la mayor facilidad, por cuanto estando el hueso suma- 
mente seco, se reduce á polvo muy fácilmente. 

La cantidad que necesitaría cada hectárea para cult¡vo, varía entre 200 y 250 
kilogramos. 

De manera, pues, que ya se sabe cuál puede ser su preparación y el costo 



TERCERA SESIÓN 49 

del acarreo 6 tracción al paraje indicado; pero yo propondría al Congreso que, 
en lugar de restringir solamente la exportación de los huesos, se hiciese exten- 
siva también esa restricción á la sangre, de la cual los señores Congresales se 
darán cuenta muy fácilmente, teniendo presente la suma enorme de animales 
que se benefician anualmente en los saladeros y en los pueblos, y que no ba- 
jará de un millón y medio. 

Este millón y medio de animales, al cómputo más bajo respecto al promedio 
que da, importaría más de veinte millones de litros de sangre, que reducida y 
secada por los procedimientos químicos tan sencillos que se conocen, darían 
una gran cantidad de miles de pesos. 

¿Por qué hacer restrictivo lo referente solamente al hueso, y no hacerlo ex- 
tensivo á la sangre, cuando teniendo los dos elementos podríauíos buscar el 
tercero que nos falta? Porque no tengo noticia, en lo mucho que he leído, 
de que el hueso solo arrojado á la tierra sea considerado abono. Algunas tie- 
rras habrá en donde el hueso llevado en estado de calcinación y preparación, 
las beneficie, porque encuentra en ellas los elementos que faltan al com- 
puesto que se llama abono químico. 

Hay una misteriosa armonía, diremos así, en los elementos que contiene 
la tierra; elementos que el agricultor sabio y prudente debe devolverle cuando 
de ellos carezca en parte. 

Son varios los elementos que la tierra debe contener para que sea uniforme 
en su rendimiento, en su potencia germinadora. 

No es el hueso solo, aunque en algunos casos se haya encontrado un pe- 
dazo de tierra en que el hueso solo haya sido beneficioso. Ha sido porque 
tenía en superabundancia los otros elementos constitutivos de ese fenómeno 
á que me he referido. 

Sin el nitrógeno, sin tomar el ázoe de la atmósfera, sería inútil que so echasen 
en la tierra el ácido fosfórico y otros elementos que le faltan. 

Por consiguiente, creo que el Congreso, inspirándose en el bien práctico, de- 
bía hacer extensivo á Ja sangre el consejo que da con respecto á los hue- 
sos; á esa sangre que se arroja, se pierde, y que es útilísimo conservarla, pues 
vale muchos cientos de miles de pesos, pudienda aprovecharse tan bien como 
el hueso. 

Esta primera parte que tienen á su estudiólos señores Congresales, es su- 
mamente importante, y no se puede abordar eficazmente en los cortos días que 
el Congreso tiene á su disposición. Ella podría considerarse como una rueda 
pequeña de un inmenso engranaje de esas máquinas poderosas y de notables 
resultados para el trabajo, que faltándoles una simple cuña, no pueden 
operar. 

Así califico yo el hecho de tener im elemento solo, sin contar con los otros 
que constituyen el abono, para permitirnos sacar de la tierra, hoy que esta- 
mos luchando con la inmensa producción de cereales en todas las partes del 
orbe entero, principalmente en la India, que nos domina por la baratura de 
los brazos de que dispone; que nos permitiera, digo, duphcar ó triplicar nues- 
tras cosechas, sacándole á la tierra el máximum posible que puede dar; pero 
devolviéndole también sabiamente, lo que le hemos estado extrayendo por mu- 
chísimos años. 

Fundado en estas ideas, propongo al Congreso que se estudie este asunto 



Jt- ■ -X4t. 



50 COXGRESO QANADERO'AGRÍCOLA 

cjUG 68 de la más grande importancia, y que hace medio i^iglo, por lo iiieno§, 
que está estudiada por los primeros sabios, agricultores y químicos de la Eu- 
ropa; y tenga en cuenta, que no es de daspreciar, el consejo que doy. — He 
dicho. — ( Apoyados. — Muy bien ! ) 

El señor Arocena. — En la resolución que se aconseja, se indican los 
puntos á que se ha referido el señor (^ngresiil García I^ragos, y se satisfactm 
sus deseos, puesto que se dice en la Conclusión : 

«El Congreso declara que hay conveniencia en no exportar y en aprovechar 
los huesos de campo; y que debe propendcrse á favorecer el establecimiento 
de fábricas ó molinos que transformen los huesos ó preparen otras combina- 
clones para que puedan utilizarse como abono por la agricultura nacional.» 

En estas palabras: ó preparen otras combínacionesy está incluida la sangre, 
así como los demás desperdicios. 

El señor Presidente. — Está incluido todo bajo esa denominación. 

El señor Carola Lagos { A. ). — Se supone que el Congreso os la reunión 
de los hombros prácticos del país, y por consiguiente es. á ellos á quitm las 
incumbe establecer la base, dar el consejo de un modo claro y terminante. 
Conforme da interés á los huesos, que es do menos importancia pecuniaria 
que la sangro, ¿ por qué no demuestra el mismo ¡p teres por esta sustancia que 
notablemente es de mayor importancia? 

El señor Simois. — Soy partidario de la Conclusión propuesta por la Sub- 
comisión, no porque crea que la cuestióji de la sangre y demás desperdicios 
que se exporten no tenga su importancia, sino porque me parece que en ge- 
neral, para el país, la veráadera importancia está en los huesos que so expor- 
tan, en que no se desperdicie la cantidad de fosfato de cal que ellos pueden 
dar y que necesitaremos pronto, desde que hace muchísimos años lo estamos 
extrayendo de nuestros campos. En la sangre hay principalmente otras ma- 
terias, que nosotros tenemos facilidad de suplirUis. Se exporta el ázoe, que cual- 
quier agricultor que esté al día en estas cuestiones, sabe fabrimrselOy y por 
otra parte, no puede tampoco temer que le falte, hoy por hoy, en nuestros 
campos. 

No sucede igual cosa con respecto á los fosfatos de cal. Yo soy de los 
que creen que hay que dudar mucho de la virginidad tan pomposamente os- 
tentada de nuestras tierras, con respecto á ciertos elementos minerales. Hay 
que considerar que hace ya más de medio siglo que nosotros estamos sacando 
de nuestros campos el fosfato de cal. 

Ahom, con respecto á que no sea un abono el fosfato de cal, ó mejor di- 
cho, el polvo de huesos, no es cierta la afirmación que se ha hecho. 

El polvo de hue>^os es un abono : ei un abono que tarda mucho en producir 
sus efectos, por su composición ; poro las aguas cíirgadas de ácido carbónico 
solubilizan siempre una parte. Los fosfatos sufren en Europa transformacio- 
nes que los convierten en superfosfatos, que son más asimilables, más rá- 
pidamente absorbidos por las plantas. 

De manera que no es una verdad que los fosfatos no sean un abono para 
la tierra. Lo son, aunque de efectos mucho menos rápidos que los fosfatos 
preparados ó superfosfatos. Es por eso que creo que dentro de la Conclu- 
sión de la Comisión, está comprendido más órnenos todo lo que es de impor- 
tancia inmediata. 



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V. 



TERCERA SESIÓN 51 

Además, ci*eo que eii el país no hay más que la fábrica de Liebig que ex- 
porte sangre, polvo de sangre, y desperdicios de animales. — He dicho. 

El señor García Lagros (A.)- — Sin tener el ánimo de discutir con una 
persona tan competente como la que nie ha precedido en el uso de la pala- 
bra, creo de mi deber hacer algunas observaciones. 

La primera es que en los fosfatos del hueso, como es notorio, hay un 36 % 
por lo menos de ácido fosfórico ; que no es tan fácil de aseverar, como ha 
dicho el señor Simoi?, que nuestras tierras hayan perdido los fosfatos de cal ; 
pues creo, por el contrario, que la mayor parte de nuestras tierras tienen cal 
en suficiente cantidad. 

El señor Simoís. — Cal, hay mucha, á veces por demás; pero fosfatos, 
no pueden tener en gran cantidad nuestras tierras. 

El señor García Lagos (A.)-— El fosfato tiene por baí^e la cal. 

La otra observación que tengo que hacerle al señor Simois, es referente á 
lo que ha dicho, que no hay en el país establecimientos que lo hagan. 

I Y por qué no lo ha de hacer en su propia casa cada uno de los agricul- 
tores? 

Está hablando con los señores Congresales uno que acaba de sembrar diez 
cuadras cuadradas con alx>nos químicos hechos en su c«sa, del modo más pri- 
mitivo; y así como él lo ha hecho, ¿por qué no lo han de hacer los chaca- 
reros? ¿Acaso es imposible de cons(>gu¡rlo, obteniendo la sangre? 

El señor Simois.— ¿Y el ácido sulfúrico para solubilizar eí fosfato? 

El señor García Lagos (A.).— No es necesario: los principales quími- 
cos alemanes é ingleses así lo afirman hoy. Hay publicaciones de personas 
competentes, en las cuales me apoyo para declarar y sostener que no es ne- 
cesario producir la combustión del hueso por medio del ácido sulfúrico y for- 
mar el superfosfato. 

El señor Simois. — Entonces no es tan asimilable. 

El señor García Lagos (A.). — Pero tiene la ventaja de durar muchí- 
simo más tiempo sus efectos, porque se pueden sacar dos ó tres cosechas; y 
además nosotros no poflemos quemar: ese procedimiento no está al alcance 
de la generalidad. Sería menester haber estudiado química para ir á quemar 
y producir el superfosfato. Es nmy caro el ácido sulfúrico, y es preciso te- 
ner pisos aparentes, hombres competentes y elementos de trabajo indispensa- 
bles. 

El señor Presidente. — Se va á votar la Conclusión tal como la propone 
la Subcomisión. 

Sírvase leerla el señor Secretario. 

(.S^ kyó.) 

Los señores que estén ix)r la afirmativa, se servirán poner de pie. — (Afir- 
mativa.) 

¿El señor Congresal Arocena va á observar algo sobre la base undécima? 

El señor Arocena.— Esta base, en rigor, correspondería al grupo de Ga- 
nadería. Sin embargo, la Comisión ha creído deber hacer esta declaración; pero 
ateniéndose á las resultancia^s de lo que pueda resolver dicho grupo. 

El señor Presidente.— Una conclusión semejante á ésta ha sido efec- 
tivamente propuesta por el grupo que se ocupa do las mzas. De modo que 
para mantener el orden en la aprobación de las conclusiones, podría aplazarse 



52 COXOUESO GANADERO-AGRÍCOLA 

la consideración de esta base para que entrara conjuntamente en discusión con 
la que ha propuesto el grupo sobre raza ovina, cuyo dictaipen va mañana á 
la prensa, para ser tratado en la sesión inmediata. 

De manera que se dejará la consideración de esta base para cuando se tra- 
ten las conclusiones del grupo que se ha ocupado en general de las razas. 

Puede tomar nota el señor Secretorio, y pasaremos á la Conclusión duo- 
décima. — Léase. 

{Se leyó lo s^iguientc:) 

* El Congreso aconseja, como uno de los medios más eficaces para aumentar 
y mejorar las cosechas, la renovación y la selección constante de los granos 
de semilla. 

«Para impedir en el trigo la enfermedad llamada carbón, el Congreso reco- 
mienda que se siga la práctica ya generalizada, de bañar las semillas en una 
disolución de sulfato de cobre al 2 por ciento, ó en agua á la temperatura 
de 55 grados centígrados.» 

El señor Arocena. —Sobre estas tres resoluciones, doce, trece y catorce, 
se han dado ya los fundamentos en el curso de este informe, y dichas con- 
clusiones las consideramos de necesidad. 

La conclusión XII no lleva otro fin sino dar mayor publicidad, y como con- 
sejo para que se desarrollen más las prácticas de renovación de semillas y el 
sulfataje de las mismas; prácticas, como hemos dicho, que han cundido rá- 
pidamente en el país, debido á una publicación recetada del señor don Luis 
Lerena. 

Creo que hay un error en cuanto á la cantidad, pues se dice el dos por mil, 
en lugar del dos por ciento. 

El señor Lerena Lenguas. — Y el dos por ciento es demasiado, 
porque lo que se emplea generalmente con eficacia as el 1 por ciento. 

Además me paiece que esta parte debe desaparecer de las proposiciones, por- 
que es una nimiedad, un detalle que es conocido hoy por todo el país agrí- 
cola. Casi no hay agricultor en la República que no sulfate sus trigos. Por 
consiguiente, me parece innecesario que el Congreso lo repita. 

La Asociación Rural del Uruguay, hace tres ó cuatro años, repartió cinco 
mil ejemplares de la fórmula que debía emplearse para sulfatar los trigos; y 
la Comisión de Agricultura y las Juntas Económico -Administrativas de los 
departamentos reimprimieron esa publicación y la repartieron con profusión. 
Solamente la Junta de San José repartió veinte mil ejemplares, y no sólo se 
limitó á ese departamento, sino que los mandó á otros. En seguida todas las 
casas de comercio vendieron el sulfato de cobre, copiaron la fórmula y la man- 
daron á toda su clientela. 

Hoy está adoptado en todo el país el sulfato de cobre, y en una fórmula más 
exacta que la que aquí se ha establecido; pues en la Conclusión se dice el 2 
por mil, en vez del I ó 2 por ciento, que debe ser. 

Creo, pues, que en las conclusiones del Ck)ngreso no deben figurar recetas, 
porque es demjisiado detalle, por más que haya un señor que haya presen- 
tado una comunicación al grupo, pidiendo que se tomara en cuenta esa indi- 
cación. 

Hace tres ó cuatro años hubo un momento aquí, en que el trigo sano, libre 
del carbón, se podía buscar para remedio. Hoy se puede buscar para reme- 
dio el trigo con carbón. 



TERCERA SESIÓX 58 

El señor Presidente.— Do cualquiera manera, la Mesa hace notar que 
la Conclusión eátá de acuerdo con lo que manifiesta el señor Congresal Le- 
rena Lenguas, y os, que recomienda que se siga la práctica ya generalizada. De 
modo que en ese sentido no hay nada nocivo ni nada inútil. 

El señor Lerena Lenguas. — Nocivo, no; pero me parece inútil exten- 
der las conclusiones á tópicos que son hoy de menor importancia y que es- 
tán ya asimilados á la costumbre, á la práctica de la agricultura del país. 

El señor Presidente.— ¿Y en cuanto á la primera parte, el señor Con- 
gresal opina lo mismo? 

El señor Lerena Lenguas.— ¿Cuál es? 

El señor Presidente. — Léase. 

{Se leyó,) 

El señor Lerena Lenguas. — Eso se puede decii* todos los días por- 
que aunque algunos lo hagan, hay muchos que no lo hacen. 

El señor Muiños.— Por razón de las ocupaciones que desempeño, tengo 
óca:?ión de ver con frecuencia muestras de trigo ; y me parece que el señor 
Congresal Lerena Longuas es demasiado optimista al decir que hoy se podrían 
encontrar para remedio muestras de trigo con carbón. 

Frecuentemente estoy viendo las muestras de ti'ígo de las cosechas que lle- 
gan al Centro de Consignatarios, y todavía hoy he visto vender trigo con mu- 
chísimo carbón. 

El señor Lerena Lenguas. — Yo he recogido ciento y tantas muestnis 
de ti-igo para la Exposición del Centro de (Consignatarios, elegidas de los tri- 
gos que estíiban á la venta, y no he encontrado ninguna muestra con car- 
bón, en lo que están contestes todos los corredores. 

El señor Muiños. — Los señores corredores con quienes he hablado, me 
han dicho que cuando se remitieron para la Asociación Rural las bolsitas de 
muestras, se esmeraban en buscar las mejores para enviarlas. 

Esta mañana he visto en el escritorio de don Leoncio de León una mues- 
tra de trigo, que se vendió, con muchísimo carbón ; y frecuentemente veo en 
los escritorios de los señores Peñagaricano, Seoane y Mariné, á que concurro,, 
muestras de trigo con carbón. 

Por consiguiente, creo que la proposición del Congreso, además de no da- 
ñar, beneficia siempre á los que todavía no sulfatan sus trigos. 

El señor Lerena Lenguas. — No los sulfatan porque no quieren; pero 
todos lo saben. 

El señor Presidente. —Lo que resulta de estas manifestaciones, opti- 
mista la una y la otra pesimista, es que no hay ningún inconveniente en 
sancionar la base propuesta. 

El señor Muiños.— A eso ha tendido mi indicación. 

El señor Presidente, — Y que es útil qiie el Congreso sancione una 
vez más la práctica generalizada. 

Pediría al señor Congresal l^erena Lenguas que indicase la modificación 
sobre la disolución. 

El señor Lerena Lenguas. —Es al 1 6 2%; pero para entrar en 
ese orden de detalles, sería preciso dar la fórmula completa. 

El 1 6 2 ^io de sulfato de cobre, empleado libremente en agua, dañaría 
enormemente la semilla del trigo; y es preciso decir que hay que agregar tal 



54 CONGRESO GANAnERO-AGRICOLA 

y cual cosa y proceder de tal nmiiera; lo que sería tan largo como en las 
demás concluHioiie.s de la sección do Economía Rural. 

El señor Presidente.— Con poner sencillamente la fórmula ac<>nsejada 
por la Asociación Rural, quedaría bien. 

El. señor Arocena.— Se podía decir entonces: « según la fórmula acon- 
sejada por la Asociación Rural del Uruguay.» 

El señor Presidente.— Va á leerse la proposición con la modificación 
propuesta por el señor CongKísal Arocena.- Léase. 

Se va á votar si se aprueba la base que se ha leído. 

Los señores que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie. — (Afir- 
jnativa.) 

(Jueda aprobada la base. 

Léase la base décimatercia. 

{Se leyó lo siguiente:) 

« El Congreso hace votos por que á la brevedad posible se disminuyan 6 
« supriman los impuestos que gravan la exportación de las carnes y demáw 
« productos del país. - 

El señor Arocena.— Sobro la Conclusión trece, están los fundamen- 
tos del informe de que so ha dado lectura en la sesión anterior. 

Así es que creo que sería inútil extenderme en más consideraciones al res- 
pecto. 

£1 señor Flores. — En obsequio á nuestras carnes conservadas, que son 
mejores y más baratas que sus similares australianas y norte -americanas, 
propondría que á esta base se agregase lo siguiente: « . . . . y porque por me- 
dio de tratados internacionales, se facilite la competencia de nuestras exce- 
lentes carnes conservadas con las similares australianas y americanas.» — He 
dicho. 

El señor Presidente. — He va á votar la base tal como se ha propuesto. 
Hi fuere desechada, se votará con la agregación propuesta por el señor Con- 
gresal Flores. — 8o va á votar. 

Los señores que estén por la afirmativa se servirán poner de pie. — (Afir^ 
mativa.) 

Léase la base décimacuarta. 

( Se kyó lo siguiente : ) 

<- El Congreso declara que es urgente la revisión de las leyes sobre el trán- 
sito de ganados y productos rurales, disminuyendo trabas inútiles y derechos 
excesivos en la expedición de certificados y guías.» 

El señor Arocena. — Como la última resolución correspondería al grupo 
de Legislación Rural, y teniendo conocimiento de que dicha Comisión se pre- 
ocupa de solucionar este asunto de la inspección de guías, que es de evidente 
importancia, la Comisión en cuyo nombre informo, aconseja esa indicación, 
hasta que el grupo de Legislación Rural manifieste sus conclusiones y sean 
ellas aprobadas por este Congreso. 

El señor Presidente.— Observo al señor Congresal que esta conclusión 
no está en el mismo caso de la anterior, pues no está formulada por ningún 
grupo ; mieíitras que la otra está formuladu por un grupo especial. De modo 
que el Congreso podía votarla sin ningún inconveniente. 



TERCERA SESIÓN 56 

Léase la Concluf»¡on. 

( Se leyó lo siguiente ; ) v . 

« El Congi-eso declara que en urgente la revisión de las leyes sobre el trán- 
sito de ganados y productos rurales, disminuyendo trabas inütiles y derechos 
excesivos en la expedición de certificados y guías.» 

8i no hay quien haga qso de la palabra, se va á votar. 

Los señores que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie.— (Afir- 
mativa. ) 

Lb orden del día continuará con el Reglamento para llevar, reconstruir y 
fonnar los registros genealógicos en la República del Uruguay. 

El señor Alonso Criado.— Me permitiría indicar que, por lo avan- 
zado de la hora y el cambio de materia, se dejara esta orden del día para 
otra sesión. 

El señor Presidente. — Entonces tendrá que sesionar el Congreso ma- 
ñana, porque las demás conclusiones se van á publicar pronto, y no habría 
tiempo para considerarlas. 

Aun quedan nueve grupos que no han dado cuenta de sus resoluciones, y 
el Congreso debe cerrarse el 9 de este mes. 

Por otra parte, creo que el Reglamento que se propone está condensado en 
una sola conclusión, siendo ese Reglamento formado de indicaciones para que 
líis tenga presentes la Juntíi Directiva de la Asociación Rural del Uruguay. 

El señor Diez Ocampo. — En el Repartido no se ha puesto la conclu- 
sión por error de imprenta. 

Dicha conclusión es ésta : 

«El Congreso Ganadero -Agi'ícola recomienda á la Asociación Rural del 
Uniguay la aplicación del Reglamento propuesto al Congreso por el grupo 
8, sobre registros genealógicos.^ 

El señor Presidente. — Como la moción del señor Congresal Alonso 
Criado es de orden, se votará. 

El señor Alonso Criado. — Me he permitido indicar que, por lo avan- 
zado de la hora y el cambio de la materia, se podía dejar esa orden del día 
para la sesiói> próxima; y si no alcanza el término fijado para considerar 
todas las materias, se puede pedir una prórroga. 

El señor Presidente. —No estamos autorizados para esa prórroga; y, 
por oti*a parte, el motivo de no prorrogar es no prolongar discusiones y per- 
mitir á las personas que tienen sus asuntos en campaña, que vuelvan á aten- 
derlos. 

De modo que nos quedan ocho días. La Exposición se cierra el 1.^ En 
caso de prórroga, tal vez ni hubiera número suficiente de Congresales para 
sesionar. 

Si los señores Congresales apoyan la moción del señor Alonso Criado, se 
celebrará sesión mañana, y la orden del día será la conclusión que presenta 
el grupo octavo, y las conclusiones que ha presentado el grupo sobre Gana- 
dería ovina, que se publicarán en El Siglo de mañana. 

El señor Alonso Criado. —También me permito suplicar que se cite 
para las 8 p. m., á fin de poder comenzar la sesión á las 8 1 2. 

El señor Presidente. —Perfectamente ; y á mi vez, debo pedir á los 
señores Congresales que tomen en cuenta lo que disponen los artículos 7 y 
9 del Reglamento interno del Congreso, 



56 CONGRESO GANADERO-AGRÍCOLA 

Es necesario pedir turno para hablar, y presentar conclusiones escritas; de 
modo que la Mesa las conozca y pueda ponerlas en conocimiento de los se- 
ñores Congresales. 

Se va á votar la moción del señor Congresal Alonso Criado, para que se 
levante la sesión, en atención á lo avanzado de la hora, y para que la sesión 
de mañana empiece á las 8 1 ¡2, 

Los señores que estén por la afirmativa, se servirán poner de pie. — ( Afir- 
mativa.) 

Se citará para esa hora, y suplico á los señores Congresales la más pun- 
tual asistencia. 

Se levanta la sesión. 

( Se levantó á las 10 y 1/2. ) 



V L U .WfL»^ « - I,. lipi 



CUARTA SESIÓN 



CELEBRADA EL DÍA 3 DE ABRIL 



PRESIDENCIA DEL DOCTOR PENA 



Á las 8 y 35 m. p. m. entraron al salón de sesiones los señores Congresa- 
-les : Tenient-e General Luis Eduardo Pérez, Emiliano Ponce de León, Enrique 
Artagaveytia, ingeniero Enrique Diez Ocampo, Ángel Baeza (hijo), A. Pintos 
Márquez, doctor Alvaro Pacheco, ingeniero Teodoro Álvarez, ingeniero Domingo 
Simoia, Jesús Méndez Alcain, ingeniero Carlos Arocena, Pedro Risso, doctor 
Matías Alonso Criado, Francisco* p]. Cordero, Florencio Michaelson, Juan DalP- 
Orto, Juan B. Servente, Alejandro Victorica, Justo P. de Pena, Antonio Pan, 
Eemigio Castellanos, Juan A. Ferreira, Carlos Reyles, Lucas Urrutia, Augusto 
Acosta y Lara, doctor Pablo V. Otero, doctor Adolfo Artagaveytia, Manuel 
Artagaveytia, José Miquelerena, Juan F. Delgado, Teodoro Visaires, Setem- 
brino E. Pereda, Jaime Molíns, Juan A. Artagaveytia, Cornelio Cantera, José 
R. Muiños, Daniel Muñoz, ingeniero Luis Andreoni, Pablo Varzi. 

El señor Presidente. — Está abierta la sesión. Va á darse lectura del 
acta de la sasión anterior. 

(Se leyó.) 

Puede observarse. 

Si no hay observación que hacer, se dará por aprobada. 

Queda ^probada. 

Debemos ocuparnos esta noche de la proposición presentada por el grupo 
octavo del Congreso, sobre formación y reconstrucción de registros genealó- 
gicos en la República. 

Sírvase leer el señor Secretario Diez Ocampo el Reglamento y la conclusión. 

El señor Diez Ocampo. — (Lee;) 

Reglamento para Ue^ar, reconstruir y formar los Registros 
genealógieos en la República del Uragnay 

Artículo 1.0 La Comisión Directiva de la Asociación Rural del Uruguay 
nombrará entre los socios de ésta, una Subcomisión encargada de los Regis- 
tros genealógicos, con excepción del Stud Boock de caballos de carrera. Esta 
Subcomisión se renovará cada dos años. 



58 CONGRESO GAXADERO-AGRÍCOLA 

Art. 2.*> Esta Hubcomisioii tendrá los .siguieiitos cometidos : 
1.*^ Se encargará de modificar en su forma los libros que se llevan actual- 
mente, tomando como modelos los del Slud Dook y Ilerd Book ingle- 
ses, y exigiendo para cada inscripción las mismas formalidades que és- 
tos demandan. 
2.^ Abrirá un ^Registro especial para puros por refinamientos», debiendo lle- 
nar el propietario del animal inscripto las siguientes formalidades ; 
^—Acreditar la pureza del padre cuyo origen f«e justifique plenamente- 
/:?— Tener corrección de formas. 

6^— Presentar testimonios de que el criador htice tiempo suficiente que 
se dedica á mejorar su ganado con una raza determinada para lle- 
gar ala pureza de los productos. 
/-)— Presentar además la mayor suma de datos posible para acreditar 
el origen de la ganadería. 

DISPOSICIÓN GENERAL 

Los productos de los animales inscriptos en este registro pasarán al Stud 
Book ó Herd Book do puros perfecto?, después de cuatro cruzamientos con ivpro- 
ductore« puros perfectos. Esto registit) se cerrará al afto de haber sido abierto, 
8.** Abrirá un «Registi'o do animales importados de Europa sin pedi^recK 
Para inscribir un animal en este registro se exigirán las siguientes forma- 
lidades: 

^*- Justificar que el animal es importado. 

/?— Adjuntar su retrato, oon la mayor suma de detalles posible so- 
bre su talla, proporciones, pelo, etc., etc. 

DISPOSICIÓN GENERAL 

Los animales de este j-egistro, de un número de cruias entre sí que no ba- 
jará de sei», podrán entrar á formar parte de «Registros especiales de rozas 
nueva»*, inscribiéndolos en la raza ó variedad á que pertenezcan, si han 
fijado en su descendencia un íipo característico, á juicio de la Subcomisión de 
Registros genealógicos. 

4.** Abrirá un «Registro de mestizos». 

En él entríirán todos los mestizos do media sangre cuando menos, para pa- 
sar después de un lulmero mayor ó menor de cruzamientos, segón la sangre 
que tengan, al * Registro do pui-os perfectos». 

Para la inscripción de un mestizo so exigirá el pcdígrcc del padre. . 

DISPOSICIONES «ENKUALES 

Artículo 1." La inscripción de animales en los registros genealógicos se 
hará dentro del plazo de un año, á contar desde la fecha de su apertura. 

Los que nazcan en el país ó se importen después de esta focha, deberán 
inscribirse en el plazo de ti'es meses después de su nacimiento ó importación. 

Art. 2.° Los animales que se importen al país después de la apertura de 
h)8 registros,- no serán inscriptos si no poseen ¡mligrec perfecto. 

Art. 3.° Todo propietario ó criador deberá dochir.Mr bajo su firma í el pelo, 
malea, señales esi>cciales, número do orden y todos aquellos detalles que sir- 
van pam constjitar la identidad del sujeto. 



CUARTA SESIÓN ' 59 

Art 4.° La Subcomisión tendrá derecho de exigir que se exhiba á la per- 
sona que ella designe, el animal que se desee inscribir. 

Ail;. 5.<* El propietario ó criador pagará una cuota de $ 0.50 por cada ani- 
mal que ¡nacriba, y recibirá en cambio el correspondiente certificado de ins- 
cripción. 

Art. ,6.** No «eran admitidos á concurso en ninguna exposición 6 feria pa- 
trocinada por la Asociación Rural, los animales que no estén inscriptos en 
estos Registros genealógicos. 

Art. 7.** Se considera criador al propietario de la madre. 

Art. 8.<* La Subcomisión podrá nombrar una* persona para comprobar la 
veracidad de Iqs datos suministrados por el criador ó propietario, íriendo los 
gastos de transporte por cuenta del interesado. 

Art. 9.«» Q,ueda absolutamente prohibido á las autoridades civiles y milita- 
res tomar para su servicio ó alimentación los animales Inscriptos en los libros 
genealógicos de la Asociación Rural y del Jockey Club. 

Art. 10. La inscripción podrá anularse si se descubriera engaño, y si éste 
fuera hecho intencional mente por el propietario, se le anularán todas las ins- 
cripciones hechas y no se le admitirán nuevas, dando publicidad del hecho. 

El señor Presidente. —Puede informar el ¡^efíor ('ongresal Diez Ocampo. 

El señor Diez Ooampo. — Antes de informar debo advertir que se ha 
cometido un error de imprenta en el Repartido, además do la supresión de la» 
Conclusión aconsejada por la Comisión. 

En donde dice: «Registro de puros perfectos», debe decir: «Registro de pu- 
ros de pedigrae perfecto. » 

El primer regi:<tro cuya creación se propone, es el de puros que tienen pe- 
d¿gre/í perfecto; y en eso registro entrarán los animales que hayan satisfecho 
las condiciones del reglamento proyectado. 

El señor Presidente. — Se tomará nota. 

El seílor miembro informante puede hacer uso de la palabra. 

El señor Diez Ocampo.— Al cumplir la honrosa misión que se me ha 
confiado, de presentar con un breve informe las conclusiones adoptadas por 
el VIII grupo, croo inótil empoz:\r por encarecer las ventajas de los regis- 
tros genealógicos de las razas y la necesidad de establecerlos en nuestro país, 
racional y rigurosamente reglamentados: son ventajas y necesidades recono- 
cida?, sin duda alguna, por los señores Congresalos; así es que, sin detenenne 
en ellas, expondré los fundamentos de cada una de las conclusiones que han 
«ervido de base para formular el i*oglamento á que se ha dado lectura. 

Primeramente se indica la creación en la Asociación Rural do una Subco- 
misión compuesta de personas competentes, para ocuparse de la dii'ección de 
los registros genealógicos. La necesidad do la instalación de esta Subcomi- 
sión 90 comprende considerando los numerosos y eí^pecíales cometidos quo se 
le imponen. 

El primero de óstos sería la modificación y revisión de los registros actúale»^ 
que son dcfectuosoH', no sólo por su forma, que los hace obscuros, sino también 
por la deficiencia de datos para e^tíiblccer exactamente las genealogías do 
los productor Inscriptos. 

Reconocernos quo la institución de los registros actuales, hecha en ópocas lo* 
janas, es mía obra que hoiu-a á la bencínérita Asocinción lliu'al. 



60 CONGRESO ganadero-agrícola 

Gracia? á su fecunda iniciativa se crearon y tenemos hoy en ellos mil da- 
tos preciosos que nos servirán de base para la formación del primer registro 
cuya creación proponemos, el «Registro de puros con pedígree perfecto». 

El mejor modelo que podemos tomar para los libros del Stud Book y el 
lícrd Bool', es el que nos ofrecen los ingleses, el que ha sido imitado por to- 
dos lo8 países, pues proviene de la tierra clásica del refinamiento de las ra- 
zas, de la que da lecciones de ganadería á todos los ganaderos del mundo y 
la que con su profunda experiencia comprendió primero la necesidad de con- 
servar las genealogías para escoger los buenos reproductores. 

A los libros reformados, pasarán las anotaciones de los registros actuales 
y quedará abierto el primer registro que proponemos. 

Hemos creído que en nuestro país de ganadería incipiente, es necesario abrir 
más de un registro, y por eso proponemos tres más : unos para ayudar á los 
criadores, otros para llevar la historia oficial de nuestra ganadería, y todos 
ellos para alentar á los ganaderos y animar sus esfuerzos en pro del mejora-* 
miento de nuestras razas, ofreciéndoles como premio, en im porvenir cercano, 
la posibilidad de poder hacer alternar sus productos con los más distinguidos 
de razas extranjeras, inscribiéndolos en los libros que les den carta de no- 
bleza de sangre. 

En algunos casos por no existir libros, en otros por incuria ó por dificul- 
tades para la inscripción, muchos de nuestros ganaderos han perdido la** ge- 
nealogías de sus productos, y habiendo llegado por cruzamiento continuo á 
obtener puros, no poseen los pedicpres para acreditarlos como tales. Existen 
así ejemplares notables que deben estar inscriptos en los * Registros de puros 
por refinamiento», para que después de varios cruzamientos lleguen sus hijos 
á poder figurar en el de razas absolutamente puras. 

En Inglaterra, el país más rigiu-oso en materia de registros genealógicos, 
existen los libros preparatorios de animales ennoblecidos por el Shorthorn. 
Después de cuatro cruzas los productos pasan al de Durhams puros: en al- 
gún tiempo los libros preparatorios serán absorbidos por el Shorthorn Herd 
Book. 

Podríamos citar criadores del país que están en estas condiciones y que pue- 
den satisfacer á todas las exigencias que proponemos en nuestro proyecto. 

Fundándonos en estas consideraciones, hemos propuesto la creación de los 
<^BegÍ8Íros de puros por refinamiento \ 

Llegamos ahora á otra categoría de animales de aptitudes y cualidades dis- 
tinguidas, que no tienen pedígree y no pueden entrar tampoco en los Bcgis- 
tros de puros de pedigi'ee perfectos. 

Me refiero á animales importados de Europa, algunos de ellos hace muchos 
años, y que son padres ya de generaciones notables y numerosas. 

Para és'.os proponemos la apertura del Registro de animales importados de 
Europa sin pedigi^ee, exigiendo ciertas formalidades que indicamos en el pro- 
yecto do reglamento. 

La inscripción en este registro no dará carta de nobleza; pero muchas de 
ellas podrán ser el punto de partida de razas nuevas, cuyo origen será enton- 
ces perfectamente conocido. Si se hubiera seguido en tiempos lejanos, en In- 
glaterra, igual procedimiento, podríamos hoy remontar hasta el origen posi- 
tivo y exacto de las razas Durham y otras que por su distinción y fijeza de 



CUARTA SESIÓN 61 

tipo y íiptitiides, han merecido después inscribirse en los registi'os de razas 
díslinguidas de sangre pura. 

¡Y qué enseñanza para la cría de ganados puede encontrarse en una ex- 
cui-sión ascendente por las numerosas generaciones que han llegado á oohs- 
tituir las grandes razas! Es la enseñanza positiva, la que sancionando cier- 
tos hechos observados, robustece los principios zootécnicos. 

Es evidente que la creación de este libro incitara á los criadores á hacer 
cnizamientos metódicos y racionales, para merecer un día el honor de impo- 
ner sus productos como constituyentes de una raza nueva, y reflejar ese ho- 
nor sobre toda la ganadería nacional. 

Iguales ventajas traerá la creación del registro de mestizos, en el cual se 
inscribirán los animales de 1/2 sangre cuando menos, y se llevará cuenta de 
los cruzamientos que se hagan en el país. 

Llegtiremos así á los puros por refinamiento; pero creemos que sus produc- 
tos después de 6 ci*uzamientos pueden pasar directamente al registro de pu- 
ros perfectos, pues lt| claridad de su origen en la fecha de la primem inscrip- 
ción (1/2 sangre cuando menos), acredita su perfecta pureza, sin tener que pa- 
sar antes por el purgatorio en que se depurarán los animales del 2.® registro, 
sobre cuya pureza en la época de la inscripción puedejí existir algunas dudas. 

Como veis, señores, el procedimiento es fácil. Dentro de algún tiempo no 
quedarán más que dos registros: el de puros perfectos y el de puros de ra- 
zas nuevas creadas en el país. 

Éstos irán absorbiendo á los otros, siguiendo una marcha fácil y metódica- 
mente escalonada. 

Proponemos, señores, la construcción de una cómoda escalera con amplios 
descansos, por la cual subirán nuestros animales mestizos y cruzados al punto 
supremo, á la categoría superior de los reproductores recomendables por la 
pureza de su sangre. 

La utilidad de las disposiciones generales es incontestable : en ellas se adop- 
tan en resumen las precauciones necesarias para evitar el fraude, para inci- 
tar al ganadero á inscribir sus animales y para salvar á éstos de peligros po- 
sibles en su vida de campo. Por eso proponemos la reforma del artículo í33 
del Código Rural, con el objeto de resguardar á los individuos inscriptos en 
el ílerd Dooh ó Slwl Book de la Asoi'iacióu Rural ó del Jockey C'lub, de 
ser empleados para el servicio ó la alimentación de las autoridades, y conser- 
var así en cada cabana esos elementos preciosos de un engrandecimiento fu- 
turo de nuesti-a ganadería. 

Reconocemos, señores, que al poner en práctica nuestro Reglamento, puede 
tropezarse con dificuRades; para obviar á éstas proponemos el añadirle dos 
artículos adicionales, que por la premura del tiempo fueron olvidados y no 
figuran en el Repartido. ^ 

Son los siguientes: 

1.** La Subcomisión de registros genealógicos someterá á la aprobación de 
la Asociación Rural las modificaciones y ampliaciones que crea conveniente 
introducir en el presente reglamento, para facilitar la inscripción exacta y le- 
gítbna de los animales en los diferentes registros. 

2.** La Subcomisión ayudará á los ganaderos, distribuyéndoles libretas ta- 
lonarias para llevar en ellas la lista de inscripciones. 



l-T^ar' ^-n i ii iirfñii-iaBg^ga8BMi^BaBOa»—fc.Éiü 



62 CONORESU GAXADKRO-AGRK'OI^ 

Con el primer artículo pronto so tendrá un rcglaniento completo, una voz 
que la ilustración de los señores miembros de la Asociación Rural que cons- 
tituyen la Subcomisión, vean en la práctica las deficiencias del proyecto. 

El segundo tiende á ayudar á los ganaderos para conocer mejor sus pro- 
ductos y poder darse cuenta fácilmente de los resultados de sus mestizacio- 
nes y cruzamientos. 

En vista de estas consideraciones, hemos redactado nuestra Conclusión, y 
creo que el Congreso nos acompafiará con su voto recomendando á la Aso- 
ciación Rural del Uruguay la aplicación del reglamento para llevar, recons- 
truir y formar los registros genealógicos de las i'azas caballar y vacuna. 

He dicho. 

El señor Presidente. —Léase la Conclusión propuesta. 

(Se leyó.) 

Esta Conclusión, como se ve, se refiere al Reglamento. 

Lo primero que hay que saber es, si el Congreso, por el conocimiento que 
tiene del Reglamento en general, acepta la Conclnsión ; V lo segundo, indicar 
las reformas ó modificaciones sustanciales que los seüores Congrosales se ser- 
virán hacer. 

Advieilo á los sefíoros Congrosales que el señor miembro informante ha 
agregado dos artículos aditivos á este Proyecto de Reglamento. Por uno de 
esos artículos se establece que la misma Subcomisión á que se refiere el ar- 
tículo primero, someterá á la Asociación Rural las modificaciones que juz- 
gue convenientes sobre e^te mismo Proyecto de Reglamento; y la otra 

El señor Diez Ocampo.— La otra se refiere á repartir á los ganade- 
ros libros talonarios para extender en el talón los datos sobre cada animal 
inscripto y poder llevar así, la lista de todas sus inscripciones. 

El señor Presidente. — Por manera que el otro artículo que no está 
incluido en el Repartido, se refiere á la distribución de libros talonarios, con 
el propósito de establecer la genealogía do los animtües, es decir, llevar un 
registro particular. 

Está en discusión la Conclusión. 

Si no hay quien haga uso de la palabra, se va á votar. 

Sírvase leerla el señor Secretario. 

(Se leyó.) 

Los señores Congrosales que estén por la afirmativa, se servirán levantar 
la mano. — (Afirmativa.) 

Queda aprobada. 

Ahora haré notar que el objeto de este Congreso no es votar Reglamentos 
ni mucho monos discutirlos en detalle. Pero estos trabajos tienen un fin muy 
importante, y es el de indicar en términos generales algunas de las modifi- 
caciones que pueden hacerse en las leyes existentes, en los reglamentos; sub- 
sanar omisiones, etc. 

De modo que las ideas fundamentales que abraza este Reglamento, pue- 
den ser materia de discusión aquí, desde que se va á recomendar; pero el 
articulado podemos suprimirlo. 

Si algunos de los señores presentes desea observar algo relativamente á 
puntos que crea fundamen tilles, se servirá hacerlo; y .si no hubiese observa- 
ción, queda sobrentendido que el Congreso adl/ere en general á los puntos que 



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CUAIITA SESIOX 



03 



el Roglamonto contiene, mucho más desde que hay una Subcomisión y ostxi 
Subcomisión queda, según uno de los artículos que acaba de leerse por el 
señor miembro informante, facultada para proponer á la misma Asociación 
Rural las modificaciones que en este Proyecto de Reglamento estime conve- 
niente establecer. 

Hago la advertencia por si al gimo de los señores Congrégales desea obser- 
var en la parto fundamental de este Proyecto. 

El señor Arocena. — No deseo extenderme demasiado, sino que me pa- 
rece sería conveniente que el (Congreso no sancionase la demasiada liberali- 
dad que. se concede, para que los animales de la cuarta generación puedan 
considoraree puros. Estoy muy conforme en el sentido de fomentar la gana- 
dería, de estinuilar d los criadores; pero que se limite en el sentido de la pu- 
reza de los cruzamientos á lo que científicamente nunca sería considerado 
puro, como sería la cuarta generación. 

Yo croo que es un exceso de liberalidad, pues nunca en la práctica po- 
dría considerarfse puro un animal de la cuarta generación. 

Ésta es la ohservación que he creído de mi deber indicar al Congreso, aun- 
que haya aprobado ya la Conclusión propuesta. 

El señor Presidente. — En armonía con lo que acaba de indicar el se- 
fíQj^ (^ngresal Arocena, la Mesa ha recibido indicaciones del señor Congresal 
Mójidez Alcain, que están por escrito. 

Una de esas indicaciones se refiere al mismo punto que acaba de tocar 
el señor Congresal Arocena: 

« Tx)s productos de los animales inscriptos en este Registro, no bajarán de 
ocho cruzas y pasarán al Slud Ihok ó llerd Ihok de puros de pediffree 
perfecto, después de cuatro cruzamientos con reproductores puros de las ra- 
zas que se desííen fijar.» 

Y otra.s modificaciones de detalle. 

Si el señor Congresal Méndez Alcain desea exponer algo 

El señor Méndez Alcain. — Primemmente, antes que esa consideración 
había propuesto otra, que era cambiar la expresión ésta, de « Registro Espe- 
cial para puros por refinamiento ^ por esta otra: * Registro Especial paro pu- 
ros [Kir cmmsiiiento». Es una simple palabra la que se cambia. 

Chorno los métodos de reproducción no son más que tres, y propiamente 
hiibliindcí^ i*Ao flr decir «puros por refinamiento^, es emplear un término que 
no se conot*e^ ^^ que me permito hacer esta observación. 

El señor Presidente. — ¿Está conforme el señor miembro informante? 

El señor Diez Ocampo. — En cuanto á cruzamiento, sí, señor. Sin em- 
bur^^o, el íéniíino verdadero as, cnnobJcrimieydo de sanare, pues es el científico. 

íío ej^toy í*fíii forme en que se adopte la fórmula «por cnizamiento» á secas; 
propíindrííi r*^\i\ forma: Rr^jísiro de puros por cnLxamieuto continuo ó por 
cr/íitit}í falto profjrcftirOf que viene á traducir la frase científica: «ennobleci- 
mienío de «mijcrf^*. 

El señor Presidente. —Esa modificación es al inciso 2.^ del artículo 
2.^ priiiuTii pfiru\ 

tJtii.NJíi aíH'ptíídn la indicación. 

El señor Diez Ocampo. — En cuanto á la otra observación de las 
cuatro cruzan, ¿á í-uál de los Registros se refiere el señor Congresal Méndoss 
Alcain 'í 



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CONGKKSC^ GANAt>ERO-AGUICOLA* 



El señor Méndez Alcain. — Á éste de que nos estamos ocupando. 

El señor Diez Ocampo. — Tengo que hac^r observar que en Ingla- 
terra, como he dicho en el informe, el país más severo en materia de genea- 
logía, en el que se exige mayor pureza de sangre para inscribir un animal 
en el libro de genealogía, está abierto un registro preparatorio: <;1 de cruza- 
mientos entre el Durham y las diferentes variedades del país, y que de^^pués 
de cuatro cruzamientos progresivos pueden inscribirse los productos en el 
Shorthorn Hcrd Dook, 

El señor Arocena. — Pero áeso no se refiere este inciso. Creo que no 
es al libro del Durham puro, sino al libro del Durham y otras razas. 

El señor Diez Ocampo. —Hay dos libros: el Hcrd Book del Shor- 
thorn y el del Shorthorn cruzado, y dentro de poco tiempo el Hcrd Book del 
Durham absorberá al Hcrd Book del Durham preparatorio y se formai'á 
mío solo de Durhams puros. 

Así es que yo creo suficientes cuatro cnizamicntos para pasar al registro 
de puros, sobre todo cuando se admite ya esa condición eji las exigencias 
que se hacen á los ganaderos que presenten un producto para inscribirlo en 
el de puros por cruzamiento. Se les exigen ciertas formalidades que prueben 
la pm-eza casi completa del producto, puesto que se pide: 1.** el pcdi- 
groe perfecto del padre; 2.<> la corrección de las formas; 3.° presentación de 
testimonio de que el criador hace tiempo suficiente que e^tá criando con una 
raza determinada como para obtener con cruzamientos progresivos, productos 
puros; se les exigen también todos los demás datos que puedan dar para acre- 
ditar la pureza de esos productos: así es que los productos cuando menos 
serán \l 6 ;. Después de cuatro cruzas, los descendientes se pueden con- 
siderar como puros de pcdigi'cc perfecto. 

Nosotros con cuatro cruzas fabricamos el pcdigrce perfecto, y ya no puede 
haber dificultad para la inscripción. Se lo fabricamos, y creemos que un pc- 
digrce que se remonte á cuatro generaciones anteriores, smnándose con la can- 
tidad de sangre que pueda tener en la época de la primera inscripción, es 
suficiente para acreditar la pureza del producto. 

El señor Arocena. — Yo creo que no puedo continuar con la palabra, 
según el Reglamento y la advertencia que me ha hecho el seíior Presidento. 

Por eso no me he extendido más. Sólo quiero dejar constatado que con- 
sidero dema.<iada liberalidad la que establece el artículo en discusión. 

El señor Presidente. — Y es así como quedará, porque, como hemos 
dicho antes, este Reglamento propiamente no es materia de aprobación; no 
se discute artículo por artículo: es un proyecto que se indica á la Asociación 
Rural para que lo tome en cuenta. 

Me parece conveniente repetir lo que indica el grupo, y que se refiero es- 
pecialmente á que puede la Subcomisión aconsejar modificaciones de este 
Reglamento. 

Se toma nota de las observaciones que aquí se hacen, y eso constará en 
las actas taquigráficas que se llevan. 

La Subcomisión tendrá todo esto en cuenta. 

El señor Méndez Alcain. — Me parece que el señor Congresal Diez 
Ocampo no se ha dado cuenta de mi observación, porque la reforma que 
yo he propuesto á ese artículo es para evitar precisamente lo que acaba de 



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